
Peter Pan estrena imagen y negocios
Decidió apostar al autoabastecimiento
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Fantasía e imaginación son las estrellas que titilan con el personaje de Peter Pan en la ficción. Pero, a decir verdad, también se las ve en la estrategia de comercio exterior de la empresa textil argentina, creada hace más de 50 años y que lleva el mismo nombre. Fantasía, en su propuesta de producto, e imaginación, en el trabajo por perdurar y crecer en el mercado.
La firma, de capitales argentinos, cumplió con una etapa de reingeniería y reestructuración y busca consolidarse en el mercado con una nueva imagen y autoabasteciéndose con la fabricación de sus propias telas -antes importadas- en su planta de San Martín, en la provincia de Buenos Aires.
"Cómo se hace una proyección de ventas o cómo uno puede asegurarse una determinada provisión de unidades en el año si no tiene producción", se preguntó el presidente del directorio de Peter Pan, Diego Dinitz. "Ni aún con plata en la Argentina a veces se consiguen telas", dijo.
Desde hace casi un año, cuando fue comprado el ciento por ciento del paquete accionario de la empresa a la familia Bruck, Peter Pan es una unidad de negocios gerenciada por el Estudio Dinitz y Asociados, que también se propuso estar con su oferta (bombachas, bikinis, soutiens, trusas, fajas y camisetas) en el exterior.
Con la devaluación, los insumos -que en su caso representan un 35% en la estructura de costos- pasaron a convertirse en un problema, básicamente en lo que hace a su abastecimiento. "Importar es todo un tema porque está cortado el crédito para cualquier empresa argentina, tienen que girarse divisas, el trámite es muy burocrático y lento, hay serios impedimentos en el Banco Central... además, esa desconfianza que hay en el exterior hacia la Argentina hace que quien vendía normalmente hoy retacee o diriga su venta a otros mercado", explicó el ejecutivo.
Con el autoabastecimiento, Peter Pan abarató el costo final del producto y tiene asegurado su lugar en la puerta de la industria en condiciones muy favorables de competir en el exterior. "Estamos a punto de llegar a un tipo de alianza con algunos inversores para acelerar los procesos de fabricación de tela porque ésa es la base, sin eso no nos animamos a hacer nada -confió Dinitz-. Calculo que en cinco o seis meses estamos en condiciones de encarar seriamente la exportación."
Para el empresario, cumplir con el mercado externo significa llegar a niveles de producción que le asegure una continuidad. España, Israel, Uruguay y los Estados Unidos están primeros en la lista de destinos. Y aclaró: "No se registra la forma que un país con esta deuda externa, déficit y demás, salga adelante sin una política seria de exportaciones, ya sea a través de la agroindustria, de subproductos... cuanto mayor contenido, valor agregado y mano de obra tenga lo que exportemos, mejor nos va a ir... En comercio exterior estamos en la sala de dos años, todavía no entramos en jardín".




