Management 2030: CEOs, clones, Amancio el robot humanoide que bailó disco y ¡el primer delivery por drone del país!
En el último capítulo, los número uno hablaron de innovación, regulaciones y se sorprendieron con robots y sus propios superhéroes haciendo el hobby de cada uno
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Entre charlas, sorpresas, innovaciones tecnológicas y la Inteligencia Artificial siempre como eje, José del Río, director de Contenidos de LA NACION resumió muy bien todo lo que sucedió en el ciclo que arrancó a mediados de abril: “la diferencia la hacen los humanos”.

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El ciclo más disruptivo de la Argentina que en esta edición sumó a los clones digitales, las entrevistas históricas y las caracterizaciones de los invitados como superhéroes también contó con la presencia de Amancio, un robot humanoide que bailó en el estudio con una destreza propia de un profesional y tuvo el primer delivery por drone en vivo.

Amancio sorprendió a los invitados quienes confesaron, entre risas, que el humanoide tiene más destrezas que ellos a la hora de bailar pero no así a la hora de liderar.

Otra de las sorpresas fue el movil en vivo. Llevar comida o paquetes por esa vía aérea es una de las tendencias que se empiezan a imponer en muchos lugares del mundo y Accenture mostró que también es totalmente posible en la Argentina: desde la terraza de sus oficinas en Parque Patricios envió una caja a la de LA NACION en Vicente López en solo 15 minutos. ¿Qué había adentro? Una camiseta de la Selección Argentina para José del Río.

Y así como en algunas ciudades ya conviven autos comunes y autónomos, repartos tradicionales con envíos por drone y hasta personas con robots, uno de los grandes desafíos que plantean estas innovaciones es sin duda la regulación. Y sobre eso giró, también, la charla del último capítulo de Management 2030.

Ya en la previa conducida por los periodistas Virginia Santeusanio y Ramiro Fornataro, Sofía Vago, CEO de Accenture Argentina, y Sebastián Wilner, presidente de Fintech de Cocos, dejaron los primeros conceptos sobre el uso de la tecnología en estos tiempos.

“Hay tecnologías que nos parecían innovadoras hace 5 años y hoy les vemos todos los errores. La evolución sucede a una velocidad tan rápida que no nos damos cuenta y de repente ya está dentro de nuestra vida”, dijo Vago. “Uno de nuestros pilares es acompañar al usuario en sus primeras inversiones y ayudarlo en algo que en general da miedo, más con los traumas que tenemos los argentinos. Creo, por eso, que con la regulación generamos esa confianza tan necesaria”, agregó, por su parte, el ejecutivo de Cocos.

Regular: ¿frena la innovación?
Ya en el stream oficial del evento, José del Río presentó al resto de los invitados: Julián Lisenberg (CEO y cofundador de Geopagos), Rafael Soto (CEO de MODO) y Martín Galdeano (presidente de Ford Argentina y Sudamérica). Y Elena, la periodista virtual, presentó el tema diciendo que, así como “la innovación ya no avanza en línea recta, se acelera”, la regulación “deja de ser un simple marco normativo para convertirse en un actor clave del ecosistema”.
Elena explicó que la innovación ya no avanza en línea recta: se acelera, se redefine y desafía permanentemente los límites establecidos. En este movimiento constante y disruptivo, la regulación deja de ser un simple marco normativo para convertirse en un actor clave del ecosistema.
Lejos de ser un freno, hoy las regulaciones se plantean como una herramienta capaz de ordenar, habilitar y, en muchos casos, potenciar el desarrollo de nuevas tecnologías.
El debate es global. Mientras en algunos países se ponen a prueba modelos más rígidos o más flexibles, la inteligencia artificial se consolida como uno de los motores más transformadores de la historia reciente.
En este contexto, el desafío que se presenta no es elegir entre regular o innovar, sino lograr una buena regulación que abra puertas en lugar de cerrarlas.

