El derrumbe exportador

Ni las producciones estrella, como los cultivos extensivos, se salvaron de las caídas en los embarques; peor aún es el panorama para los cultivos intensivos, las economías regionales, las frutas y la ganadería; las razones internas y externas
Graciela Cañete
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25 de agosto de 2015  

La Argentina llegó a ocupar los primeros puestos en los rankings mundiales de exportadores de trigo, carne, maíz, entre otros productos, pero en los últimos años perdió esos lugares. Las exportaciones del agro, que representan el 60% del total de las ventas del país al exterior, retroceden y alcanzan a los principales rubros del sector. "La situación es insostenible para todas las producciones y todos los productores", afirmó Luis Etchevehere, presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), en la convocatoria de las entidades rurales al cese de comercialización de granos y hacienda para esta semana. Ernesto Ambrosetti, jefe del Instituto de Estudios Económicos y de Negociaciones Internacionales de la SRA, afirmó: "Es la primera vez que los cuatro principales cultivos [soja, maíz, trigo y girasol] dan pérdida a rindes promedio nacionales".

Entre 2011 y 2014, la caída en exportaciones del agro fue de US$ 5300 millones (US$ 45.500 millones a US$ 40.200 millones), según datos de la consultora Abeceb. El descenso más pronunciado se registró en los cereales, y allí el trigo pasó de US$ 3100 millones a US$ 885 millones, una caída del 70%. Pero también el complejo oleaginoso, que parecía imbatible, perdió US$ 2500 millones en ese período.

"El escenario para el campo fue muy bueno, pero se fue deteriorando. En el plano internacional bajan los precios de las commodities y es difícil que vuelvan los tiempos de auge. La economía global está estancada; es menor el crecimiento de China, que es la principal demandante de commodities. En lo interno, hay una pérdida de competitividad por el atraso del tipo de cambio real y el incremento de los costos. A esto se suma las restricciones a las exportaciones y las intervenciones en los mercados que llevaron a la caída en la producción y las ventas", explicó Mauricio Claverí, coordinador de Comercio Exterior y Negociaciones Internacionales de Abeceb. El precio de la tonelada de soja es una muestra del cambio en las cotizaciones: en 2012 la tonelada en Chicago alcanzó los US$ 651 y en agosto de este año llegó a US$ 340.

El incremento de costos, en especial en transporte y logística, resta competitividad: "El flete de un camión de granos es un 85% más caro en la Argentina que en Estados Unidos. Pero además el costo del flete para llevar grano desde Salta hasta el puerto de Rosario es de US$ 72 por tonelada, mientras que de Rosario a Shanghai, una distancia 18 veces mayor, es de US$ 41. Para un productor de Salta sembrar maíz en el NOA es inviable", afirmó Ambrosetti.

Los principales cultivos

La Argentina era el quinto exportador mundial de trigo en 2001 y retrocedió al 16° puesto el año pasado. "Las trabas a las exportaciones, las regulaciones e intervenciones en el mercado limitaron la competencia entre la industria molinera y exportadores, lo cual tuvo como resultado menores precios al productor", señalaron en el sector. El área sembrada se redujo, y Brasil, el principal destino de los envíos, comenzó a comprar trigo en Estados Unidos y Canadá, entre otros países.

En maíz, las exportaciones pasaron de US$ 4700 millones en 2011 a US$ 3600 millones el año pasado, según Abeceb. "La Argentina fue el segundo exportador mundial de maíz, después de Estados Unidos, hoy es el cuarto, después de Brasil y Ucrania", indica el informe "La agenda del campo" de la SRA.

Las exportaciones de aceite de girasol retrocedieron un 73% entre 2011 y 2014, y también es menor la superficie sembrada. En tanto la soja, el cultivo que más avanzó en la década, obtiene menos dólares por tonelada ante la baja de los precios.

El país ocupaba el tercer lugar en el ranking mundial de exportadores de carne en 2005 y cayó al 13° puesto el año pasado. Las exportaciones pasaron de US$ 1500 millones en 2011 a US$ 1300 millones en 2014, según la SRA. Se perdieron unos 10 millones de cabezas de ganado, dejaron la actividad 27.000 productores, cerraron 138 frigoríficos y cerca de 20.000 trabajadores quedaron sin empleo, señaló Ambrosetti. "En 2006 las ventas al exterior de carne fresca, refrigerada y congelada fue de 770.000 toneladas y hoy apenas superamos las 200.000. La política de restricciones a las exportaciones llevó a producir menos novillos para exportación, y eso también perjudicó al mercado interno porque del novillo sólo se envía al exterior el 15%, el resto se vende en el país", agregó. Y desde 2008 en adelante no se cumplió la cuota Hilton.

En el sector lácteo, el productor recibe cerca de $ 3 el litro de leche, "pero el costo de producción es de $ 3,80, por eso el cierre de tambos. En los costos, hay alimentación, vitaminas, genética, electricidad, entre otros", dijo Ambrosetti. Las exportaciones cayeron US$ 110 millones entre 2011 y 2014.

Economías regionales

Las economías regionales quedaron atrapadas por el cambio en el contexto internacional, la inflación, la pérdida de competitividad, y fueron las más afectadas. De Norte a Sur se suceden los números en rojo en frutas, caña de azúcar, arroz, vinos, aceitunas, ajo, porotos, madera, algodón o lana.

