Controversia socialista en la era del big data

Juan Carlos de Pablo
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11 de agosto de 2019  

Los funcionarios adoptan peores decisiones que los empresarios porque tienen menos información que estos. Entendible en el pasado, por las inevitables imperfecciones y demoras en la obtención y el procesamiento de información, los partidarios de la planificación económica realimentan las esperanzas a la luz de lo que parecen prometer el big data y la facilidad con la cual hoy se puede procesar gran cantidad de datos. ¿Será posible, en el futuro, centralizar las decisiones para que actúen como señales correctas en el plano microeconómico?

Al respecto consulté al italiano Enrico Barone (1859-1924), militar de carrera durante sus primeros 48 años de vida. Se retiró del ejército con el grado de coronel para poder dedicarse a la enseñanza de la economía en el Instituto de la Ciencia Económica de Roma, pero sus aportes a la teoría económica los hizo mientras era militar en actividad. Como Vilfredo Pareto, llegó a la economía vía Maffeo Pantaleoni.

-Usted es un típico ejemplo de los que califico como los "Leoncavallo de la economía", aquellos que escribieron varios trabajos, pero se inmortalizaron por solo uno de ellos. En el caso de don Ruggero, por I pagliacci .

-Usted se refiere a la monografía que publiqué en 1908, titulada "El ministro de la producción en un Estado colectivista", que recién se conoció en inglés en 1935, durante el desarrollo de la segunda etapa de la denominada controversia socialista.

-¿Cuál fue el origen de esa controversia?

-En 1919, el sociólogo y filósofo Otto Neurath sugirió que el planeamiento centralizado que había surgido durante la Primera Guerra Mundial debía continuar en épocas de paz. Al año siguiente, Ludwig Heinrich Edler von Mises planteó una pregunta muy simple: ¿cómo podría existir un sistema económico en el cual no hubiera precios?, de lo cual dedujo que el socialismo implicaba la abolición de la racionalidad económica.

-Esa fue la primera etapa. ¿Cuándo se planteó en la segunda?

-A partir de 1935, cuando Friedrich August von Hayek editó Planeamiento económico bajo el socialismo, dando a conocer en inglés la monografía que yo había publicado en 1908. Su libro generó múltiples respuestas, principalmente a cargo de Oskar Ryzard Lange, Abba Ptachya Lerner y Fred Manville Taylor.

-¿Cuál fue la cuestión motivo de controversia?

-En mi trabajo, utilizando ecuaciones, mostré la equivalencia formal entre una sociedad competitiva, organizada sobre bases capitalistas, y una sociedad socialista. Específicamente, que un empresario en una economía capitalista y un administrador de una empresa pública adoptarían las mismas decisiones si a este último un organismo de planificación central le proporcionara los denominados precios sombra, equivalentes a los precios de mercado.

-De manera que, en los papeles, la controversia fue zanjada.

-Así es, pero subrayemos lo de "en los papeles". Me explico. Lange, Lerner, Taylor y yo tenemos razón: si un funcionario público, teniendo toda la información, el poder y la abnegación -un ángel, más que un ser humano-, pudiera decirle a cada encargado de empresa a qué precios comprar y vender, tienen razón Mises y Hayek, si lo que estamos discutiendo es cuán cerca o lejos estamos, en la práctica, de que el referido funcionario, además de tener abnegación, disponga de la información necesaria para generar el referido conjunto de precios.

-En cualquiera de las dos etapas, la controversia fue anterior a las computadoras. ¿Cuánto se pudo avanzar cuando aparecieron éstas?

-El caso de la ex Unión Soviética (URSS) es elocuente al respecto. Su oficina de planeamiento económico llegó a tener dos millones de empleados, lo cual no impidió que a fines de la década de 1980 la URSS implosionara, en parte como consecuencia de su fracaso económico. A comienzos de la década de 1960, en un artículo periodístico, el economista ruso Yevsei Liberman les dijo a sus compatriotas que dejaran de soñar con la economía a la Lange, Lerner y Taylor, pero lamentablemente no le hicieron caso.

-Janos Kornai señala una diferencia básica entre el comportamiento de los empresarios y los administradoresde empresas en países socialistas.

-En efecto, al concepto de restricción presupuestaria Janos le contrapuso el de "restricción presupuestaria blanda", documentando que en una economía socialista el administrador de una empresa utiliza buena parte de sus energías para hacerse amigo del ministro de hacienda, para que vía subsidios le cubra la diferencia entre ingresos y gastos. Actividad que también se observa en países declaradamente capitalistas.

-La aparición del big data, ¿puede hacer factible la operatoria soñada por los planificadores?

-Cada avance de la computación reaviva las ilusiones, pero la experiencia muestra que para la toma de decisiones empresarias la cuestión no es tanto de cuánta información se dispone, sino de cómo se la procesa. Y en particular, qué se hace frente a las innumerables facetas de la incertidumbre; para lo cual el espíritu empresario sigue siendo indispensable. No es garantía de éxito, porque nada lo es; pero contribuye de manera notable.

-Don Enrico, muchas gracias.

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