
Cavallo, Milkaut y el gobernador salteño
Inversores: empresarios, políticos y grandes compañías integran el universo del negocio del diferimiento impositivo en Catamarca.
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SAN FERNANDO DEL VALLE DE CATAMARCA.- En la década de los 90 el negocio del diferimento impositivo "explotó" en esta provincia.
Políticos y grandes empresas desarrollaron sus inversiones en Catamarca. Para el ministro de la Producción provincial, "esto significó un gran cambio en lo productivo. Sólo basta una recorrida en avión por la provincia para observar los proyectos desarrollados".
Hoy el principal proyecto diferido es el de la empresa Exagrind SA, por un campo de 103.000 hectáreas en el departamento La Paz, en el que se dedica a la cría y recría de hacienda, con un diferimiento de 88 millones de pesos.
Una larga lista
Exagrind SA absorbió en 1997 a la firma Los Quebrachos SA, que tenía en su directorio al ex ministro de Economía Domingo Felipe Cavallo; a su esposa, Sonia Abrazian de Cavallo; al ex presidente del Banco Nación Aldo Dadone y al actual diputado nacional Edmundo Soria. Se dice aquí que el grupo de Cavallo fue uno de los pioneros en explotar diferimientos impositivos y que aún tendría alguna participación en la empresa.
También el gobernador salteño, Juan Carlos Romero (PJ), explota un beneficio fiscal. En la estancia La Bonita tiene una explotación de olivo y algodón de unas 1100 hectáreas al sur de Catamarca.
Entre las empresas grandes está la láctea Milkaut, de Santa Fe.
La cooperativa desarrolló un tambo en 3000 hectáreas en el departamento de Santa Rosa. También la bodega y Viñedos La Rosa SA, que comercializa la marca Michel Torino, tiene 100 hectáreas con vid en el departamento de Santa María.
Como el ministro de la Producción, "está hasta la Coca Cola". La empresa Complejo Productivo Mediterráneo SA, de Rolando y Saúl Guerrero, empresarios de la firma de la conocida bebida, tienen varias explotaciones y son considerados una firma modelo entre los diferimientos impositivos.
La lista es extensa, hay más de 200 empresas y la mayoría de Buenos Aires en juego, pero muchas no se conocen por el impenetrable velo de las sociedades anónimas.





