Abogados argentinos en China
¿Cómo registro una marca en el país de la Gran Muralla? ¿De qué forma interpreto su legislación? Varios estudios ofrecen guiar el ingreso en la tierra del dragón asiático
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Más allá de tener que explicar un sistema legal distinto o usos comerciales desconocidos, el primer consejo que un abogado chino le dará a un inversor que desee desembarcar en su país será que se prepare para someterse a un período de conocimiento de la cultura y de la sociedad chinas. Luego sí, vendrán los negocios.
Al margen de este proceso, los abogados argentinos no dudan en recomendar a sus clientes que inicien el camino hacia China por algo mucho más práctico: que registren sus marcas, aún antes de saber si el negocio es posible o no.
Luego de tener el registro, ya sea de la marca, logos o diseños industriales, recién vendrá la etapa de la búsqueda de un socio chino. Sólo después asomará la necesidad de formalizar el negocio en contratos y de preparar el terreno final para el desembarco.
Todo este proceso, lleno de costumbres, formalismos y usos comerciales muy distintos de los occidentales, estará condimentado por una dificultad adicional: las limitaciones que presenta un idioma mayormente desconocido para los argentinos.
Justamente contar con un buen traductor al idioma mandarín es el primer consejo que le daría a un cliente Juan Manuel Alvarez Prado, titular del estudio Alvarez Prado & Asociados, que hace seis meses tiene un miembro del estudio viviendo en Pekín. "Hay que escribir todo con cuidado y tener buenos traductores, que además no son fáciles de conseguir. Se pueden hacer versiones en mandarín y en inglés, pero en caso de litigio el que vale es el chino", explicó.
Otro de los puntos que aconsejan los profesionales argentinos es incluir cláusulas para que se evite el paso por los tribunales ante un conflicto. "El sistema judicial es de una complejidad muy grande y dista de estar al nivel de los tribunales de Occidente. Nosotros aconsejamos que se incluyan cláusulas de arbitraje, que además está muy desarrollado allá", dijo Alvarez Prado.
Además hay otra particularidad con la que los inversores argentinos tendrán que aprender a convivir: la constante renegociación de los contratos. Según sostuvo Saúl Feilbogen, socio del estudio de abogados Vitale, Manoff, Feilbogen -que también enviará un miembro del estudio a China por seis meses y recibirá un colega asiático del estudio chino con el que trabajan-, la confianza es la base de la relación comercial. "Como existe confianza entre los contratantes, el sistema de resolución de conflictos tiene más que ver con una permanente renegociación de los contratos que un litigio judicial." Al referirse al sistema judicial, Feilbogen consideró que "es complejo y no es aconsejable iniciar juicios".
Pero volviendo al principio, antes de pensar en contratos, arbitrajes y litigios, los inversores argentinos que decidan hacer la excursión a Oriente tendrán que preparar el terreno para que sus diseños y marcas no sean copiados.
"Lo primero que tiene que hacer un inversor es registrar la marca en China, aunque esto es aplicable a cualquier operación de comercio exterior", dijo Iris Quadrio, socia del estudio Marval, O´Farrel y Mairal y especialista en comercio exterior.
Con ella concuerda Julián Peña, abogado especialista en comercio exterior del estudio Allende & Brea. "No es posible poner en manos de un socio chino la marca, uno de los principales activos de una empresa. Hay que registrarla incluso antes de encontrar el socio oriental", subrayó Peña.
A propósito, una de las principales falencias que tiene el país asiático es la problemática en materia de marcas -en China aún no se reconoce la propiedad intelectual- y los productos son copiados permanentemente. "Hay una cobertura amplia en materia de propiedad intelectual, pero el cumplimiento de estas normas es lo que se torna difícil", indicó Quadrio.
Sin embargo, más allá de la dificultad en el cumplimiento de la regulación marcaria, para Peña "el registro es la primera herramienta para poder accionar después".
Este consejo vale no sólo para los que quieren instalarse allá, sino también para aquellos que encargan la fabricación de sus productos a empresarios chinos. "Alguna vez un empresario local envió a fabricar un producto allá por conveniencia de costos. Al tiempo vio su producto en otros lugares del mundo donde nunca se imaginó", contó Alvarez Prado a LA NACION.
La segunda etapa del desembarco será la búsqueda de un socio chino. "Hay que buscar un socio chino porque ellos lo exigen. Además, ese socio no puede tener una participación minoritaria", sostuvo Peña.
Mario Turzi, socio de Marval, O´Farrell & Mairal considera que el joint venture es el mejor instrumento para hacer negocios en China. "Definitivamente esta herramienta con la cooperación de un socio chino es lo que está recomendado para iniciar una relación comercial", indicó Turzi.
Alianzas estratégicas
Conocedores de las incógnitas que presenta una cultura distinta y de las tentaciones de un mercado atrayente, tanto Marval, O´Farrell & Mairal como Allende & Brea realizaron alianzas estratégicas con estudios chinos: el primero con Jun He Law Offices y el segundo con King & Wood.
