Trigo. Rendimiento y calidad, una meta posible de alcanzar

Hay respuestas a la fertilización
Hay respuestas a la fertilización Fuente: Archivo
Juan Urrutia
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1 de junio de 2020  • 06:00

En las últimas campañas se ha investigado en profundidad la respuesta de las diferentes variedades de trigo a la nutrición nitrogenada que permita maximizar el rendimiento y la calidad.

Analizando los resultados de estas redes realizadas con muy diversos materiales genéticos, se desprende que las curvas de respuesta en rendimiento y contenido de proteína de las variedades son muy distintas. Por lo tanto, se debe ajustar la dosis nitrógeno para cada una de ellas.

Si a estas curvas de rendimiento en función de nitrógeno aplicado, las relacionamos con el contenido de proteína y por ende el precio final obtenido (premios o castigos según el nivel de proteína general del mercado), podemos confeccionar el ajuste de nitrógeno óptimo económico para cada variedad. Estas curvas expresan la dosis máxima en la cual se alcanza el máximo retorno económico (ingreso marginal igual al costo marginal).

Podemos separar dos grandes grupos de variedades, uno de muy alto potencial de rendimiento con contenidos de proteína medios a bajos (GII) y otro de menor rendimiento, pero con mayores contenidos de proteína (GI). Lo que se pudo observar es que, para las variedades del GI, los ajustes tradicionales cercanos a 150 kg de nitrógeno (suelo + fertilizante) eran suficientes para alcanzar los rendimientos máximos con niveles de proteína superiores al 11%, mientras que para las variedades del GII, las de alto potencial de rendimiento, con estas dosis comúnmente utilizadas no se lograban los máximos rendimientos y a su vez la dilución de proteína era muy alta.

En esta línea, la segunda conclusión a la que se llegó es que, las nuevas variedades de trigo tienen techos de rendimiento muy superiores a las sembradas cuatro o cinco años atrás, exigiendo aumentar los niveles de nutrición nitrogenada, para lograr los máximos rendimientos con niveles de proteína aceptables. En líneas generales estas nuevas dosis económicas se plantean en unos 40 a 60 kg de nitrógeno mayores a las utilizadas actualmente (ajuste objetivo de N de 200-210 kg de N suelo + fertilizante).

Es importante destacar que, al explorar estas nuevas dosis de nitrógeno, se hace necesario desdoblar la aplicación en al menos dos momentos (siembra y macollaje), para lograr sincronizar de mejor manera la oferta de nitrógeno con la demanda y disminuir el posible impacto ambiental.

Las diferencias alcanzadas al desdoblar una misma dosis de N fueron de aproximadamente los 290 kg de rinde y 0,5% de proteína para ajustes de 150 kg de N, mientras que para los ajustes más altos las diferencias ascendieron a 350 kg y 0,7% de proteína.

Integrante del comité técnico de Fertilizar AC

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