
Cinco Ferraris por año
Es la cantidad de autos deportivos que la marca italiana vende en la Argentina; cuestan desde US$ 380.000
1 minuto de lectura'
De los 670.000 autos patentados en la Argentina en 2010, sólo cinco fueron Ferrari. Esas naves, que para algunos representan una obra de arte; para otros la cercanía a la Fórmula 1 o un símbolo de status social, llegan al país mediante un sistema de demanda.
El gruppo Modena, representante de la marca de Maranello (pueblo del norte de Italia donde está la fábrica) en la Argentina, trae el modelo solicitado por el cliente, pero la entrega puede tardar entre tres meses y casi un año. Los autos se venden a la medida del comprador, que elige el color del tapizado y hasta las costuras.
Para darse el lujo de manejar una California se necesita tener al menos unos US$ 380.000, mientras que para vivir la velocidad de una 458 Italia, que acelera de 0 a 100 km
h en menos de 3,4 segundos, el interesado deberá desembolsar 485.000 dólares.
Estos montos pueden aumentar si se prefiere un tapizado en alcántara o un sistema de sonido premium, entre otras opciones.
Si bien requerir una licencia especial para conducir una Ferrari es un mito, sí existen cursos de manejo Pilota Ferrari, que consisten en programas de entrenamientos dirigidos a los clientes para controlar y explotar al máximo estos vehículos, que superan los 300 km/h.
Claro que hay personas que sólo los coleccionan o los pasean a velocidades mínimas para evitar rasguño alguno.
Se estima que hay en el país alrededor de 150 cupés Ferrari, entre las nuevas y las más antiguas de colección.
Muchos de estos dueños se mantienen en el anonimato. Sin embargo, hay algunos casos que saltaron a la fama.
Uno que provocó polémica fue el ex presidente Carlos Menem, a quien el empresario italiano Massimo Del Lago le regaló una en su primer mandato, en 1991.
El auto más tarde llegó a manos del empresario Jorge Gómez. Otros casos que se conocen son los del ex apoderado de la Fundación Madres de Plaza de Mayo Sergio Schoklender y del empresario Gregorio Perez Companc, un apasionado de los autos, que ha patentado tres Ferrari.
En tanto, Ricardo Depresbiteris, dueño de la empresa de recolección de residuos Covelia, de excelente relación con el sindicalista Hugo Moyano, le habría vendido su Ferrari al empresario Leonardo Fariña, marido de la modelo Karina Jelinek.
La década de oro para estas preciadas piezas fue en los 90, cuando se llegaron a comprar hasta diez por año en la Argentina.
Sin embargo, luego de la crisis de 2001, este bien de lujo se potenció como tal y fue sólo en 2007 cuando alcanzó su nivel más alto de patentamiento, con la compra de seis Ferrari, después de un 2006 en que apenas hubo dos afortunados. Desde 2008, la cifra de cinco unidades se viene repitiendo.
Habrá que ver si 2011, año en el cual ya se vendieron dos, su poder de atracción rompe las marcas históricas.



