
Productores, investigadores, organizaciones no gubernamentales, empresas y organismos del Estado se reunieron para tratar los temas centrales de la actividad
1 minuto de lectura'
CORDOBA.- "Tenemos que trabajar para que la apicultura adquiera un rol relevante y plantear estrategias en el nivel nacional", expresó Lucas Martínez, presidente de la Sociedad Argentina de Apicultores (SADA). Esto se vio reflejado en el Primer Congreso Argentino de Apicultura realizado los días 28 y 29 de julio de este año en esta capital provincial, donde cerca de 600 participantes de todo el país, entre ellos productores, investigadores, organizaciones no gubernamentales, empresas y organismos del Estado confluyeron en este nuevo espacio, el del sector apícola.
El congreso fue organizado por SADA, el INTA-Proapi y el Consejo Federal de Inversiones (CFI). Entre sus objetivos se destacaron: mejorar la capacidad productiva de la apicultura argentina para la obtención de miel de alta calidad, incrementar las capacidades para el control de Varroa y Nosemosis (enfermedades parasitarias) sin contaminar los productos de la colmena y difundir los productos apícolas tanto en el mercado interno como en el regional.
"Lo importante del congreso es la interacción entre el sector público y el privado en discutir una misma actividad productiva, como lo es la miel que está posicionada al mismo nivel que otros países de punta en el mundo", destacó la ingeniera Mercedes Nimo de la Dirección Nacional de Alimentos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos (Sagpya).
La diferenciación por calidad de miel es hoy "el caballito de batalla" de esta producción que genera altos ingresos y reconocimiento en el nivel mundial.
Por ello, corren vientos de cambios en el sector apícola. Los productores han podido dialogar con los investigadores y plantear sus necesidades concretas. Es el caso de Julio Guzmán, que maneja 350 colmenas en Santa Rosa de Calamuchita y señala que "existe una necesidad de capacitación para temas como la trazabilidad, que pronto se exigirá hasta para el consumo de miel". O el de otro productor de Río Cuarto, Elio Cantarutti, que desea actualizarse en nuevas técnicas de manejo, ya que le preocupan los residuos químicos que quedan en la miel cuando se controlan las enfermedades con ciertos antibióticos.
También hubo intercambio de experiencias de tecnología de producción, de producto y de gestión de calidad. En Misiones se desarrolla desde 2003 un programa apícola provincial Propóleos y Mieles Misioneros (Promiel) que brinda asistencia técnica a 1500 productores unidos en 15 cooperativas y que cuentan con tres salas de extracción. Formaron un fideicomiso para financiar a los pequeños productores que no pueden acceder a otro tipo de crédito.
Financiamiento
El programa financia la adquisición de colmenas con aportes del Fondo Nacional del Tabaco, y en el fideicomiso intervienen el CFI, la Fundación Argen-INTA y el Banco Macro Bansud. "El Estado cumple un rol en definir políticas y ser articulador intrainstitucional que fortalece y hace posible el desarrollo en nuestra provincia", resaltó María Graciela Hedman del Promiel.
La histórica brecha entre la producción pampeana y extrapampeana se vio reducida en este encuentro que fue realizado estratégicamente en el centro del país. Si bien hay diferencias en cuanto a las regiones productivas, el factor común fue establecer las pautas para posicionar a la producción apícola como un sector pujante en tiempos de cambios acelerados. El 90 por ciento de la producción nacional va al mercado externo. "Hay que desarrollar el mercado interno y generar estrategias para no ser tan vulnerables", expresó Pablo Carranza, de la Subsecretaria de Alimentos de Córdoba.
La miel, en tiempos de vacas gordas, cotiza a valor oro, pero en otras épocas cae estrepitosamente y expulsa a muchos productores. Entre otras alternativas, se planteó un ejemplo de polinización entomófila al cultivo de alfalfa para semilla en Mendoza. Y en el NOA se creó una red de escuelas que actúa como centro de transferencia tecnológica que capacita, implementa un plan sanitario y registra a los apiarios.
La trazabilidad, que se plantea como una oportunidad para mejorar la competitividad de la miel en el nivel internacional y obtener mejores réditos, necesita ciertos ajustes para su implementación, ya que la alta trashumancia de colmenas hace que los apiarios pierdan su identidad, dificultando el control de todo el proceso de calidad.
En lo que a nuevas tecnologías se refiere, lo más destacado es un programa de mejoramiento genético (MEGA) de abejas (Apis melífera) que poseen un mecanismo que les permite detectar y remover cría operculada enferma y/o parasitada de la celda, denominado comportamiento higiénico.
Herramienta
María Alejandra Palacios, ingeniera agrónoma de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP) y Proapi, comentó: "Consideramos que la selección de abejas por esa característica podría ser una herramienta para el control integrado de Loque americana (enfermedad bacteriana de las crías) pudiendo evitar así el uso de antibióticos preventivos".
Otra de las innovaciones tecnológicas fue la colmena de seis marcos en poliestireno expandido (EPS), conocido como telgopor, aptas para la época de invernada que sirve para la multiplicación de fin de temporada y por su condición de aislante térmico. En el resto de los 70 paneles se trataron temas como Varroa, Plan Sanitario, Trazabilidad, Manejo, Propóleos, Calidad, Tipificación, entre otros.
La vasta información brindada en sólo dos días colmó de expectativas a todo el sector. Para algunos hay un cambio generacional, jóvenes y adultos se encontraron para discutir sobre la apicultura. "Este primer congreso quiere fomentar la unión de los apicultores y fortalecer los vínculos entre regiones tan disímiles", dijo Lucas Martínez. Y concluyó: "Esto nos permitirá mirar para adentro el potencial de nuestra apicultura, hay que ponerse de acuerdo y creer que se pueden hacer los cambios necesarios".





