
Celulosa preocupa a los inversores
Deterioro: a lo largo de los últimos años, la empresa ha reducido su estructura; en la Bolsa la cotización es la más baja de la historia y se negocia muy poco.
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Una de las acciones que marcaban la tendencia del mercado bursátil en el pasado, hoy es apenas un pálido reflejo de aquellos tiempos. Celulosa Argentina no deja de presentar números rojos en sus balances, con el consiguiente deterioro patrimonial y, como corolario de ese proceso, cada vez despierta menos interés de parte de los inversores.
Al margen de la evolución diaria del papel, el fenómeno muestra toda su magnitud cuando se observa el movimiento a la distancia. Allí es donde se puede tener una mejor impresión de lo que realmente sucede con la empresa, la forma en que sus responsables la manejan y obviamente observar cuáles son los resultados logrados. Esto es lo que entre los operadores e inversores comúnmente se conoce como "fundamental".
En el caso concreto de Celulosa Argentina existe cierto descontento y malhumor entre los inversores por los resultados económicos que la sociedad ha exhibido a lo largo de los últimos años, deterioro patrimonial que se vio reflejado en la cotización del papel en las pizarras de la Bolsa. En ese marco, se suma una cuota adicional de "pesimismo".
Históricamente, Celulosa ha sido una de las acciones "clásicas" de la Bolsa que no sólo marcaba muchas veces el rumbo del mercado y su tendencia, sino que era una de las especies más negociadas en el recinto de operaciones.
Lentamente la situación fue cambiando, la acción comenzó a perder protagonismo, los resultados mostraron cada vez quebrantos más significativos y desde el punto de vista patrimonial el deterioro se hizo claramente visible. No menos importante es hacer mención a que las capitalizaciones y las suscripciones tuvieron un efecto efímero.
Hoy en día la situación es otra diametralmente opuesta. Los volúmenes operados a diario son muy bajos y la cotización de la acción en el recinto bursátil está en los niveles históricos más insignificantes de la historia.
Las comparaciones son odiosas pero pueden resultar bien ilustrativas. En los dos últimos años la papelera ha experimentado un fuerte retroceso, al tiempo que el índice Merval ha recuperado sistemáticamente posiciones. Si bien es cierto que hubo varios intentos de aumento en los precios, los mismos no prosperaron.
El ejercicio finalizado en mayo de 1991 mostró activos por $ 813,33 millones, pasivos por $ 201,56 millones y un patrimonio neto de $ 611,77 millones. Si bien ese estado contable presentó una pérdida de $ 55,47 millones, la estructura patrimonial era sumamente sólida y la sociedad había anunciado un ambicioso plan de reconversión que incluía el desarrollo del proyecto Puerto Piray.
Un año después, el nivel de los activos había crecido a $ 833,56 millones, los compromisos con terceros ascendieron a $ 371,39 millones y el patrimonio se había reducido a 462,17 millones de pesos.
La memoria finalizada en mayo del año pasado presentaba una estructura muy reducida. El activo apenas ascendía a $ 331,53 millones, el pasivo sumaba $ 186,69 millones y el patrimonio resultante era de $ 144,84 millones. En el estado contable de febrero, el patrimonio se había reducido a $ 105,63 millones.
Los resultados no dejan entrever una recuperación ni en el corto ni en el mediano plazo. El escepticismo crece y los pequeños inversores ven esfumarse lo que queda de sus ahorros. En la actualidad, inclusive, hay jornadas en las que la acción ni siquiera marca precio y solamente cotiza por fracción, tal como sucedió el viernes último.
Saneamiento
Los responsables de la sociedad dispusieron sucesivas capitalizaciones de pasivos e inclusivo una suscripción, cuyo objeto final era el de "liberar" a la empresa del lastre que suponían los compromisos a los terceros. Se suponía que podría comenzar a mostrar algún tipo de utilidad, cosa que todavía no sucedió.
Hace un mes se dispuso una disminución del capital del orden del 75 por ciento.





