
Juan Carlos Lorenzo es juez ornitológico y tiene uno de los mayores criaderos del país
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CASTELLI.- El cantar de casi dos millares de canarios se puede disfrutar desde muy temprano en lo de Juan Carlos Lorenzo, criador de estos simpáticos animalitos que deben su nombre a las islas de las que son originarios y desde la que se han esparcido por el mundo, multiplicados en la actualidad en centenares de variedades de diferentes tamaños y colores.
En una quinta ubicada a la vera de la Autovía 2, a un kilómetro de la ciudad, Lorenzo ha hallado su lugar en el mundo. Una casa rodeada de un amplio parque contiene en uno de sus flancos la habitación de dos plantas donde alberga a los canarios. Lejos de Buenos Aires, donde pasó gran parte de sus 48 años, vive junto con su hijo, Darío, y su esposa, Andry, que participan del proyecto colaborando en las múltiples tareas que se presentan.
"Empecé esta actividad con muy pocas parejas (creo que eran 10 casales de canarios), hasta llegar a los 300 que tengo en la actualidad", contó el criador. Y agregó: "En el camino aprendí todo lo referente a cría y reproducción. Hace diez años que soy juez ornitológico y eso requirió que me perfeccionara en el estándar de cada color, ya que hay 450 tipos de canarios roller, que son algunos de los que crío."
Según el emprendedor, existen tres tipos: de canto, de color y de forma y postura. "Con respecto a las variedades de color, estoy criando 50 tipos, dentro de los 450 tonos existentes, y es prácticamente imposible que un solo productor pueda abarcar la gama completa".
En cada época del año, los canarios demandan cuidados específicos, ya que entre enero y marzo se produce el replume; en abril y mayo se deben preparar los reproductores para las exposiciones que se realizan entre junio y julio, y desde agosto a diciembre se desarrolla la época de reproducción, que requiere gran dedicación de tiempo para el cuidado de las crías. Hay en la Argentina alrededor de 4000 criadores. "En el país hay tres federaciones ornitológicas y de canaricultura, que a su vez se dividen en asociaciones locales que organizan sus exposiciones anuales en las que las aves que entran en primero y segundo puesto van a competir a un campeonato argentino, y los que entran en primero y segundo lugar en esta instancia participan en un campeonato mundial", explicó Lorenzo.
En este nivel, la canaricultura está dividida en la Confederación Ornitológica Mundial Hemisferio Norte y Hemisferio Sur. "Como varían las épocas, cuando se cría en el Norte nosotros estamos presentando nuestros canarios en exposición. Entonces, una única competencia a nivel mundial es muy difícil de concretar; de allí que exista una división."
Luego de varios años de experiencia en crianza, hace ocho años Lorenzo viajó a Europa. "Iba con una gran expectativa de hallar no sólo muy buenos ejemplares, sino grandes criaderos con importante infraestructura. Pero hallé todo lo contrario: criaderos chicos llevados adelante en forma familiar, pero en grandes cantidades. Para tener una idea de la relación existente, en nuestro país se anillan unos 250.000 canarios, mientras que en Italia hay cerca de 2.500.000".
Según el criador, los europeos suplen la falta de calidad con la cantidad.
"Además, pude comprobar que cada criador se especializa en una o dos variedades de colores, que es lo que trato de trasmitir entre la gente que se inicia", comentó.
Alimento y ventilación
Hace dos años que se radicó en Castelli, después de haber vivido y trabajado en Buenos Aires llevando adelante el proyecto en plena ciudad."El secreto es una buena ventilación de los espacios que ocupan; buena calidad de alimentación, que consiste en una pasta de huevo sobre la base de bizcocho molido a la que se le agrega un núcleo de vitaminas, y una vacuna por año contra difteroviruela. El manejo sanitario no es complejo porque no es una especie proclive a contraer muchas pestes o enfermedades", indicó.
El costo anual de crianza oscila entre los 25 y 30 pesos por animal. Los valores de venta son muy variables, van desde los 50 hasta los 400 pesos y dependen fundamentalmente de sus condiciones de calidad. Lorenzo les vende a otros cabañeros que recién se inician, pero también hay criadores que los venden a particulares.
Si bien el criador reconoce que con mayor solvencia económica se puede avanzar más rápido, admite que se enrola en ella gente de todos los niveles porque depende mucho de la dedicación y el empeño que se ponga. "El secreto de sumar ejemplares es saber seleccionar, porque es central el tema de la reproducción. Otro detalle importante es tener una idea clara de cuánto tiempo diario se les puede dedicar para brindarle los cuidados que requieren".
La comunicación con sus colegas es constante y piensa abarcar junto con productores de la localidad y de otros distritos vecinos como General Conesa y Dolores una mayor cantidad de colores de la especie. Así es muy frecuente hallar en la quinta a varios criadores noveles que, mate de por medio, se van insertando en esta particular modalidad de emprendimiento.
Por otra parte, la actividad de la crianza es recomendada para gente sometida a alto nivel de stress, por eso son muchos los funcionarios y ejecutivos la han adoptado como hobby los fines de semana.





