Hoy se realizó un acto en Suipacha, donde la empresa tiene su sede; vuelve a producir después de más de un año de inactividad y prevé recuperar progresivamente sus distintas líneas de elaboración
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Después de más de un año de incertidumbre, negociaciones y gestiones para rescatar a una de las industrias más emblemáticas de la cuenca lechera bonaerense, este martes se cortaron las cintas de la reapertura de La Suipachense. El acto simbolizó el inicio de una nueva etapa para la histórica empresa, que tras la quiebra declarada el año pasado se prepara para retomar gradualmente la producción en su planta de la ciudad bonaerense de Suipacha. Como informó este medio, el juez Leandro Julio Enríquez, a cargo del caso, fue quien autorizó el alquiler de la planta a Compañía Láctea Suipacha SA.
La reapertura representa, dijeron, un paso clave en el proceso de recuperación de una firma que durante décadas fue uno de los principales motores económicos de la localidad y una referencia para la actividad láctea de la región. La vuelta de la actividad llega luego de que la Justicia autorizara el alquiler de la planta, las maquinarias y las marcas comerciales a un nuevo operador, una medida que permitió avanzar con la puesta en marcha de las instalaciones y el regreso de parte de los trabajadores.
El acto reunió a trabajadores, proveedores, representantes de la firma que asumió la operación de la planta y autoridades provinciales y municipales. Entre los asistentes estuvieron el subsecretario de Desarrollo Comercial y Promoción de Inversiones de la provincia de Buenos Aires, Ariel Aguilar, y el subsecretario de Relaciones del Trabajo bonaerense, Andrés Reveles. También participaron representantes de Tetra Pak, empresa clave para una de las líneas de producción que la planta prevé poner en marcha en esta primera etapa.

Según contó a LA NACION el intendente de Suipacha, Juan Luis Mancini, el reinicio de las operaciones será gradual. En una primera instancia ingresarán 53 trabajadores, mientras que al momento de la quiebra la empresa empleaba a 142 personas. “Ya empiezan a ingresar trabajadores a la fábrica y a armar todo el circuito productivo”, explicó el jefe comunal.
La planta cuenta inicialmente con unos 50.000 litros de leche para comenzar a elaborar leche larga vida y yogures. Además, la intención es avanzar progresivamente con la habilitación de otros sectores estratégicos de la fábrica. En ese sentido, Mancini señaló que también está previsto poner nuevamente en funcionamiento la secadora y la quesería. El objetivo es recuperar gradualmente la capacidad productiva que tuvo la empresa antes de la crisis y volver a elaborar no solo quesos, sino también otros derivados lácteos como manteca y crema.

La reapertura de La Suipachense es mucho más que la vuelta de una empresa. En una ciudad de apenas 12.000 habitantes, la firma era el principal empleador privado del distrito y generaba una masa salarial cercana a los $400 millones mensuales. Por eso, cuando la planta dejó de operar, el impacto se extendió mucho más allá de sus trabajadores.
La caída de la empresa afectó el consumo y golpeó a una amplia red de actividades vinculadas de manera directa e indirecta con la firma. “Se resintieron desde la despensa, la tienda de ropa, de electrodomésticos, las empresas de servicios y los colegios”, recordó Mancini al describir las consecuencias que tuvo el cierre sobre la vida cotidiana de la ciudad.
El intendente también señaló que el impacto alcanzó al sistema de salud local. Según explicó, muchas familias perdieron empleos formales y la cobertura social asociada a esos puestos de trabajo, lo que generó dificultades adicionales en una comunidad pequeña donde la actividad de la empresa tenía un peso significativo. Por eso, la reapertura es observada como una oportunidad para comenzar a revertir una situación que afectó a toda la comunidad. Sin embargo, Mancini evitó hablar de festejos anticipados. “Por ahí siento más alivio que alegría”, reconoció.
El jefe comunal recordó que el proceso que atravesó la empresa fue complejo y aseguró que todavía quedan cuestiones por resolver para consolidar la recuperación. “El proceso fue duro y todavía quedan muchas cosas por hacer que se tienen que dar”, afirmó.
Según relató, desde hace meses el municipio trabaja junto con el gobierno bonaerense para agilizar habilitaciones y acompañar las distintas etapas necesarias para que la planta vuelva a operar. En paralelo, se conformó una mesa de trabajo para coordinar distintos aspectos vinculados con la reactivación de la actividad. A pesar de las dificultades, el intendente considera que la reapertura marca un punto de inflexión para la ciudad.
“Hoy empezamos a caminar otra parte de la historia, que es la de la apertura y el empezar a producir y generar valor”, sostuvo. Más allá de los puestos de trabajo y de la actividad económica, Mancini destacó el valor simbólico que tiene La Suipachense para Suipacha. Explicó que la ciudad construyó buena parte de su desarrollo alrededor de la actividad agropecuaria y de la cadena láctea, donde la empresa ocupó históricamente un lugar central. “El principal activo que teníamos dentro de la cadena de valor de la industria láctea era La Suipachense”, afirmó.
El intendente señaló que, si bien en el distrito funcionan otras industrias vinculadas al sector, la histórica firma representaba mucho más que una fábrica. “Era identidad, trabajo y valor”, resumió. Por eso, consideró que la recuperación de la actividad tiene un significado que trasciende lo económico. “Que vuelva a producir es una alegría, un alivio importantísimo”, concluyó.
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