Estos disparadores fueron clave en la charla que Del Rio mantuvo con los número uno. Sofía Vago, CEO de Accenture Argentina, enmarcó su mirada sobre la inteligencia artificial en un punto que considera innegociable: la necesidad de reglas claras. Presentó la velocidad de adopción tecnológica como un fenómeno sin precedentes y, frente a ese vértigo, defendió la importancia de un marco que ordene y dé garantías. “Hay un mito que tiene que ver con que la regulación enlentece la innovación. Creo que le da un marco, que necesitamos un marco. Es el que brinda la seguridad de lo que está sucediendo dentro de la organización y lo que asegura la continuidad, así como la validez de los datos para que la IA no alucine”, comentó.

Vago también profundizó en cómo esta ola tecnológica está reconfigurando a las organizaciones desde adentro: desde los talentos que requieren hasta la cultura que deben construir. Habló de la hiperpersonalización como nuevo estándar, de compañías que operan apoyadas en agentes inteligentes y de líderes capaces de impulsar transformaciones profundas.

Para ella, la clave está en combinar aprendizaje continuo, reglas éticas y herramientas en evolución permanente. Y advirtió que el impacto no se limita al empleo: obliga a cada profesional a expandir su horizonte, reconvertirse y sostener una curiosidad activa que le permita convivir con un cambio que ya no es episódico, sino cotidiano.
Por su parte, Martín Galdeano, presidente de Ford Argentina y Sudamérica, advirtió que la velocidad de adopción de la tecnología no depende solo de lo que los vehículos pueden hacer, sino de los marcos que cada país establece. “Hay una parte de las regulaciones que tenemos que asegurar que nos generen un marco competitivo. Que la regulación busque cuidar y proteger, pero que también sea competitiva con otras regulaciones que hay alrededor del mundo. Si no, lo que termina sucediendo es que trasladás desarrollos, industrias o el negocio que vos quieras, a otras partes”, señaló, planteando que, sin reglas alineadas a estándares internacionales, la innovación automotriz simplemente migra hacia otros mercados.

Galdeano también describió cómo la hiperpersonalización y los autos conectados están transformando la relación entre Ford y sus clientes. Explicó que la compañía pasó de un marketing genérico a comprender “cliente por cliente” a través de datos, aplicaciones y vehículos que dialogan con su entorno. Y reforzó que, aun con avances como la conducción autónoma que ya vio operar en China y Estados Unidos, el diferencial sigue siendo humano: equipos capaces de anticipar necesidades, crear nuevas experiencias y sumar inteligencia emocional a un ecosistema cada vez más automatizado. Para él, la innovación no es promesa futura, sino un presente que exige combinar tecnología y sensibilidad operativa en cada punto de contacto.

Desde el mercado financiero, Julián Lisenberg, CEO y cofundador de Geopagos, llevó la discusión sobre inteligencia artificial al corazón de la infraestructura de pagos, donde la innovación convive con riesgos crecientes. Desde su perspectiva, la regulación deberá llegar para ordenar un ecosistema donde los agentes ya compran en nombre de las personas y donde distinguir entre un usuario legítimo y un bot es crítico.

“Siempre la innovación viene antes que la regulación. La regulación siempre llega tarde, y eso viene bien porque permite liberar a la innovación. Como hoy para lo que es inteligencia artificial no existe, somos las empresas somos las que por ahí tenemos que controlar o liberar. Pero sí va a tener que llegar en algún momento la regulación para asegurar, por ejemplo, que los agentes sean oficiales, porque hoy puede pasar cualquier cosa. Cuando empiecen a pasar cosas que no corresponden, la regulación va a tener que entrar a asegurar el sistema”, señaló.

Lisenberg también destacó cómo la inteligencia artificial está transformando industrias enteras, habilitando delegar tareas antes impensadas y abriendo oportunidades inéditas para emprender. En el caso de los pagos, subrayó que la innovación debe convivir con dos principios innegociables: seguridad y resiliencia, porque la aceptación debe funcionar “24/7”.
Aun así, ve un escenario fértil: nuevas compañías capaces de crear soluciones más rápido, usuarios que esperan experiencias más inteligentes y generaciones jóvenes que, gracias a la IA, pueden lanzar proyectos que antes requerían equipos completos. Para él, lejos de destruir empleo, esta revolución puede multiplicar creatividad, competencia y nuevas formas de trabajo.

