
Una helada dañó parte de la producción de Mendoza y, al mismo tiempo, empezó a terminarse la oferta de Buenos Aires
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El zapallo anco quedó al frente del ranking de aumentos entre los alimentos relevados por el Indec en el Gran Buenos Aires: en julio subió un 55,1%, a $1848,45 el kilo, mientras que la inflación general fue del 2,1%. Una helada dañó parte de la producción de Mendoza y, al mismo tiempo, empezó a terminarse la oferta de Buenos Aires, según explicó Oscar Liverotti, del Mercado Central de Buenos Aires. La papa, que aumentó un 20,8%, y la cebolla, que lo hizo un 17,1%, también tuvieron problemas por el clima. Así, las verduras, tubérculos y legumbres subieron en conjunto 9% y fueron el grupo de alimentos que más se encareció en la región.
“Hubo una helada grande en Mendoza cuando el zapallo se estaba llenando. Eso hizo que se perdiera mucho y arruinó parte de la producción”, explicó Liverotti. El especialista señaló que a ese problema se sumó que empezó a terminarse el zapallo bonaerense, que está disponible desde comienzos de año. Con el paso de los meses queda menos mercadería y una parte empieza a perder calidad. “Hoy queda básicamente zapallo de Buenos Aires. Hay que pensar que está desde enero o febrero, entonces ya se está terminando y empieza a tener algunos problemas de calidad. Encima queda poco”, indicó.
Con menos zapallo disponible, el precio reaccionó rápidamente. Según el Indec, el kilo pasó de un promedio de $1192,04 en junio a $1848,45 en julio. De esta manera, aumentó 55,1% en apenas un mes y quedó por encima del resto de los alimentos incluidos en el relevamiento para el Gran Buenos Aires.
Liverotti remarcó que estos movimientos son comunes en el mercado de frutas y verduras: cuando hay mucha oferta, los valores pueden permanecer bajos durante un tiempo, pero si algún problema climático reduce la cantidad disponible, los precios se ponen al día rápidamente. Según señaló, esto puede ocurrir con cualquier producto.
En el caso de la papa, Liverotti explicó que se juntaron problemas en Córdoba y Buenos Aires, las dos zonas que deberían abastecer al mercado en esta época. La producción cordobesa tendría que haber empezado a llegar en cantidad durante julio, pero una helada registrada en mayo alcanzó a las plantas cuando los tubérculos todavía estaban creciendo. “La papa de Córdoba tendría que haber empezado a entrar en julio, pero tuvo una helada cuando se estaba llenando el tubérculo. Cuando una helada lo agarra en ese momento, queda una papa chica o directamente no se llena”, explicó.
Por esa razón, afirmó, actualmente hay poca papa cordobesa y buena parte de la que llega es más chica. Al mismo tiempo, se está terminando la producción de Buenos Aires, donde las lluvias abundantes provocaron podredumbre y otros problemas de calidad.
Con este panorama, conseguir papa nacional en buenas condiciones se volvió más difícil. “Hoy no tenés papa buena en la Argentina. Si necesitás conseguir una papa de buena calidad, está la brasileña, pero sale mucho más cara”, afirmó Liverotti.
De acuerdo con su análisis, la situación podría empezar a mejorar entre fines de septiembre y octubre, cuando entre la producción de Tucumán. “La papa buena va a volver cuando entre Tucumán. Por lo que se ve hasta ahora, viene bien”, adelantó. Mientras tanto, el kilo de papa pasó de un promedio de $1544,25 en junio a $1865,66 en julio, con un aumento del 20,8%.
Las lluvias también estuvieron detrás de la suba de la cebolla. Liverotti explicó que, en el sur de Buenos Aires, el exceso de agua favoreció la aparición de una enfermedad conocida como “pico de agua”, que pudre el producto por dentro. “Vos mirás la cebolla de afuera y está bárbara, pero cuando la cortás está toda podrida en el medio. Eso pasa porque llueve mucho y las bacterias entran cuando todavía está en la tierra”, describió.

El problema obliga a descartar parte de la producción y deja menos cebolla disponible para vender, precisó. En julio, su precio aumentó un 17,1% en el Gran Buenos Aires: pasó de un promedio de $1295,49 a $1516,61 por kilo.
También subieron otras verduras incluidas en el relevamiento del Indec. La lechuga aumentó un 10,9%; el tomate redondo, 7,3%, y la batata, 2,7%.
Las frutas, por su parte, aumentaron 7,4% en la región, aunque no todas se comportaron de la misma manera. Según explicó Liverotti, la banana subió un 7,6% por las dificultades para ingresar la mercadería de Ecuador y Colombia. El representante del Mercado Central contó que la banana de esos países llega en barco hasta Chile y desde allí sigue en camión hacia la Argentina. Para llegar a Buenos Aires debe cruzar por el paso internacional Cristo Redentor, en Mendoza, donde hubo problemas para circular durante las últimas semanas.
“La banana de Ecuador y Colombia viene por el Pacífico, llega a Chile y después se transporta en camión hasta Buenos Aires. Por eso tiene que cruzar por el Cristo Redentor”, explicó. Las demoras dejaron menos banana disponible y también pusieron en riesgo parte de la mercadería, señaló. Como se trata de una fruta que sigue madurando durante el viaje, si pasa demasiado tiempo detenida puede llegar sin condiciones para venderse.

“Cuando llegue esa banana, va a ser para tirarla a la basura”, advirtió Liverotti. Según el Indec, el kilo pasó de $2523,89 en junio a $2715,14 en julio.
Con los cítricos ocurrió lo contrario. Liverotti explicó que, como son las frutas típicas del invierno, en julio hubo mucha oferta y los precios bajaron. “Los cítricos son las frutas del invierno. En julio hay mucha oferta y por eso bajan los precios”, resumió. La naranja cayó un 7,7% y pasó a costar en promedio $1181,63 por kilo, mientras que el limón bajó 5,5%, hasta $1457,42.
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