
En Concepción del Uruguay el puerto va en caída libre
Preocupación: la actividad de la terminal disminuyó drásticamente por la falta de dragado; acusan al presidente Menem de no cumplir con las obras prometidas.
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PARANA.- El puerto de Concepción del Uruguay disminuyó su actividad a la mitad por la falta de dragado en el río, y sus directivos temen que en enero ya no puedan navegar los barcos de gran calado. La población acusó al presidente Carlos Menem por no cumplir con reiteradas promesas.
Desde el Río de la Plata hasta Concordia, en el nordeste entrerriano, el dragado del río Uruguay costará 97 millones de pesos. El presidente Menem prometió la obra en reiteradas oportunidades desde hace dos años y particularmente antes de las últimas elecciones.
El importe no deberá desembolsarse al contado sino durante cinco años, pero además el valor podría reducirse a menos de la mitad si se encarara, por lo menos, desde el kilómetro 0 en Nueva Palmira hasta el 183 de Concepción del Uruguay, cuyo puerto es el más afectado por la profundidad insuficiente del río.
Una máquina de la Dirección de Puertos y Vías Navegables dragó este año una docena de pasos críticos a 19 pies, pero en el puerto reclaman 23 pies, con 100 metros de ancho y 120 metros en las curvas, para que puedan navegar los ultramarinos.
Cifras del impacto
Guillermo Fernández, presidente del ente autárquico que administra el puerto, dijo a La Nación que este año bajó a 450 mil toneladas el movimiento anual, que antes superaba las 800 mil toneladas en promedio. En 1997 llegaron 72 barcos, en 1998 fueron 65 y en 1999 estiman que no pasarán los 23 buques en total.
Admitió que el puerto está activo, y el jueves último, en el mismo momento en que dialogaba con La Nación , zarpó el buque Irán Kashani, de bandera iraní con 14.000 toneladas de arroz, a pesar de la bajante extrema del río.
En octubre último partieron cinco similares. Aunque el barco puede cargar más de 25.000 toneladas, debió completar el resto en el puerto de Ibicuy, sobre el río Paraná Ibicuy, que permite un mayor calado, y esto encarece los costos.
En algunas ocasiones esta falencia se resuelve con el ingenio de los embarcados y los baquianos que aprovechan a salir hacia el mar cuando la represa de Salto Grande larga más agua, o se valen de la pequeña creciente que pueda aportar una lluvia en la zona, y hasta de las sudestadas, que retienen un tanto el caudal.
Pero no todos están dispuestos a correr el riesgo de quedar varados. Con 5,20 metros de profundidad, unos optaron por cargar la mitad, y otros, directamente, atracaron en otros puertos.
Así las cosas, este año embarcaron sólo arroz y madera, pero no citrus. Las razones de la merma son múltiples: por un lado influye la falta de seguridad en la navegación, por lo cual algunos buques prefieren entrar en Campana o Rosario. Por otro lado, este año disminuyó la exportación de madera y citrus a causa de los precios internacionales.
Esperan tiempos peores
Las autoridades consultadas advirtieron que en los próximos meses la bajante del río Uruguay se sumará a la falta de dragado para provocar más dificultades a la navegación.
En enero, Brasil empezará a llenar la nueva represa de Itá, y aquí estiman que esta succión bajará el pelo de agua a 0,66 centímetro en el hidrómetro de Concepción del Uruguay, cuando la media es de 1,20 sobre el cero.
El secretario del Comité de Hidrovía, Renato Nigro, manifestó que "se agotaron todas las instancias, después de cinco promesas incumplidas del presidente de la Nación", y recordó que ya el decreto nacional número 1106 de 1997 mandó a iniciar las obras en 30 días. La medida fue ratificada periódicamente por otras normas, e incluso formó parte de los acuerdos anunciados por los presidentes de la Argentina y Uruguay, en noviembre de 1998.
Por si algo faltaba para convencer a los uruguayenses de la "seriedad" del dragado, Menem lo prometió cinco veces consecutivas en distintos actos desde hace tres meses, en Entre Ríos, y en todos los casos con la expresión "la semana que viene llegan las dragas", o similares.
Para Nigro, todas las gestiones fueron infructuosas. "Este puerto podríamos decir que está inoperable. En este momento trabajan unos 80 portuarios entre los 500 y la gente no tiene otra salida", lamentó.
Aunque la partida del barco iraní contradijo a Nigro, lo cierto es que la repetición de promesas sigue desalentando no sólo a las empresas navieras sino a la propia comunidad. El jueves pasado los portuarios amenazaban con cortar la ruta nacional 14 para hacerse oír.




