
Moyano, un verdadero as en la simulación
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"¡No me rompan el barco, eh!", gritaba un eufórico Suárez mientras Moyano, "volante" en mano, maniobraba en el simulador el ingreso al puerto de Buenos Aires de un buque carguero de 100 metros de eslora. Concentrado como nene en su Play Station nueva, Moyano no escuchó cuando Suárez pidió al control "un poquito más de viento". Los tres LCD del simulador ya mareaban. Schiavi observaba atento cómo oscilaba el buque, serio como si estuviera en el mismísimo puente de mando. Enseguida comenzaron a sonar las alarmas, por varios minutos. Las olas simuladas ya eran de un metro y medio, en condiciones de navegación nocturna y con lluvia. "¿A dónde voy?", gritaba Moyano, más cerca de la bocana de acceso. Las alarmas seguían sonando. A su derecha, Juan Carlos Pucci (Capitanes Fluviales) le sugería las maniobras a Moyano, y subía y bajaba las "marchas" de los motores para ayudar en las maniobras. Ya todos se habían acostumbrado a las alarmas.
Moyano abandonó el mando cuando enganchó el remolque. Ningún contenedor se perdió.