Desde esa misma industria, Rafael Soto, CEO de MODO, planteó que la inteligencia artificial abre un nuevo escenario para los pagos digitales, donde la autenticación y la validación de identidad se vuelven críticas. En ese contexto, defendió una regulación que ordene el mercado sin ahogar la experimentación. “La regulación pone un marco donde todos competimos en igualdad de condiciones… pero en este momento hay que dar bastante rienda suelta para no frenar la innovación”, sostuvo.

El CEO de MODO también introdujo un concepto que, según él, define esta etapa: el “middle to middle”: la IA puede producir un primer output, pero siempre debe haber un humano que inicia la tarea y otro que la valida antes de llegar al consumidor. Ese doble control es clave en un contexto donde la calidad del trabajo se elevó de manera notable, pero también donde algunos equipos pueden no comprender del todo lo que la IA generó.
A la vez, destacó cómo la tecnología está horizontalizando las organizaciones: managers que antes solo coordinaban hoy vuelven a producir, y colaboradores que adoptan nuevas herramientas multiplican su capacidad de entrega.

Por último, Sebastián Wilner, de Cocos situó la discusión sobre innovación financiera en un punto donde la tecnología y la regulación se vuelven complementarias: la confianza del usuario.

Desde su experiencia en una industria estrictamente supervisada, destacó que el marco regulatorio no es un freno, sino un activo que sostiene la credibilidad del sistema. “Al estar en la industria financiera regulada, le genera al usuario muchísima confianza… hay alguien atrás cuidando tu plata, y eso hace que el usuario pueda confiar en el ecosistema”, afirmó, subrayando que la transparencia y el control institucional son parte central de la experiencia que hoy habilita la inteligencia artificial.Wilner también describió cómo la hiperpersonalización está redefiniendo el vínculo entre las personas y sus finanzas: recomendaciones a medida, procesos simplificados y experiencias que antes requerían múltiples pasos y hoy se resuelven en segundos.

Para él, la innovación es sinónimo de simplificación, y la IA potencia equipos más horizontales, con “super trabajadores” capaces de producir más con menos capas intermedias. Ese nuevo modelo organizacional, dice, acelera la ejecución, motiva a los equipos y permite crear productos financieros que se sienten “mágicos” para el usuario, en un contexto donde todo cambia a una velocidad inédita.Y como ya se hizo costumbre a lo largo del ciclo, personajes que ya no están, recreados con IA, respondieron una pregunta. En este caso Thomas Edison, David Bowie, Steve Jobs y Henry Ford dieron su opinión sobre qué es ser innovador.

El capítulo 5 de Management 2030, además de la mirada de referentes del mundo corporativo sobre el impacto de la tecnología en el negocio y en las organizaciones, contó con otras voces, como la de Juan Pablo Chemes, Director Ejecutivo de Accenture Argentina, quien explicó el concepto de Physical AI (robots que miran y aprenden) y la especialista en innovación Rebeca Hwang.

Además, en un video el entrenador de la Selección Argentina habló sin tapujos sobre cómo trabajó con el plantel aquella inesperada derrota en el debut de Qatar 2022 contra Arabia Saudita. Y José del Río entregó también un nuevo informe con entrevistas sobre su recorrida por Silicon Valley.

Tras la sección del momento superhéroes y kryptonita, donde los invitados confiesan cuándo se sienten fuertes y satisfechos y cuándo vulnerables, llegó el momento del cierre, esta vez sin contrapunto marcado entre la versión clon de José del Río y el real.

“La diferencia la hacen los humanos, no hay duda. La innovación tiene que ver con la charla, con la pausa, con salir del guión y pensar y, sobre todo, ir a las raíces, que tiene ver con la ética, con los valores que son bien humanos, con la comoditización de lo que ahora tenemos que saber todos. Todos tenemos que ir un paso más arriba. Pero también con los momentos kryptonita, de vulnerabilidad, que es donde todos nos sentimos distintos”, concluyó el secretario general de Redacción de LA NACION.
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