Admisión temporaria y competitividad
Por Jorge Luis Cavanna
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Tras un largo período de desindustrialización, poco a poco se recupera el antiguo esplendor. Este resurgimiento viene de la mano, fundamentalmente, de un número cada vez mayor de pymes.
Para que la "salida al mundo" sea una realidad es necesario el apoyo gubernamental mediante leyes y decretos capaces de potenciar la competitividad, en especial en el segmento de alto valor agregado. Urge entonces alcanzar una adecuada reglamentación y pronta aplicación del decreto del Poder Ejecutivo 1330/04 que establece condiciones para la admisión temporaria con reposición de stocks.
Hoy la legislación fija que las empresas cuyos productos requieren insumos provenientes del exterior deben importarlos temporalmente, antes de exportar sus productos finales. Pero el ciclo toma demasiado tiempo y se pierden exportaciones con clientes que no toleran largos plazos para las entregas FOB, y le compran entonces a otros países. Además, los insumos se deben importar caso por caso o crear stocks tentativos para ventas futuras, con el riesgo de que éstas no se produzcan, por lo que se cae en multas o reexportaciones evitables.
Todo ello inmoviliza capital y agrega costos financieros a los fabricantes nacionales. Así se pierde competitividad que afecta en primer lugar a las pymes exportadoras. El decreto 1330/04 permitirá la importación de insumos para reposición de stocks, después de haber exportado los productos finales (en plazos breves) a los exigentes compradores extranjeros. Una vez que se encuentre operativo reducirá tiempos y costos, y volverá la competitividad.
Disconformes
Pero en su mayoría, el empresariado argentino no está conforme con la redacción actual de este decreto por presentar defectos técnicos que le restarían efectividad. En primer lugar, el decreto se refiere sólo a insumos importados, dejando fuera a los de fabricación nacional que se hayan usado en el bien exportado. En segundo término, exige que dichos insumos sean de igual marca y origen que los previamente utilizados, lo que en un mercado internacional altamente cambiante puede obligar a realizar compras económicamente desfavorables. En consecuencia, la incertidumbre afecta el valor del producto y la posibilidad de exportar.
Numerosos organismos empresariales, entre ellos la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra) y la Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas y Luminotécnicas (Cadieel), aportaron textos para la reglamentación de dicho decreto y adecuarlo a las necesidades de la industria nacional.
Las modificaciones buscan, entre otras cosas, facilitar las importaciones temporales que permitan reponer stocks incluso de los insumos nacionales, cuyos impuestos ya se pagaron al comprarlos. Es decir, el fisco se ve beneficiado por haber cobrado antes y el exportador puede calcular su precio de venta con los insumos al precio internacional, como lo hacen sus competidores del exterior.
También se quiere modificar la restricción de misma marca y mismo origen, reemplazándola por productos de "igual definición técnica", lo que deja a los fabricantes la posibilidad de elegir la mejor oferta internacional antes de comprar. Y que se permita importar agrupando cantidades de insumos utilizados en varias exportaciones, en una sola compra, para reducir así los costos y obtener precios más competitivos internacionalmente. A fin de cuentas, es un mecanismo utilizado por las pymes de otros países que compiten con las nuestras (por ejemplo, Brasil). Lograr lo indicado permitirá ratificar en los hechos la vocación exportadora que declama la Argentina.





