
Miguel Scandella empezó a producirla por casualidad y hoy está a punto de hacer su segunda cosecha de la fruta, que tiene perspectivas interesantes en la región
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CASTELLI.- La empalizada que posee uno de los sectores del establecimiento La Santa María permite intuir que existe allí una producción que no es típica en la región. Y así es, las zarzamoras que se cultivan en lo de Miguel Scandella son, además de una deliciosa fruta, la curiosidad de aquella zona.
Por supuesto que, en la región, el único que probó los sinsabores de esta pintoresca planta oriunda de España es el mismo Scandella, el dueño de la chacra y Javier, su empleado que combate el avance hacia el sembradío de las persistentes hormigas, fatales para la hojarasca de esta planta de casi dos metros, que de la noche a la mañana se queda sólo con los tallos si es abordada por estos implacables insectos.
"En principio, la idea fue plantar arándanos, pero los requerimientos de un índice de PH de 2 o 3, se contraponía con las características del suelo que es muy alto - va desde 6 hasta 8-", dijo Scandella.
A raíz de esa condición, debieron pensar en otra alternativa de producción que surgió de inmediato y de forma casual: un vecino le había regalado una planta que no demoró en dar frutos y evidenciar su adaptación al lugar.
La estación INTA de Concordia, Entre Ríos fue quien colaboró con los emprendedores y les recomendó la variedad Tupi, que es la que más se adapta al clima templado propio del lugar.
"Una Universidad de Brasil y otra de Arizona la desarrollaron y funciona perfectamente para esta zona; da un fruto grande y jugoso, mucho menos ácido que el resto de las zarzamoras", dijo Cristian, uno de los tres hijos de Scandella, todos asociados al emprendimiento.
Toda la familia vivió durante treinta años entre Puerto Rico y Estados Unidos y sueña con el regreso y el retiro a una vida más tranquila, pero hasta ahora sólo Miguel lo logró completamente, que ya jubilado de su actividad en Comercio Internacional, puso en práctica la producción.
Cristian viaja cada vez que puede desde Buenos Aires, en donde trabaja y reside hace poco tiempo; ya compró una quinta contigua a la de su padre para radicarse a la brevedad junto a su esposa e hijos estadounidenses.
Los otros dos inversores son Michel, que vive en Aspen, donde es instructor de esquí, y Marcelo, residente en San Pablo, Brasil.
Etapa experimental
En esta etapa experimental del cultivo -esta será la segunda cosecha-, han encontrado las dificultades y las posibilidades de la planta en estos sitios. Entre los primeros están el persistente ataque de hormigas, la excesiva salinidad del agua (el riego es por goteo) y la escasa disponibilidad de mano de obra que tenga intenciones de perfeccionar los conocimientos en la producción.
Las ventajas, por su parte, son la rapidez con que produce -en un año ya genera frutos- y la posibilidad de hacer nuevas plantas de los propios retoños, algo que queda evidenciado a simple vista por los brotes que proliferan desordenadamente, en medio de las calles del sembradío.
"La idiosincrasia de la gente, que está más acostumbrada a las labores de la ganadería, hace difícil hallar personal para las tareas de mantenimiento y que esté dispuesta a profundizar los conocimientos", dijo el emprendedor, que atribuye a los efectos del asistencialísmo político la falta de interés laboral de la gente.
El fruto está encuadrado en la variedad de frutos del bosque, alimentos de gran prestigio en la gastronomía y tiene un buen precio de mercado que ronda los tres pesos por kilogramo congelado y seis en fruto fresco.
Si bien hay varios productores en el norte de Buenos Aires, la zarzamora es un cultivo poco difundido en el país. El vegetal es de la familia de las rosáceas y posee múltiples propiedades debido a su importante contenido de tanino, así como diversos azúcares y otros ácidos orgánicos. En esto radica su empleo en productos medicinales, tanto externos como interno y en variadas formas de preparación alimenticia tales como yogur, cremas heladas, licuados, etc.
Es difícil registrar una estimación de la superficie sembrada ya que existen, como el de La Santa María, múltiples emprendimientos familiares que realizan una práctica artesanal de producción.
"En la región bonaerense los volúmenes aún son pequeños como para exportar -dijo Gonzalo Cunha, asesor de productores-. Ese es uno de los problemas. Han existido ensayos en los que la fruta ha llegado muy bien a Italia y a Inglaterra, la gente ha quedado interesada, ha pedido ciertas cantidades para comprar pero lo cosechado no permite generar compromiso. En el sur sale más tarde y se destina a la elaboración de dulces artesanales y a otros derivados demás y no puede agregársele al otro stock."
La zarzamora tiene buenas perspectivas en esta región y, según los especialistas, con el tiempo va a ser todavía mas interesante que el arándano por que tiene menores costos, menos mano de obra y es una planta más rústica, se adapta a diversos suelos, tanto húmedos cono arenosos.
En Brasil, por ejemplo, se puede llegar a recolectar mas de veinte toneladas por hectárea, con precios que van desde $ 3 hasta los $ 6, si es que lo exige la demanda, mientras que para la exportación llega a seis dólares.
Sus variedades silvestres se han propagado tanto en campos europeos como en algunas regiones argentinas en las que se han tenido que tomar medidas para controlarla y erradicarla.
Sin embargo, en el sector se cree que, a partir de las nuevas variedades de laboratorio, se busca propagar su cultivo con el objetivo de tornarlo en una alternativa productiva interesante y la proliferación de los emprendimientos permitirá mejorar las condiciones logísticas para convertirlo en una actividad comercialmente estable.



