
Cepal: la Argentina consolidó la salida de la crisis en 2004
En un informe difundido hoy, la Comisión Económica para América latina y el Caribe informó que la expansión estimada del producto bruto interno fue de un 8,2%
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La economía argentina consolidó en 2004 la recuperación de la última crisis, con una expansión del producto bruto interno (PBI) estimada en 8,2 por ciento, según un informe difundido hoy por la Comisión Económica para América latina y el Caribe (CEPAL).
Con ello, el PBI argentino acumula una expansión superior al 17 por ciento desde 2002, cuando tocó fondo con una caída del 10,8 por ciento, según destaca el balance preliminar de la economía regional presentado por el organismo de Naciones Unidas.
Para el próximo año, la Cepal proyecta para la Argentina un crecimiento del 5 por ciento. El desempeño argentino en 2004, si bien muestra un repunte de la inflación (5,4 por ciento frente al 3,7 en 2003), se sustenta en un aumento real de los salarios del 9,1 por ciento, tras caídas del 13,9 por ciento en 2002 y del 1,5 por ciento en 2003.
Mientras las exportaciones aumentaron 13 por ciento, desde 33.231 millones de dólares el año último a 36.622 millones en 2004, las importaciones, se incrementaron más del 60 por ciento, desde 18.485 millones de dólares a 27.578 millones en el período, con un gran predominio en las compras de bienes de capital.
Desempleo
El desempleo también mostró una mejoría al situarse en el 13,8 por ciento, frente al 17,3 por ciento registrado en 2003.
En ese sentido, la Cepal destacó que la falta de trabajo, que sigue siendo elevado, descendió a un nivel comparable con el anterior al momento más grave de la crisis, lo que unido al aumento de los salarios contribuyó a atenuar los altos índices de pobreza e indigencia.
La expansión, señala el informe, se vio favorecida por el sostenimiento de una paridad monetaria real elevada y por una mejora en los términos de intercambio. También, agrega, influyó la percepción de que a pesar de los temas pendientes después de la crisis, como el de la deuda pública, la economía se está normalizando, lo que estimuló las decisiones de producción y gasto.
El saldo comercial volvió a ser positivo, lo mismo que la cuenta corriente de la balanza de pagos, que anotó un superávit del orden del 2 por ciento del PBI, resultado que unido a la tendencia descendente de la salida de capitales privados, generaron un exceso de divisas que fue absorbido por compras oficiales.
Panorama fiscal
La gestión fiscal argentina, se efectuó sin sobresaltos y el sector público logró generar un superávit primario que en términos de PBI fue el más alto de las últimas décadas, y se registró además un apreciable superávit financiero. Esa evolución se sustentó en el fuerte aumento de la recaudación, con significativos incrementos de los ingresos por gravámenes a la actividad interna (hasta octubre, los fondos aportados por el impuesto a las ganancias crecieron más del 60 por ciento interanual y los del IVA en más del 50 por ciento) y sobre las importaciones.
Se observó también, añade el texto, una recomposición del gasto del gobierno, que se mantuvo controlado. Parte de los activos externos acumulados por entes públicos debió emplearse en el pago de créditos del FMI, en un contexto en que las relaciones del gobierno con ese organismo mostraron altibajos, pese al holgado cumplimiento de las metas fiscales.
Fuente: EFE





