
Ruta 81, en marcha
Comenzaron las obras de pavimentación de esta arteria, fundamental para la integración del norte argentino y el tránsito de cargas del Cono Sur
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FORMOSA.- Las máquinas ya se pusieron en marcha en los siete tramos que carecían de pavimento y -con el inminente comienzo en los faltantes del este salteño- en dos años más la ruta nacional 81 no solamente se convertirá en el punto de integración del noreste y el noroeste argentinos (NEA y NOA, respectivamente) sino que, además, será el eje interoceánico para llegar con cargas y turistas hasta los puertos del Pacífico y del Atlántico rumbo al Asia o a Europa.
El sueño de tantas generaciones de formoseños cobra realidad. En 36 años se pavimentaron 320 kilómetros y ahora en sólo dos se harán los 330 faltantes.
En el tramo formoseño de la ruta ya estaban trabajando otras empresas -individualmente o asociadas- desde Las Lomitas hasta el límite con Salta, con inversiones que superan los 227 millones de pesos y que financia la Corporación Andina de Fomento. A esta cifra se suman los casi 70 millones que se invierten para los tres tramos salteños desde el empalme con la ruta 34 hasta el límite con Formosa, atravesando Juan Solá, Pluma de Pato y Los Blancos.
Atraviesa las mismas zonas semiáridas que antes transitaba el ferrocarril Belgrano que, según reveló en Ingeniero Juárez el presidente Néstor Kirchner, podría ser licitado hacia fines de este mes o en noviembre. El mismo trazado tendrá el Gasoducto del Mercosur, que requerirá una inversión de 1000 millones de dólares, de los cuales 150 millones serían aportados por el Estado argentino.
La ruta 81 era reclamada desde hace tiempo por la necesidad de integración entre el este y el oeste formoseños. Y para dar salida a la rica producción agropecuaria que se instaló en una franja de 100 kilómetros entre Laguna Yema y Las Lomitas, donde hay 1800 hectáreas de cultivos -1200 de ellas cuentan con riego artificial por goteo o por aspersión-.
Allí se cultiva maíz, sorgo, soja, maní, cártamo, trigo, hortalizas, cítricos y espárragos. Pero también hay establecimientos modelos que crían caprinos de raza -con centros de transferencia embrionaria y laboratorios de genética incluidos- así como rodeos de búfalos que en menos de un lustro han convertido a Formosa en la primera productora del país. A eso se suma la cría de pacúes en estanque en una zona donde hace una década reinaba el éxodo poblacional y la desertificación.
Pero ahora, la ruta 81 es corredor bioceánico. Es el modo más directo de llegar hasta los puertos de Iquique, Mejillones y Antofagasta sobre el Pacífico y los de Santos y Paranagua, sobre el Atlántico, en Brasil. También es una alternativa para el tránsito de cargas de Bolivia y las del mismo NEA, rumbo al sur argentino, por el nuevo puerto de esta capital, el primero de la hidrovía Paraguay-Paraná.
No hay duda de que estas obras, que deberían estar terminadas en 24 meses, cambiarán el destino del norte argentino. Darán trabajo a más de 2000 personas en forma directa, pero resulta difícil medir cuál será su impacto en materia turística y de desarrollo productivo. Por eso, el gobernador Gildo Insfrán dijo que la historia de esta provincia tendrá un antes y un después de estos trabajos.





