
Luciano Ascheri / Asesor
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Soy Luciano Ascheri, asesor del Consorcio Regional de Experimentación Agrícola (CREA) Monte Maíz, en el sudeste de la provincia de Córdoba. En la zona, en la campaña pasada, nos sorprendió una enfermedad del cultivo de soja que no era común en nuestra región de producción. Se trata de mancha ojo de rana, causada por Cercospora sojina . Esta enfermedad, que resulta común en el norte de la Argentina, empezó a manifestarse en lotes de soja de siembra temprana en la zona. Recuerdo un caso particular de un lote en Alejo Ledesma, de DM 3700 sembrado en octubre, donde en el mes de diciembre, cuando reinaba una sequía importante, nos llamó la atención la progresividad respecto de esta enfermedad. En ese momento, este lote en particular nos abrió los ojos sobre la agresividad que tenía la misma. Al ver cómo las manchas circulares colonizaban las hojas de este lote, rápidamente fuimos tomando medidas preventivas en los demás lotes que teníamos en producción. A mediados de enero, cuando las condiciones de los cultivos mejoraron gracias a las lluvias, y el avance de la enfermedad era eminente en los lotes sembrados más tarde, la aplicación de fungicidas fue la herramienta que logró frenar en ese momento esta epidemia. Luego hicimos charlas con especialistas fitopatólogos para conocer la enfermedad y alertar, a la vez, a los productores. También notamos que ciertos cultivares presentaban una menor sintomatología que otros, donde la enfermedad apenas se observaba. Tomamos nota de todo esto para tenerlo en cuenta para la próxima campaña. Y los ensayos que realizamos nos mostraron respuestas a la aplicación de fungicida de hasta 750 kilos por hectárea. Por este motivo, en esta campaña agrícola, al ver que en los rastrojos sobrevivía la enfermedad decidimos tomar las precauciones de incrementar el área con cultivares tolerantes. Además, también decidimos hacer un adecuado tratamiento de semillas; esto porque el patógeno también sobrevive en la misma. Por otra parte, en aquellos lotes donde sembramos materiales susceptibles la decisión fue estar muy atentos a la aparición de la enfermedad. En esta campaña 2009/10, las abundantes lluvias registradas en diciembre y en enero ayudaron a que la enfermedad se manifestara en estados tempranos de los cultivos sembrados. En este sentido, es normal ver lotes de sojas de dos hojas de tamaño con sintomatología. En muchos casos, ya estamos realizando la segunda aplicación de fungicidas, principalmente en los cultivares que resultan susceptibles. Sin duda, para la próxima campaña agrícola nos inclinaremos a utilizar aún más cultivares tolerantes, ya que, según considero, esta enfermedad del cultivo ha venido para quedarse.






