Controversia por los cosechadores
Los funcionarios dicen que los residentes prefieren cobrar subsidios, pero los sindicatos del sector los desmienten
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Las provincias de Mendoza y de Río Negro corrieron el riesgo de perder parte de sus cosechas frutícolas que se sucedieron entre enero y marzo por la falta de mano de obra. ¿Qué pasó? Pasó que al mismo tiempo que pronosticaron mejores cosechas, los gobiernos provinciales restringieron el ingreso de trabajadores golondrina o migrantes para privilegiar la mano de obra local y evitar hacerse cargo de los quedaban barados en sus territorios. ¿Se equivocaron? Dicen que no, que los rionegrinos y mendocinos no aparecieron porque prefirieron quedarse con los planes de empleo. Y de esto mismo acusaron a los golondrina tucumanos (el grueso de migrantes que llegan a esas provincias).
La Secretaría de Agricultura de Mendoza y su par de Fruticultura de Río Negro, tenían en claro que la cosecha de manzana, pera, durazno y uva (por citar las más importantes) iban a ser mejores que las de 2002. Jorge Eduardo Chiofalo, secretario de Fruticultura, dijo que se anticipó un incremento de 14.000 toneladas de manzana (1.140.000 en total) y de 45.000 toneladas de peras. En tanto, Luis Steindel, secretario de Agricultura de Mendoza, señaló que se previó el crecimiento por un aumento en la productividad (no por más hectáreas implantadas) y que en promedio subió 8% la cosecha de frutas con semilla y con carozo, salvo en el caso de la manzana.
En ese contexto y antes de comenzar la temporada, ambas provincias restringieron el ingreso de trabajadores golondrina. Río Negro dejó a entrar a la gente que llegaba con contrato en mano, mientras que Mendoza decidió vedar el "ingreso a los que llegaban en camiones". Desde las secretaría y subsecretaía de Trabajo de ambas provincias, dicen que se buscó privilegiar la mano de obra local y evitar la explotación de trabajadores. Mendoza, según Sandra Varela, subsecretaria de esa cartera, buscó con más ahínco "evitar hacerse cargo de los trabajadores del Norte que quedaban varados en la provincia".
Malabares
Río Negro -en donde generaron 22.000 puestos de empleo para cosechadores en alta temporada, 2000 más que el año último, según datos de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores de esa provincia; un aumento predecible- tuvo que coordinar una migración de más de "350 trabajadores" del Sur hacia el Valle Medio para que la fruta no se pudriera en los árboles.
"Pudimos solucionar el tema", aclara Juan Carlos Fiñana presidente de la Federación de Productores de Río Negro y Neuquén, entidad que reclamó la intervención del gobierno. Juan Peña, de la Secretaría de Trabajo rionegrina, aclaró que el costo de tal migración (transporte y capacitación) fue cubierto por las empresas.
Desde Mendoza, Hugo Dino, delegado del Valle de Uco, confirmó que faltaron "1000 trabajadores" en esa zona y que en la provincia ingresaron alrededor de 7000 jornaleros con y sin contrato. "Los productores estiraron la cosecha, se perdió fruta y bajó la calidad", afirmó. Steindel, secretario de Agricultura, confirmó lo dicho por Dino y dijo: "El problema es serio y habrá nuevos problemas esta semana cuando se inicie la cosecha de uva para vino de mesa. La falta de trabajadores -agregó- la venimos solucionando con gente que trabaja más horas y retrasando la recolección. Tenemos que hacer un cambio para no tener el mismo problema el año próximo. Se creó un dilema con los tiempos que perjudica la calidad de la fruta, en especial la de exportación."Jesús Pellasio, dirigente de Uatre Tucumán, agrega que también se mandó a buscar gente a su provincia a último momento. ¿Por qué no llegaron antes los golondrina? La minoría que viene de los de países limítrofes se ausentó porque "ya no encuentran atractivo un salario devaluado", según Roberto Benencia, secretario académico de la Facultad de Agronomía de la UBA (ver recuadro). Los de Entre Ríos o Santiago del Estero, que tampoco conforman el grueso de los llegan a las provincias, decidieron "probar suerte en otras provincias luego del desempleo que reinó en 2002", según Dino. Y así, en un irónico giro del destino, las provincias pasaron a depender casi enteramente del mismo trabajador al que antes acusaron de robar el empleo a los locales: el tucumano.
