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PARANA.- La mortandad de decenas de miles de ejemplares de armado, una de las especies nativas más antiguas del río, y codiciadas por sus aportes en carne y su abundancia, provocó en Entre Ríos una crisis no resuelta en numerosas familias de pescadores artesanales.
Sin medidas gubernamentales generales que mitiguen la angustiante situación económica, los pescadores afrontan en soledad la pérdida de uno de los sustentos más apreciados. En contados casos se plantearon proyectos de microemprendimientos con apoyo de la provincia, para reconvertir las actividades, pero los especialistas piden soluciones de fondo.
La diputada nacional Blanca Osuna (PJ) presentó un proyecto para que el gobierno nacional declare la emergencia pesquera, y en busca de "limitar temporariamente la exportación de todas las especies ictícolas de agua dulce mediante la fijación de cupos que tendrán vigencia mientras dure la emergencia".
Los armados comenzaron a morir a gran escala en marzo pasado, y hasta octubre se vieron peces agonizando a lo largo de 100 kilómetros en la orilla del río Paraná. Los más perjudicados fueron el armado panzón (Pterodoras granulosus); y el armado chancho (Oxydoras kneri) que llega a medir hasta 80 centímetros y a pesar 9 kilogramos.
Especialistas de distintos organismos públicos llegaron a la conclusión de que la especie fue atacada por una bacteria denominada Edward-siella tarda, que le produjo úlceras en la piel, daños en el hígado y herpes bucales. En la provincia de Corrientes, en cambio, los expertos emitieron un diagnóstico distinto y mencionaron "un cuadro general compatible con estrés biológico, ambiental o intoxicación", y apuntaron que "no se observaron cuadros sépticos ni lesiones compatibles con infecciones bacterianas ni parasitarias externas".
Otras interpretaciones
Otros especialistas interpretaron que la mortandad es consecuencia de la proliferación dentro del organismo del pez de una sustancia orgánica tóxica que naturalmente se encuentra en el medio ambiente, pero que provoca la muerte de los peces cuando éstos presentan las defensas bajas. Exámenes posteriores dieron certeza de la calidad del agua.
Aunque la especie afectada con exclusividad es el armado, en Misiones se hallaron ejemplares de pacú muertos.
La inquietud de pescadores y expertos radica en los daños provocados a la especie, la ausencia de medidas que ayuden a sobrellevar las dificultades generadas por la veda impuesta por el Gobierno, y los recelos de la población a la hora de consumir pescados de cualquier especie. En Paraná, por caso, desapareció la mayoría de los puestos callejeros ante la caída estrepitosa de la demanda.
"El fenómeno puede responder a un proceso de contaminación que podría llevar al río a recuperarse sólo en 30 años. Si se mide en términos de impacto económico, la explotación masiva de peces y ahora, la bacteria, afectó 50.000 hogares de la costa paranaense", señaló el especialista Norberto Oldani, asesor de la Fundación Proteger.
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