Una apuesta industrial que acompaña el desarrollo de la ganadería del Norte

Es una de las pocas plantas construidas de cero en los últimos años; la iniciativa atrajo otras inversiones que van conformando un verdadero polo cárnico
Liliana Rosenstein
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7 de diciembre de 2013  

"Iniciamos la construcción de la planta en 2008, por entonces el mercado mundial de carnes venía muy bien. La terminamos en diciembre de 2009, cuando empezaba el peor momento de las últimas décadas. Hubo un fuerte aumento en el precio de la hacienda, el consumo interno cayó más del 30% y se retrajo la exportación. Muchas industrias cerraron y para nosotros fue muy difícil transitar el primer año, año y medio", recordó Ricardo Schiavoni, Director del frigorífico Forres-Beltrán, ubicado en Forres, Santiago del Estero.

La historia comenzó en 2007, cuando el Grupo Beltrán, con varias unidades en Córdoba y Catamarca, vendió una de ellas a una firma brasileña. Con una larga trayectoria en la comercialización de hacienda y de carne en el NEA y el NOA, el Grupo resolvió expandirse en la región y construir un frigorífico nuevo de última tecnología.

"Veíamos cómo que se corría la frontera ganadera ante el avance de la soja y muchos productores pampeanos venían a criar y terminar hacienda al Norte. Además, no había frigoríficos de envergadura en la zona, la carne se traía de afuera. Entonces, decidimos invertir para abastecer el consumo y exportar", explicó Schiavoni.

"Elegimos Santiago del Estero porque su ley de promoción industrial es muy beneficiosa. La obra se hizo con capital propio y con un crédito de orden nacional", aclaró el empresario.

La planta tiene capacidad para faenar 1000 cabezas diarias y toda la operatoria se maneja mediante una central de computación que regula la velocidad de las norias, el frío, el aire y el vapor. "La principal innovación es el sistema de frío, único en el país, que evita que la res pierda humedad, optimizando su rendimiento y la durabilidad de la carne", señaló Schiavoni.

Las cámaras de maduración tienen un software que programa los ventiladores para que disminuyan su velocidad en función de la temperatura de la res y, al mismo tiempo, baje la humedad del ambiente hasta el punto óptimo. "Así, se limita la carga bacteriana y aumenta la durabilidad del producto", explicó Guido Benseñor, Gerente de Calidad de Forres-Beltrán.

Y aclaró que "en las cámaras tradicionales no se regula la velocidad del aire. A veces, la pérdida de humedad es excesiva y, con el correr de los días, los rendimientos merman. Con nuestro sistema, en cambio, se optimiza el rinde porque la merma es 1,2% menor".

Un diferencial de la empresa es coordinar la cadena para brindar calidad de exportación en zonas muy alejadas de los mayores centros de consumo del país.

El punto inicial es la compra de hacienda: el 90/95% se hace en forma directa, con personal propio.

Desde que los animales bajan del camión, se manejan con banderas, sin gritos, ni apurones para cuidar su bienestar. Las mangas son curvas y cerradas para que marchen al paso; y los corrales son espaciosos y están alejados de los ruidos propios de la fábrica.

"Siempre invitamos a los productores a que vengan a ver su hacienda a la faena, sin previo aviso. Nuestra política es de puertas abiertas", planteó Benseñor.

También, armaron una cadena de distribución y comercialización propia que llega directamente a supermercados y carnicerías del Norte, donde canalizan el 90% de la producción de carne. "Capacitamos al personal para manipular la mercadería en los camiones y auditamos la temperatura al momento de descargarla en los puntos de venta", aseguró.

De este modo, venden medias reses, cuartos y cortes en cajas y envasados al vacío, en Salta, Jujuy, Tucumán, Formosa y Chaco, entre otras provincias. "Nos diferenciamos porque ofrecemos al comercio minorista todo tipo de productos, algo que quizás un frigorífico de la zona central no puede hacer por la distancia", detalló Schiavoni.

Forres-Beltrán exporta básicamente el Rump & Loin (bife, lomo y cuadril) a la Unión Europea, algo a China, y en menor medida a Rusia y Brasil. "Hoy, estamos padeciendo el retraso cambiario, por lo que los volúmenes colocados son reducidos", sostuvo.

Desde el comienzo, les asignaron cuota Hilton y, año a año, fueron incrementando su cupo. "Siempre cumplimos. En este ciclo, licitamos 500 toneladas y nos adjudicaron todo", aseguró Schiavoni.

En 2013, la firma empezó a embarcar a China, donde envían brazuelo, garrón y tortuguita, cortes que en ese país se cotizan mucho más que el mercado interno. "Los volúmenes están creciendo, día a día. También piden otros productos, acordes a sus costumbres, y estamos trabajando para poder satisfacerlos", puntualizó.

Hace un par de meses el empresario estuvo en Anuga (Alemania), la mayor feria de alimentación del mundo, y corroboró que la carne argentina sigue muy bien posicionada. "A pesar de los avatares que les hemos hecho pasar a los clientes, por el desabastecimiento, ellos nos siguen valorando y nuestros cortes cotizan por encima de los competidores, sobre todo sudamericanos".

La empresa creó 260 puestos de trabajo en forma directa y otro tanto en forma indirecta, impulsando además un fuerte dinamismo a la ganadería local. En ese sentido, en las cercanías se han instalado diversos feedlots que cuentan con una nueva salida comercial.

Además, recientemente se inauguró una planta de harinas y sebos de Refinerías del Centro. "Nosotros les enviábamos los subproductos de la faena a una fábrica que tienen en Córdoba. Y ante una demanda nuestra, por tratarse de grandes volúmenes de mercadería perecedera, con mucho gasto en flete, decidieron instalarse a lado del frigorífico. Así, pusieron un pie en el Norte, donde no había graserías importantes y se desperdiciaban subproductos. Ahora, les están agregando valor para venderlos en el mercado interno y exportar. Se hizo un polo industrial", destacó el directivo.

Schiavoni piensa que darle volumen al frigorífico fue clave para sobrellevar las dificultades que atraviesa el sector. "Fuimos desarrollando el mercado interno, donde hemos crecido mes a mes con esta veta de la comercialización propia. También, prestamos servicios a terceros, que faenan por su cuenta para abastecer a sus clientes, y progresamos un poquito en la exportación; estamos a punto de habilitar la planta para Israel", indicó. Así, en 2013, la firma regularizó la faena en 600/700 cabezas diarias, o sea 12/13 mil cabezas por mes.

"Recibimos un gran apoyo de las autoridades provinciales y nacionales, sobre todo al comienzo. Nuestra expectativa es que en algún momento se puedan eliminar las retenciones, no sólo porque la industria lo necesita sino porque la medida alentaría a toda la cadena. Y de colocar más cortes de alto valor en el exterior, estaríamos en mejores condiciones para subsidiar los cortes populares." finalizó Schiavone.

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