Ezequiel de Freijó, analista económico de la SRA, explicó: "Las economías regionales enfrentan el alza de costos, la falta de infraestructura, la alta presión impositiva nacional, provincial y municipal. A la vez, en los principales destinos de los envíos, Brasil, Rusia y la Unión Europea, la economía es débil. Brasil es un gran demandante, y la devaluación del real profundizó la pérdida de competitividad de los productos argentinos".

También Rusia devaluó, y las sanciones impuestas por la crisis con Ucrania provocaron una distorsión en los mercados: "Las frutas y quesos que enviaba la Unión Europea a Rusia tuvieron otro destino; la fruta se industrializó para jugo, y con la leche que se utilizaba para hacer queso fabricó leche en polvo. Una consecuencia fue la baja en los precios", señaló De Freijó. Rusia compra manzanas, peras, mandarinas, limones, carne congelada, maní, lácteos, tabaco, entre otros.

En Mendoza, gran parte de la producción tiene como destino a Brasil, indicó Mario Leiva, presidente de la Sociedad Rural de Valle de Uco e integrante de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA): "En ajo, la Argentina participaba en más del 50% de las importaciones de Brasil, pero China la fue desplazando y hoy abastecemos un 25% del mercado". Las exportaciones de ajo cayeron un 48% en los últimos tres años, según datos de la SRA.

En manzanas, señaló Leiva, de 8500 hectáreas plantadas en el Valle de Uco hoy quedan 3000: "El precio es alto para Brasil y Europa. La pera también fue desapareciendo; el productor no cubre los costos y así queda fruta sin cosechar", agregó.

En vitivinicultura, se reconvirtieron las áreas productivas para mejorar la calidad y aumentaron las exportaciones. "A comienzos de los 90, los envíos eran de unos US$ 50 millones y en 2012 alcanzaron los US$ 1300 millones, pero después cayeron y en 2014 se exportó por US$ 1070 millones. En los primeros seis meses de este año, bajaron un 6% más", indicó De Freijó.

Los costos aumentaron para los productores de uva y los bodegueros; allí suben los costos del vidrio, etiquetas, corchos, fletes. "Hay bodegas que siguen exportando para no perder mercados, aunque no es rentable", sostuvo Leiva. En mosto, bajaron los precios internacionales. "Hay un exceso de stock en el mundo, y en esto influyó la mayor producción de China de jugo de manzana, que es utilizado como endulzante en sustituto del mosto", explicó De Freijó. Otras producciones de la región de Cuyo en las que retrocedieron las ventas al exterior en los últimos tres años son duraznos, el 62%; ciruelas frescas y desecadas, 39%; aceitunas, 36%; aceite de oliva, 39%, según datos de la SRA.

Norte y Sur

"En el NOA, no se ve hoy la luz al final del túnel. No hay cultivos rentables; la soja y el maíz eran los principales y ya no dejan margen. Los productores buscaron alternativas, así aumentó la superficie plantada con porotos, chía, quinoa, entre otros, lo que saturó el mercado y bajó el precio", explicó Sebastián Robles, vicepresidente de la Sociedad Rural de Tucumán, integrante de CRA.

"La caña de azúcar y los cítricos se procesan en la región, también la soja para biodiésel; hay otros productos que se pueden industrializar y exportar, pero se necesitan reglas de juego claras. Por caso, se hicieron inversiones en ganadería que después se perdieron con las trabas a las exportaciones", señaló Robles. "Es posible transformar el maíz del NOA en carne de cerdo, pero hay que exportarlo porque el mercado interno es chico", agregó.

La sobreproducción y la baja del precio internacional llevaron a la caída en los envíos de azúcar, un 42% entre 2011 y 2014, señaló De Freijó. También retrocedieron el tabaco, 30%; porotos, 11%; garbanzos, 52%; aceites de limón, 34%.

En el NEA, uno de los productos afectados fue el algodón: "La calidad mejoró, se incorporó tecnología, pero bajaron los precios internacionales. La exportación pasó de US$ 232 millones en 2011 a US$ 115 millones en 2014", indicaron en el sector. En arroz la caída fue del 24%; madera y pasta de madera, 24%; cítricos dulces [mandarinas y naranjas], 35%; jugo de naranja, 57%", según datos de la SRA.

La lana en el Sur es otra producción en la que mejoró la calidad, y allí la exportación pasó de US$ 280 millones en 2011 a US$ 186 millones el año pasado, y en carne ovina el retroceso fue del 55%. El stock de ganado ovino es el más bajo de la historia, señala el informe de la SRA.

En manzanas y peras, los productores del Alto Valle de Río Negro plantaron variedades más demandadas, "pero no están cubriendo los costos y así quedaron sin cosechar unas 200.000 toneladas de peras, un 25% de la producción nacional", estimó De Freijó. Las exportaciones de manzanas en los últimos tres años retrocedieron un 28%, y las de jugo de manzana, el 72%.

"Las economías regionales se reconvirtieron para lograr mayor calidad, incorporaron tecnología. Por ejemplo, en algodón se desarrollaron cosechadoras apropiadas para la producción; en ovinos, se mejoró la genética para obtener lana fina; en frutas, se plantaron variedades de mayor calidad. Sobre eso se puede construir y crecer", sostuvo De Freijó.

Para Claverí, "la política de estos años fue limitar las importaciones en vez de incentivar las exportaciones. Brasil aprovechó el ciclo de altos precios de las commodities, diseñó una estrategia y hoy está entre los grandes exportadores de carne bovina, aviar y porcina; también avanzó en agricultura. Hubo un trabajo conjunto del sector público y privado. En la Argentina, esto no sucedió".

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