
Rubén Mayor montó el criadero Ñandusaibal y comercializa desde la carne hasta las plumas de Rhea americana
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PARANA.- Orillando el Guayquiraró, entre los bañados y los pajonales habitados por yacarés y carpinchos, sorprenden en cantidad, estatura y elegancia los ñandúes de la estancia San Juan.
Rubén Mayor inició con ellos un emprendimiento productivo en el distrito Tacuaras, del departamento La Paz, 220 kilómetros al norte de Paraná, y lo bautizó Ñandusaibal. Cosechó e incubó huevos de aves silvestres hasta completar un plantel de 136 ejemplares. Antes, aquí nadie había estudiado en detalle las características de la Rhea americana y sus aptitudes en cautiverio.
En estas tierras, dedicadas al arroz y la ganadería, pastaron desde siempre los ñandúes autóctonos, cuya carne tierna fue el principal sustento de los indios charrúas, que los cazaban con sus boleadoras.
Un negocio prometedor
Desde hace dos años, el nuevo establecimiento es la punta de lanza para una oferta comercial que promete una rápida expansión, ya que la carne, el cuero y las plumas tienen buena demanda. Mientras tanto, los grandes bípedos, que al decir de Mayor "se comportan más como un caballo que como una gallina", se han ganado el cariño de todos.
Entre montecitos de algarrobo y guayabo, la parcela de estas aves toca al Este el arroyo Ombucito, y se extiende hasta el potente Guayquiraró, que en esta primavera seca muestra todo el esplendor.
La diversidad de la flora y la fauna podría explicar la altura de los ejemplares silvestres. "Un macho adulto con el cuello erguido llega a los 2 metros", dice Mayor, que advirtió las diferencias con los animales de otras zonas, por comentarios de ingenieros agrónomos que visitaron su granja, luego constatados con visitas a otros criaderos.
"Los del Guayquiraró son inmensos, a simple vista son diferentes incluso en el color intenso del plumaje", reconoce la ingeniera Yolanda Querchi, responsable del plan de repoblamiento de yacarés y de explotación económica del ñandú en Entre Ríos. "Podría ser la alimentación, o la zona que habitan, pero los ñandúes de Concordia están casi en el mismo paralelo y son más chicos. Yo pienso que es otro ecotipo. Aun así, no emito una opinión fundada porque nunca hicimos un seguimiento de las poblaciones."
Inversión y paciencia
Hace cinco meses, el despoblado noroeste de la provincia sufrió los embates de un vendaval que hizo estragos en Ñandusaibal. "Una cola de tornado nos mató cincuenta y cuatro ejemplares que tenían cinco o seis meses, los levantó y los azotó contra el alambrado. Fue un gran dolor por los animalitos y también para el bolsillo: cada ejemplar da unos 12 o 15 kilos de carne, a 25 pesos el kilo son 300 pesos cada uno; más el cuero, la grasa, la pluma, perdimos, ahí nomás, unos 30.000 pesos", se lamenta Mayor.
Desde que nace el charito en la incubadora el criador invierte 110 pesos por ejemplar y por año en alimento balanceado y pasturas. A ello se suman los gastos en incubadora, calefacción, luz, alambrados, galpones, personal. "Hablemos de 100.000 pesos para comenzar bien y hasta que el proyecto empiece a amortizarse al tercer año", calcula Mayor. "Después depende de las bondades de la naturaleza y de la suerte que tengas, pero es un ave sin enfermedades. Ni siquiera piojos tiene; sólo algunos parásitos."
Seis criaderos
Aunque el ñandú nunca desapareció de la vista de los "panzaverde", desde el extremo sur en Islas del Ibicuy hasta el norte, en Feliciano, los proyectos productivos son todos novedosos. Existen dos en Concordia, dos en La Paz, uno en San Salvador y uno incipiente en María Grande. En total superan los 500 reproductores abuelos, nacidos de huevos recogidos de las nidadas silvestres. Esos animales no pueden comercializarse porque según las normas vigentes pertenecen al Estado.
En el distrito Arroyo Grande del departamento San Salvador reunieron 250 reproductores y otros 350 descendientes en la Granja Mesopotámica Argentina, y este año hicieron la primera faena experimental de 60 ejemplares en el frigorífico Yuquerí, cerca de Concordia.
La iniciativa de los médicos Luis Ilarreguy y Danielo Fleitas, y los empresarios Marcelo y Carlos Móndolo, todos de Concordia, avanza sin tropiezos en una parcela de 20 hectáreas de la estancia La Marca, 6 kilómetros al norte de San Salvador. "Es una actividad alternativa a la soja, el maíz, la ganadería, y estamos haciendo punta, en los inicios; ahora queremos darle valor agregado al cuero y elaborar carteras, cintos y billeteras. Es un proyecto que tenemos en carpeta y que quizá concretemos en sociedad, en la provincia de Buenos Aires", anunció Luis Ilarreguy. Para Mayor, "es un cuero fuerte y aparte bonito, porque queda como escamado al sacarle la pluma".
Profesionales de la Fundación Favaloro harán un estudio para especificar las propiedades de la carne rica en omega 3, con vistas a la dieta que se indica a personas con problemas de colesterol.
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