
James Leachman, máximo representante de Leachman Cattle Company, afirma que sólo vende la genética que le piden
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BILLINGS, Montana (Estados Unidos).- En unos 4,5 millones de dólares totalizó la venta de 2272 reproductores de Leachman Cattle Company, en su rancho de Montana. Anualmente comercializa más de 4 mil toros en Estados Unidos y otros 10 países. Ahora prepara su incursión en el mercado de la carne, también con marca propia.
A simple vista, el catálogo de ventas se asemeja a un best seller. En la tapa, sobre el típico fondo de las colinas del lejano oeste americano, un cowboy, montado en una bicicleta, lazo en mano, corre a la par de uno de los protagonistas del gran show. Se trata de un Angus Colorado, que acaba de cumplir sus primeros 15 meses de vida. Las 350 páginas que componen el libro abundan en fotografías de los animales ofrecidos y exhiben un inusitado despliegue de pedigrees, antecedentes, datos de producción y comentarios, matizados con instantáneas de la familia anfitriona y del historial del remate de toros más grandes del mundo.
Tres días de duración
En la 27» edición de esta singular subasta, durante tres días consecutivos, más de 1500 productores de 42 estados norteamericanos y de otros 10 países, entre ellos la Argentina, volvieron a cumplir el ritual. Se instalaron en el rancho de Leachman Cattle Company, en las afueras de Billings, para participar de un genuino maratón ganadero. Finalmente, 906 compradores se convirtieron en nuevos propietarios de los 1449 toros y 823 vientres embretados, pagando un promedio de US$ 2313 y 1379, respectivamente.
Tan original como el catálogo, el trámite de las ventas cautivó a ganaderos locales y forasteros. Aunque pareja y sostenida, ante lotes sobresalientes la puja cobró singular intensidad. Tal el caso de LCC Mr. Bo Jangles 1126J, un Angus Colorado, por el 50% del cual Chalet Agropecuaria, de Brasil, terminó pagando US$ 50.000, y LCC Lucy J1163, una ternera colorada, que el criador argentino Federico Benegas Lynch adquirió, también por la mitad, en US$ 25.000, estableciendo el precio máximo en hembras.
Al evaluar los resultados, Leland Leachman, gerente general de la empresa, no disimula su satisfacción y subraya que se han superado los guarismos de 1999. "En general, el aumento -confirma- fue del 12%. Hemos logrado un nuevo récord. Las ventas del remate, sumadas a las particulares, alcanzarán este año a 4000 toros."
No obstante, ésa es sólo una porción del negocio de la compañía norteamericana, cuya estrategia productiva y comercial, con razas bovinas puras e híbridos, involucra a más de 145 "franquiciados" en todo el planeta. El programa global incluye también a América latina: el implante de 14.000 embriones de Angus Colorado y Brangus, el desarrollo del compuesto Montana y el proyecto Bonsmara, en Brasil; planes específicos para Uruguay, Bolivia, Colombia y Venezuela y un emprendimiento que, desde el año pasado, ha comenzado a concretarse en la Argentina bajo la dirección técnica de Fernando Lagos, cuyo primer objetivo es el trabajo en común con productores locales y la integración al proyecto, al cabo del 2000, de unos 10.000 vientres.
Participación y eficiencia
"Estamos en el comercio de la genética y ofrecemos soluciones para cada sistema y región, que se deben traducir en el mejor negocio ganadero en cada país." James Leachman, máximo exponente del grupo, reivindica su inveterada adhesión a los aportes científicos -desde hace 30 años, una de sus fuentes predilectas es Clay Center, en Nebraska- y la investigación permanente. "Adoptamos y desarrollamos la tecnología necesaria -revela- para concretar acciones en gran escala." Buenos animales, rigurosa selección, información precisa, eficiencia y cooperación son las "herramientas preferidas" de este vaquero, capaz de combinar fina intuición, obsesiva fidelidad a los datos e innovadores criterios de marketing. El mismo diseña la publicidad y genera las acciones de promoción.
"Nos compran los toros porque vendemos la genética que usamos -afirma Leachman desde el ring de ventas-. En un par de años -vaticina, tras una intencionada pausa- ustedes encontrarán aquí los hijos de los machos que están eligiendo hoy para sus rodeos. Porque creemos en nuestro trabajo y en la consistencia de los productos que llevan nuestra marca."
Nueva meta
La carne es la nueva meta hacia la que se encamina la compañía. Better beef será el nombre comercial elegido para conquistar a los consumidores desde las góndolas. Pero Leachman rehúsa utilizar la primera persona del singular para referirse al inminente paso hacia la integración vertical. "La filosofía de trabajo continuará siendo la cooperación. Toda nuestra historia fue así. Estamos convencidos del producto cárnico que podemos lograr. Y queremos ofrecer a nuestros asociados -adelanta- participación e integración, también en este flamante desafío."
Para Leachman, la ganadería y, en general, el negocio de la carne continuarán siendo rentables en los próximos años. "Porque ahora -arguye- el éxito de la actividad está basado en mediciones objetivas, en la caracterización del producto y quien tenga la genética adecuada será premiado por el mercado."