Sucede que desde hace años la mayoría de los cosechadores que migran a estas provincias son tucumanos enviados por el gobierno de su provincia. Esto motivó la ira de Río Negro y Mendoza que denunciaron el ingreso de gente sin contrato o en negro que contribuía a la precarización del empleo en sus territorios. Y que, además, generaban gastos de sanidad y transporte.
Este año viajaron 7000 trabajadores, 2000 más que el año último, según Roberto Palina, secretario general de la Federación de Obreros Tucumanos de la Industria Azucarera (Fotia) y Fernando Juridebo, secretario general de la Gobernación de Tucumán. De acuerdo con Palina, "3500 fueron a Mendoza y 3500 a Río Negro" aunque Juridebo y Jesús Pellasio, dirigente de Uatre Tucumán, señalan que el 70% viajó a Río Negro (la desinformación es moneda corriente en este mercado laboral)."El gobierno invirtió 380.000 pesos para enviar a los trabajadores a un costo de 5000 pesos por micro" y "no quedó gente sin viajar", pero Pellasio cree que muchos no fueron porque "el Gobierno no tiene presupuesto ya que antes sabían gastar $ 600.000". Lo cierto es que el costo del gasoil se multiplicó y el transporte se encareció. Entonces los trabajadores del azúcar y el limón, que viajaban por su cuenta, tuvieron dificultades para hacerlo. Según las tres voces tucumanas, estos jornarleos no ganan más de $ 250 en su provincia y ello restringe fuertemente su movilidad. Y el aumento del transporte también complicó a los productores, que antes los mandaban a buscar a menor costo.
Acusados
Haciendo un lado estas complicaciones, algunos consultados, como Steindel y Varela, dijeron que los golondrina tucumanos no llegaron por los planes interzafra (específicos para los trabajadores rurales de Tucumán; ascienden a 5500) o Jefes y Jefas de Hogar. Dicen que los braceros prefirieron quedarse con el subsidio (ambos de $ 150) antes que ir a los campos por "comodidad" o "conveniencia". Contrariamente, Palina destacó que "tal vez los planes de empleo puedan competir con salarios bajos como los de Tucumán pero no con los del Sur, que son altos". Lo mismo opinaron Peña y Fiñana.
En Río Negro, donde se produjo un leve aumento de salarios, según Peña, los cosechadores de fruta fresca ganan hoy $ 19 por día o $ 0,34 por cajón cosechero de 17 kilos. Es decir, más de $ 500 al mes y más de $ 1500 por toda la temporada. En Mendoza, el salario promedio es de $ 13,30 al día (por tacho de uva gana entre $ 0,25 y $ 0,30) y algunos productores están pagando más por la escasez de oferta. Incluso llegaron a abonar $ 5 por presentismo, según Steindel, y así llegar a fin de mes con alrededor de 500 pesos.
A estas sumas se deben agregar los $ 150 de la asignación extrasalarial decretada por el Gobierno que alcanza los trabajadores registrados. Ahora bien, entre $ 1500 y $ 150 los más probable es que el jornalero elija el primero, sobretodo si puede dar de baja su plan. O tal vez elija permanecer en la ilegalidad para conservar el subsidio, pero resulta difícil pensar que gente que hace décadas viaja en busca de trabajo, prefiera los $ 150 por comodidad.
Es más factible pensar que los salarios están devaluados, que no tienen dinero para viajar o que no confían en el reestablecimiento de sus planes. Y a fin de cuentas ¿qué pasó con los trabajadores mendocinos y rionegrinos? En este punto, todos los consultados apuntaron sus críticas a los subsidios y la palabra "vagos" recorrió la boca de muchos. Según aclara el Ministerio de Trabajo de la Nación, son pocos los trabajadores rurales que perciben estos planes, que ascienden a 26.000 en Río Negro y superan los 20.000 en Mendoza.
Y en ese sentido, Benencia, uno de los pocos especialistas en el tema golondrinas del país, autor de "Viejos y nuevos asalariados en el agro argentino", explica que las personas que nunca trabajaron en el campo "difícilmente encaren esas tareas y los que se fueron a las ciudades no volverán. Cosechar es una tarea dura, de sol a sol que pocos pueden hacer". A pesar de todo, en Río Negro, donde confirmaron el ingreso de 2150 jornaleros cuando desde Tucumán dicen haber mandado 3500, siguen creyendo que los tucumanos son prescindibles si se capacita a los rionegrinos. Pero lo extraño es que la mayoría de los consultados dijo que la falta de mano de obra y el riesgo que corrió la cosecha no se pudo evitar... ¿Fue así?






