Apuntes para tener en cuenta
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Este año finalizará con una caída del 12,5% de la inversión de las economías avanzadas, tanto en activos fijos como corrientes, es decir, en inventarios, que en términos de la industria significan menos pedidos de vino para el corto plazo.
Las importaciones sufrieron una retracción del 8,8% y se espera una suave recuperación (0,6%) para 2010. Este año, el precio de las bebidas caerá un 7,9%, y 10,5% el año próximo.
El crecimiento ponderado de los principales clientes del vino argentino (Estados Unidos; Canadá; Reino Unido; Brasil; Países Bajos; Paraguay; Dinamarca; Suecia, México y Alemania) será de apenas 0,5% en 2010, tras una caída promedio en 2009 de 2,8%.
Cinco años tendrá que esperar la industria para volver a ver tasas de crecimiento de los clientes como las que se daban de forma casi ininterrumpida antes de la crisis (en torno al 2,3%).
Mientras en 2002 eran 177 las bodegas que explicaban las exportaciones argentinas, en 2008 habían ya 401. En el mismo período, las marcas se multiplicaron por tres, y pasaron de 700 a más de 2000.
La franja de precios más activa para la industria corresponde al sector de vinos ultra premium (vinos de 40 a 360 dólares), con un crecimiento del 32% en 2008.
Todavía persiste una fuerte concentración: apenas 59 de las alrededor de 2000 marcas fueron responsables del 50% de la facturación en 2008. Y 269 marcas (el 13% del total) explicaron el 80% de las ventas.
La facturación promedio por bodega pasó de 558.000 de dólares en 2002 a 1,2 millón de dólares en 2008.




