
Manual básico del agente de cargas
Por María Martini Para LA NACION
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Los mayores requisitos en cuanto a la seguridad del transporte de mercaderías no son una amenaza para el negocio del forwarder. Así lo cree el consultor John Arnold, uno de los oradores del XXVII Congreso Alacat-Assekuransa 2010, realizado la semana última en el hotel Alvear. "Nuestro negocio es la confianza, por eso en la seguridad tenemos una oportunidad", dijo Arnold, tras agregar que para conquistar nuevos mercados el forwarder debe saber que comercializa información y que maneja riesgos propios y ajenos.
Con clientes apurados, hoy se necesitan operadores confiables y el agente de carga se transformó en un médico de guardia las 24 horas. "Hoy el cliente quiere todo on time; el problema ya no es sobre los costos, sino sobre los tiempos", dijo Arnold.
"Las aduanas entendieron la necesidad de reducir los tiempos y comenzaron a minimizarlos para los trámites de importación y exportación", agregó, y citó el caso de Australia, uno de los países con mejores aduanas del mundo, que realiza los trámites en segundos con costos muy bajos.
Entre las tendencias y los cambios que operan en el comercio internacional, Arnold señaló que los operadores domésticos se están internacionalizando, porque hoy las empresas necesitan un gestor de toda la cadena que recorre un bien desde que se producen sus componentes hasta que finalmente llega al consumidor. "Se necesitan integradores globales que planifiquen los recursos de las empresas", explicó.
Por otro lado, también cambiaron los patrones y los flujos del comercio, que registran un crecimiento intrarregional ("hacia el Este"), y que se componen de mayores bienes perecederos y de alta reposición, lo que obliga a los operadores a ser cada vez más eficientes.
El rey cliente
Además, el consumidor es quien determina lo que se produce, lo que conlleva a una mayor coordinación entre los diferentes eslabones de las cadenas productivas.
"En Japón, el vendedor de autos visita a sus clientes en sus casas", graficó Arnold, y se refirió también a la menor vida útil de los productos, que hace que sus vendedores se apuren cada vez más para colocar los bienes antes de que éstos sean obsoletos. "Las compañías son cada vez más firmas de marketing y no productoras de sus bienes", ilustró.
Como resultado del mayor número de proveedores y de la mayor coordinación requerida entre ellos, los forwarders son jugadores cada vez más grandes que necesitan entender la forma en que funcionan los procesos de sus clientes, la gestión de inventarios y la distribución y el rol de las cadenas de abastecimiento para minimizar los costos que genera el tiempo entre un pedido y el cobro por la venta.
El forwarder se transformó entonces en un gerente de las diferentes partes de la cadena de abastecimiento, que, para captar más negocios, debe diversificar sus actividades logísticas y especializarse por región, por producto y por tipo de servicio.
Pero, además, se ha transformado en un gerente de riesgos que trabaja para minimizar el riesgo regulatorio, político y cambiario, y reducir también los riesgos financieros, comerciales y de seguridad. "Hay una oportunidad de negocios en el gerenciamiento de riesgos", aseguró Arnold, y concluyó en que el secreto del éxito es no contar con activos propios, sino administrar y coordinar activos ajenos.





