La política argentina se aleja del camino del intermodalismo

Si el Gobierno quiere avanzar de modo efectivo en el tema, debería reunir al Congreso para estudiar cómo pueden volver a usar las provincias del Norte el transporte fluvial, que será la única forma de reducir la pobreza; pensar en el largo plazo
Antonio Zuidwijk
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16 de febrero de 2017  

El 2 de febrero, la nacion publicó el artículo: "Fadeeac pide apoyo del Gobierno". En uno de sus párrafos señala: "Si bien celebramos el compromiso del Gobierno en trabajar a favor del multimodalismo, mejorando la infraestructura y bajando la carga impositiva que recae sobre el sector, necesitamos que los diferentes actores del Gobierno también den su apoyo revisando temáticas como los costos del combustible, los peajes, el financiamiento y la competitividad del sector".

Resalto las palabras peajes y competitividad del sector.

En mi carrera he leído varios estudios sobre competitividad. Algunos de renombradas universidades que comprobaron que un país con buena logística y un buen sistema de transporte es siempre un país competitivo.

No estudiaron la competitividad de un solo sector, sino el conjunto de sectores, y mostraron que un sistema es competitivo, cuando beneficia a todo el país.

Hasta 2013, todos aquellos estudios comprobaron sin excepción que la globalización benefició a todos los países del mundo, tanto las naciones centrales como a las más atrasadas. Ahora hay gente que quiere poner eso en duda.

Pocos se dan cuenta cómo comenzó ese enorme avance que bajó el costo del transporte y originó la globalización.

Comenzó en los años ?70 en los Estados Unidos y se extendió en los '80 a otros países industrializados.

Entonces se comenzaron a estudiar en detalle cómo se forman los costos finales que se producen para trasladar la carga de origen a destino, que es mucho más que la simple suma de las facturas de las compañías de transporte, el camionero, el ferrocarril, el buque o el avión (sobre esto se puede encontrar mucha información en el libro "Contenedores, buques y puertos, partes de un sistema de transporte", que está agotado, pero su texto completo está en www.antonioz.com.ar).

En Estados Unidos el Congreso formó en 1976 una Comisión bajo la dirección de siete técnicos nombrados por el Presidente, 6 senadores y 6 diputados, para fijar las políticas de transporte hasta 2000.

Completó sus estudios en 1979, cuando nació la primera política de transporte intermodal.

Esta historia contiene lecciones que debemos leer.

¿Cómo es la situación en nuestro país?

Volví a hojear los tres "Libros Azules" de la propia Fadeeac del IV, V y VI Congreso Internacional de Transporte de Cargas.

El primer estudio abarca desde 2001 a 2003; el segundo desde 2003 a 2005, y el tercero comienza en 2007.

Cuando terminé, me pregunté: ¿dónde se puede encontrar una mínima prueba de que en la Argentina realmente se está trabajando por el multimodalismo? ¿Dónde hay una prueba de que el Congreso entiende que se debe seguir el ejemplo de los Estados Unidos de 1976 para preparar políticas de transporte intermodal?

Esto debe ser una política de Estado y no de un gobierno. Debe ser un esfuerzo conjunto de los poderes Ejecutivo y Legislativo.

Pero no sólo el gobierno nacional tiene esa obligación, también los gobiernos provinciales, y para eso se deben poner en marcha transparentes y honestos diálogos.

Seguir el programa de reparación de ferrocarriles que inició el gobierno anterior no quiere decir que el Gobierno actual tenga un compromiso con el multimodalismo.

Marina Mercante

La forma en la que se está tratando el proyecto de ley de la Marina Mercante es una muy clara prueba de que no hay idea de lo que significa una política de transporte intermodal.

Hay cosas absurdas que se pueden leer en algunas declaraciones.

El Poder Ejecutivo dio un muy pequeño paso en julio último con un Acta de Consenso entre el Gobierno, algunos empresarios y algunos sindicatos.

Pero lo hizo sobre una base muy pequeña, que no soluciona los difíciles problemas que tienen que ver con lo que se llaman "las asimetrías entre el sistema de nuestra flota fluvial y la flota fluvial paraguaya".

Por graves errores de políticas argentinas se fortaleció aquella y ahora es la tercera en importancia mundial.

Siguiendo este camino, la Argentina no tendrá transporte intermodal en muchos años.

Debemos volver a leer un muy buen trabajo de Cepal de 2010 titulado Políticas integradas de infraestructura, transporte y logística. Allí, en el Capítulo III ("Los casos de políticas integradas"), figura Corea del Sur.

En 2003, un candidato a presidente, puso la política de transporte intermodal como punto importante en su programa y cuando ganó las elecciones, dijo que él mismo tomaría ese difícil punto bajo su control: el presidente Roh Moo-hyun (2003-2008).

Si el Gobierno quiere demostrar que en su programa hay una intención de que algún día la Argentina vuelve a ser un país con excelente transporte intermodal -como el que tuvo entre 1940 y 1960-, debe tomar el toro por las astas y reunir el Congreso para estudiar cómo pueden a volver a usar las provincias del Norte el transporte fluvial, que será la única forma de reducir la pobreza.

Tal vez el ejemplo de Corea sirva al presidente Macri como ejemplo a seguir en su declarada batalla contra la pobreza.

El autor es experto en temas de comercio internacional, puertos y transporte, y dirige www.antonioz.com.ar

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