Es más, fue Linfei Liu, socio del estudio Jun He Law Offices, que visitó el año pasado la Argentina, quien insistió con otro de los pasos que se consideran necesarios para afianzar una relación comercial. "Lo primero que diría a un inversor que quiere ingresar en China es que deberá atravesar un largo proceso de aprendizaje para conocer la cultura, los valores diferentes y los diversos sistemas políticos, económicos y sociales", dijo Liu, uno de los abogados más reconocidos en materia de inversión extranjera.
Para Liu, una vez que se supera esta etapa previa, instrumentar un proyecto de inversión allí "suele llevar menos tiempo de lo que se cree, porque los gobiernos locales le dan una acogida favorable a la inversión extranjera".
A decir de Turzio, "primero hay que afianzar la relación y después vienen los negocios". Eso sí, según el especialista,"no es fácil traducir símbolos a un lenguaje jurídico concreto. Suele ser una tarea complicada". Otro de los puntos que anotan quienes están familiarizados con los negocios en Oriente es delimitar geográficamente dónde se va a desarrollar el emprendimiento. "Hay que plantear el negocio y establecer un objetivo específico en un área geográfica determinada. De lo contrario, estará destinado al fracaso por el gigantismo del mercado", aseguró Alvarez Prado.
Para Feilbogen, cuyo estudio es socio de la Cámara de la Producción, la Industria y el Comercio Argentino China, "hay que determinar el producto y la región, porque en algunas zonas no es posible comercializar ciertos productos y, además, puede haber beneficios impositivos en el nivel estadual".
Respecto del costo de la mano de obra, si bien el sistema de contratación laboral está reglado y existen muchas normas que lo regulan, lo cierto es que mientras más alejada está la empresa de las grandes ciudades, más difícil se le hace al Estado velar por su cumplimiento. Además, "el management más calificado, con manejo de idiomas, es caro y escaso", agregó Alvarez Prado.
Pero mas allá de las diferencias de los usos jurídicos, la magnitud del mercado chino parece justificar el intento. Y como resumió Linfei Liu en su paso por Buenos Aires ,"hay que prepararse para encontrar dificultades en el proceso, pero quienes aguanten, seguramente van a triunfar y ganar".
Cómo tratan la inversión extranjera
- Oficina representativa: le está permitido hacer búsquedas de eventuales clientes, analizar la viabilidad de un negocio, contactar potenciales compradores pero no puede facturar ni reportar ganancias.
- Joint venture: es una suerte de empresa de riesgo compartido. Es la más utilizada por empresas que necesitan la cadena de distribución en manos chinas. El socio extranjero generalmente contribuye con el know how, marketing y el manejo de la empresa. Ellos tienen mano de obra barata, plantas, propiedades y conocimiento del mercado.
- Empresa totalmente de propiedad extranjera (WFOE): son como las sociedades anónimas occidentales. La ventaja es que no existe el socio chino. Este tipo es utilizada unicamente por las grandes empresas.
Sin horarios: trabajar para argentinos desde un estudio en Pekín
En nuestro país son poco más que las 17, pero en Pekín es la madrugada, y allí se encuentra Maximiliano Garaguso, un joven abogado argentino, que trabaja para clientes argentinos, con los tiempos argentinos... A esta hora, cuando todos allí duermen, él conversa telefónicamente con LA NACION consciente de que todavía es temprano para ir a descansar.
Después de terminar su carrera de abogado en la Universidad de Belgrano, Garaguso, de 25 años, armó sus valijas y partió en busca de una experiencia profesional en el exterior. A mediados del año pasado, el estudio donde trabajaba, Alvarez Prado & Asociados, le propuso entrar en contacto con Lehman, Lee & Xu Abogados, estudio con el que Alvarez Prado mantiene una alianza de cooperación en Pekín.
“En el estudio hay 70 empleados, de los cuales 30 somos abogados. De ellos hay nueve extranjeros, de Malasia, España, Canadá y Australia. Yo soy el único abogado argentino”, contó.
El joven abogado señaló que “las jornadas de trabajo son intensas, sobre todo por la diferencia horaria. Llego a la oficina a las 8.30 y si bien termino a las 17.30, la verdad es que lo fuerte aún está por venir. Cuando en China es tiempo de ir a casa a descansar, en la Argentina comienza el movimiento. Cuando hay que coordinar las conferencias con los clientes, muchas veces me toca estar en la madrugada”. La adaptación no pareció ser tan traumática: “Acá es todo muy cosmopolita y la comunidad internacional es bastante numerosa. Tenemos un equipo de fútbol con otros españoles y jugamos un campeonato; perdimos la final con un equipo de daneses”.
“Quiero quedarme hasta las Olimpíadas y hasta aprender el idioma chino. Es muy difícil, pero de a poco se avanza”, afirma entusiasmado este abogado que tiene como misión ayudar a las empresas argentinas a desembarcar en China y desarrollar vínculos profesionales con potenciales inversores en nuestro país.





