
Cómo es la jubilación del personal doméstico
Hay que completar los años de aportes
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La moratoria previsional que acaba de reglamentar el Gobierno tiene un alcance general, aunque motiva un particular interés por estos días para las trabajadoras del servicio doméstico. ¿Por qué? Porque la aprobación de la posibilidad de deducir del impuesto a las ganancias el pago del salario y las contribuciones, hizo que muchos dadores de trabajo se estuvieran acercando a inscribir a sus empleadas en el régimen simplificado de la seguridad social previsto para esta actividad.
Y un dilema que aparece es que, en muchos casos, por la edad que tiene ya la trabajadora, comenzar a hacer ahora aportes previsionales puede ser insuficiente para que, llegada la edad del retiro (que es de 60 años para las mujeres y de 65 para los varones), exista el derecho a una jubilación.
¿Qué hacer, entonces? Lo mismo que podría hacer cualquier otra persona que está acercándose o ya está en edad de jubilarse, pero no reúne los 30 años de aportes, es decir, inscribirse en los planes de pago ofrecidos por la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y -si no se lo hizo antes- declarar actividad como autónoma por la cantidad de años que sea necesario. Por los costos que tiene la moratoria, conviene inscribirse por períodos anteriores a septiembre de 1993.
Esto significa que, si para el blanqueo de la empleada doméstica ya se gestionó el número de CUIL en la Anses, para completar años de aportes será necesario recurrir, en primer lugar, a una agencia de la AFIP para solicitar allí el CUIT y la clave fiscal, que permiten operar por Internet para adherirse luego al plan de pagos.
Como en este caso la trabajadora estaría adhiriéndose a un régimen de autónomos, la responsabilidad del pago de las cuotas recaerá -al menos frente a la AFIP- sobre su persona. Si cumple la edad de retiro mientras está saldando la deuda, podrá gestionar en la Anses el pago del beneficio.
Blanqueo en alza
Según estimaciones, hasta ahora más de 40.000 trabajadoras domésticas fueron blanqueadas desde principios de año. A esta cifra hay que sumar otras 50.000 que ya estaban inscriptas antes del lanzamiento del nuevo sistema. Sin embargo, todavía hay más de 800.000 empleadas domésticas que continúan en negro.
A cambio de un aporte mensual de $ 59,44, el sistema beneficia a quienes cumplen servicios como mucamas, niñeras, amas de llaves, damas de compañía, mayordomos, institutrices, nurses o gobernantas, según la información de la AFIP. Los aportes varían de acuerdo con la cantidad de horas semanales trabajadas: $ 20, de 6 a 12 horas; $ 39, de 12 a 16 horas, y $ 59,44, más de 16 horas semanales.





