
Crowley desarrolla la hidrovía
La compañía inaugurará un servicio semanal de barcazas entre Buenos Aires, Asunción y Montevideo.
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La empresa norteamericana Crowley Marine Services comenzará, a principios del año próximo, a prestar servicios feeder de transporte marítimo y fluvial dentro del Mercosur utilizando barcazas que pueden trasladar hasta 250 TEU (unidad de medida equivalente a un contenedor de 20 pies) de mercadería o bien automóviles, bultos pesados y carga general. La naviera, que posee una de las flotas más importantes de barcazas en el nivel mundial (suma alrededor de 200), iniciará el nuevo servicio, con frecuencias quincenales, a fines de enero del año próximo entre Buenos Aires, Asunción, Montevideo y los puertos intermedios del río Paraná.
Sin embargo, espera expandirlo en el corto plazo a Bolivia y a los puertos brasileños del río Paraguay, lograr frecuencias semanales con días fijos de salida y de llegada y ofrecer combinaciones intermodales para llevar la carga a su destino final desde los diferentes embarcaderos. La empresa utilizará, para iniciar su nuevo emprendimiento, cuatro barcazas de 76 por 23 metros que cuentan con 30 enchufes para contenedores reefers y pueden ofrecer un sistema electrónico de localización para el seguimiento de la mercadería.
También usará cuatro remolcadores, dos de los cuales son construidos en la Argentina. Además, William Scott, director encargado del desarrollo de nuevos negocios de Crowley Marine Services Argentina, afirmó que la naviera no descarta incorporar nuevas embarcaciones e incrementar el número de barcazas que se puede utilizar.
"Para iniciar este servicio llevamos invertidos 17 millones de dólares. Sin embargo, vemos posibilidades de desarrollo en la hidrovía Paraguay-Paraná, que nos podrían llevar a invertir en el largo plazo más de 100 millones", dijo el ejecutivo durante una entrevista con La Nación . Al referirse al motivo que determinó la decisión de Crowley de ingresar en el mercado de transporte marítimo y fluvial de cargas dentro del Mercosur, Scott apuntó: "Notamos que para apoyar el crecimiento industrial de la región hace falta un desarrollo logístico diferente. Sin este factor, las industrias no pueden bajar costos que les permitan competir con los productos importados".
Seguidamente, William Scott añadió: "La hidrovía Paraguay-Paraná es la mejor posibilidad para prestar servicios eficientes de transporte, ya que el costo de traslado fluvial de una tonelada de mercancía es mucho más barato que el que requieren hoy en día el ferrocarril y el camión".
Capacidad mayor
El nuevo servicio de Crowley para la hidrovía se agregará a las frecuencias de barcazas operadas por la empresa ACBL, del grupo norteamericano CSX, y a las de buques feeders que también vienen cubriendo el itinerario con una presencia creciente durante el último año.
Para Scott, no obstante, la iniciativa de su empresa será diferente a los servicios actualmente existentes en la vía navegable. Uno de los puntos principales que, según el directivo, diferenciarán a la oferta de Crowley, es que contará con la capacidad más importante de contenedores de la hidrovía.
La empresa, además, buscará transportar productos de industriales de alto valor agregado, a diferencia de otros transportistas fluviales que utilizan barcazas, mayormente orientados al traslado de commodities. Otra de las innovaciones que aportará el servicio de las barcazas operadas por Crowley es que las mismas podrán esperar, a diferencia de los buques feeders, una semana en el puerto de Buenos Aires para recolectar carga sin alargar el tiempo de tránsito total; ya que, explicó Scott, "tendrán día fijo de salida".
Remolcadores
El servicio feeder de Crowley utilizará dos remolcadores construidos en la Argentina conjuntamente por el astillero argentino Sanym y el norteamericano Halter Marine. Uno de ellos, el Papu Norte, fue bautizado recientemente en las instalaciones que Sanym posee en Dock Sud.
Las dos embarcaciones son de 3000 HP, 112 pies (34,13 metros) de eslora y cuentan con un calado de 8,5 pies. Pueden acceder a puertos de calado restringido durante todo el año ya que están construidos especialmente para no sufrir los efectos adversos de los cambios estacionarios en la profundidad de los ríos.
A estas embarcaciones se les agregarán dos remolcadores de mar que le permitirán a Crowley, según Scott, considerar una futura extensión del servicio al transporte oceánico incluyendo en su itinerario transportes directos de mercancías entre los puertos del sur de Brasil, Bahía Blanca y los embarcaderos ubicados río arriba.
La reactivación de la industria naval
A pesar de que la construcción de los buques remolcadores Papu Norte y Sur trajo mayor actividad a una industria naval argentina agobiada por un prolongado período recesivo, Raúl Podetti, presidente de Sanym, aseguró que aún se requieren mejoras en el marco legal para que la recuperación del sector sea definitiva. El empresario criticó el decreto 343/97, continuador del decreto 1493/92 que, según aseguró, posibilita a los armadores importar buques extranjeros sin el pago de derechos. Según Podetti, esta normativa produjo que los astilleros nacionales trabajen sólo para la exportación de buques y no puedan colocar embarcaciones en el mercado interno.
"El marco legal en el que se desenvuelve la industria carece de equidad debido al régimen impositivo que privilegia la importación de buques usados en desmedro del empleo, la recaudación impositiva y el desarrollo industrial argentino", dijo el empresario durante la ceremonia de bautismo del Papu Norte.
Otra disposición que preocupa a los empresarios del sector de la industria naval es la aprobación por parte del Congreso de la ley de reforma tributaria que prevé la aplicación del IVA a la compraventa de buques; lo que, según Podetti, volverá aún más atractiva la importación de embarcaciones.
"Hemos planteado el problema en los ámbitos correspondientes y confiamos en una rectificación de estas medidas antiindustriales que posibilite una inmediata reactivación de nuestro sector", subrayó el titular de Sanym. Solicitó, además, que cesen las compras en el extranjero por parte del Estado nacional de buques que se pueden construir en el país.






