
La receta del éxito de los tigres
Un especialista del Banco Mundial explicó las claves del gran crecimiento del sudeste asiático
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El sudeste asiático proyecta una imagen de prosperidad y desarrollo económico que lo convierte en un codiciado destino de negocios en todo el mundo. Dentro de esta tendencia, muchos promueven las posibilidades aún no exploradas que ofrece esa región para el Mercosur.
Sin embargo, los tigres de Asia ofrecen otra veta, quizá menos explorada: la receta de su éxito económico, que podría ser aplicada por América latina con vistas a mejorar su situación en el comercio internacional y en la economía en general.
Las naciones de la Asociación del Sudeste Asiático (Asean, en inglés), representan el 4 por ciento del producto bruto interno (PBI) mundial y están netamente orientadas a la exportación. Generan, por ejemplo, más del 70 por ciento de las exportaciones mundiales de caucho, y entre sus miembros están los mayores exportadores mundiales de energía.
Si se considera, en cambio, que América latina no se caracteriza por su gran apertura, dado que su inserción en el comercio mundial es menor que el 25 por ciento, mirar hacia experiencias más exitosas podría ser útil.
"La receta de Asia es aplicable a América latina, pero se requiere una fuerte voluntad política para hacerlo", aseguró el director del área de Infraestructura del Banco Mundial (BM), Danny Leipziger, durante una visita a la Argentina, la semana última.
Este enfoque implica tener otra mirada: no ver a Asia solamente como un interesante socio comercial, sino también como un maestro. La tesis de Leipziger es que hay una relación directa entre crecimiento económico, inversión y redistribución del ingreso, y los tigres son la prueba de ello.
"La lección de los países de Asia oriental es que ellos pudieron hacer mucho en cuanto a la redistribución del ingreso sin mayores traumas porque estaban creciendo y, cuando la economía crece, la gente está menos preocupada por su tajada marginal, lo que permite distribuir mejor", aseguró durante una conferencia en el Cuarto Congreso de Economía, organizado por el Consejo de Profesionales en Ciencias Económicas de la Capital Federal.
Los resultados fueron un crecimiento promedio del 6 por ciento durante los últimos treinta años, especialmente para Corea, Tailandia, Malasia, Indonesia y Singapur. "Si se crece consistentemente durante tanto tiempo, se pueden hacer muchas cosas. Y lo que ellos hicieron fue reducir la pobreza en forma significativa", aseguró el economista norteamericano.
Más aún: Leipziger destacó que, si bien los países del sudeste asiático sufrieron una grave crisis económica a fines de 1997, lograron salir airosos, lo que demuestra su potencial.
La receta
Ahora bien, ¿cuáles son las claves de ese éxito? Según Leipziger, "hoy hay que ser extremadamente competitivo en los mercados internacionales, por lo que cualquier elemento que agregue costos (transporte, seguros, trabajo, gastos por créditos del sistema bancario, etcétera), retardará el crecimiento".
Otra característica del sudeste asiático es una importante cultura de iniciativa empresaria que distingue a los ejecutivos.
"La ética de negocios es bastante alta, porque es más fácil para compañías pequeñas ingresar en el mercado. En cambio, las pequeñas y medianas empresas (Pyme) argentinas y del resto de la región latinoamericana no tienen un ambiente muy saludable para desarrollarse, especialmente en lo que se refiere al acceso al crédito", explicó el funcionario del BM.
En este sentido, remarcó que uno de los principales problemas de América latina es que muchos bancos no funcionan como tales, es decir, prestando dinero a la economía real.
En definitiva, una adecuada combinación de políticas macroeconómicas, un gran esfuerzo fiscal en recaudación, inversión en capital humano y trabajo coordinado entre los diferentes actores económicos fueron los ingredientes que llevaron a estas naciones a aumentar siete veces su ingreso per cápita en los últimos 35 años, en tanto que América latina sólo lo duplicó en el mismo período.
Crecimiento y pobreza
"El sudeste asiático logró perpetuar ese crecimiento con una alta inversión (la tasa alcanzó, en 1997, un promedio de 33 por ciento, contra un 20 por ciento de América latina) que fue financiada, sobre todo, por medio de ahorros. Se sabe que el ingreso es el mayor determinante del ahorro, y así se genera una situación circular", explicó el economista.
"Si América latina hubiera crecido a la tasa en que lo hizo el sudeste asiático, su nivel de pobreza sería de 18 por ciento, es decir, mucho menor que el actual 32 por ciento", aseguró Leipziger.
En tanto, en 1986 la tasa de pobreza en Singapur era del 10%; en Malasia, del 14%, y en Tailandia, 26%. Diez años después, las cifras descendieron a casi cero en Singapur; 5% en Malasia, y 13% en Tailandia.
La relación del Mercosur y la Asean
"La Argentina ha mirado tradicionalmente hacia el Atlántico, pero del otro lado también hay mucha riqueza que debería poder aprovecharse. La Asociación del Sudeste Asiático (Asean), por ejemplo, iniciará en 2002 su área de libre comercio y si el Mercosur no despierta de su letargo, será tarde", aseguró el especialista en Relaciones Internacionales Sergio Cesarin en una charla de actualización organizada la semana última por el Instituto de Derecho Empresarial y Económico del Mercosur de la Universidad del Salvador.
Las economías asiáticas tienen desde 1967 su bloque de integración, constituido por Brunei, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Myanmar, Singapur, Tailandia y Vietnam. Estos países tienen características políticas, económicas y culturales diversas y la región aún presenta resabios conflictivos.
"Eso no impidió la formación de un bloque exitoso, que incrementó notablemente su inserción en el comercio mundial y demostró una gran capacidad para sobreponerse a las crisis", explicó Cesarin.
En 1998 el comercio de la Asean fue de US$720.000 millones, un 6,1% del total mundial.
El mercado es rey
El éxito se debe, según el especialista, a que la integración asiática no se basa tanto en instrumentos formales (se creó sólo mediante una declaración), sino que respondió a necesidades del mercado. Así, la Asean incrementó el comercio intrarregional. En 1998, la suba llegó a un 21 por ciento.
A pesar de las oportunidades que ofrece, el Mercosur sólo dirige hacia allí el 15% de sus exportaciones.Existen, por otra parte, características que pueden tornarse obstáculos: "La Asean tiene un solo representante. En cambio, el Mercosur tiene cuatro. Es necesario unificar la representación de nuestro bloque".




