
¿Corrección de precios relativos sin más inflación?
Nadie puede creer que en la ciudad de Buenos Aires eternamente un café siga costando 10 veces lo que cuesta un viaje en ómnibus; o que permanentemente se sigan pagando por los consumos de energía eléctrica y gas una ínfima proporción de lo que se abona por expensas. Cuando haya que modificar los referidos precios relativos, ¿podrá lograrse sin que aumente la tasa de inflación?
Al respecto conversé con el chileno Aníbal Pinto Santa Cruz (1918-1996), considerado el "Papa negro" del enfoque estructuralista de la inflación, opuesto a la visión fiscal-monetarista del FMI. El primero fue reseñado por Dudley Seers. Como su compatriota Osvaldo Sunkel, Pinto completó sus estudios en la Escuela de Economía de Londres y desarrolló sus actividades en la Cepal.
-El estructuralismo, como la heterodoxia, son términos muy amplios...
-Quizás sea una exageración decir que existe una sola ortodoxia, pero las limitaciones de la corriente principal del análisis económico se pueden plantear desde muchos puntos de vista, algunos tienen poco que ver con otros. Un ejemplo: el estado del análisis económico existente cuando se desató la crisis subprime generó críticas de lo más variadas. No debe sorprender, entonces, que la heterodoxia sea heterogénea.
-De todos los enfoques estructurales a la inflación, en este momento, en la Argentina resulta relevante el que Julio Hipólito Guillermo Olivera planteó en 1959, en la Asociación Argentina de Economía Política. ¿Cuál es su núcleo?
-Distingamos entre los precios absolutos y los relativos. Los primeros son los precios en pesos, los segundos son los precios de unos bienes en términos de los otros. Cuando no existen los controles directos, como regla general, los primeros se modifican por razones monetarias y los segundos, por razones reales. Una helada aumenta el precio relativo de las verduras; una mejora tecnológica disminuye el de las computadoras.
-¿Por qué dijo cuando no existen controles?
-Porque los precios relativos también se pueden modificar porque el Gobierno, vía controles selectivos, artificialmente dispone que algunos precios aumenten menos que otros. No es una mejora tecnológica la que explica la caída del precio del viaje en ómnibus con respecto al del café. El deterioro de un precio relativo, debido a un control, es una distorsión, porque no responde a una causa genuina, compromete la oferta, exacerba la demanda y, eventualmente, tiene que ser corregido.
-Volvamos a Olivera.
-En 1959 preguntó: ¿qué le ocurre al nivel general de los precios, cuando se modifican los precios relativos y los precios absolutos son inflexibles a la baja... La respuesta es que sube, porque la única forma de que el precio relativo de un bien artificialmente deteriorado recupere terreno es que el precio en pesos aumente más rápidamente que el resto de los precios. Le aclaro que la mera oscilación de precios relativos genera inflación, cuando los precios nominales son inflexibles a la baja.
-¿Por qué dice que esto es relevante en la Argentina de 2015?
-Porque los ejemplos que usted citó al comienzo no son hechos aislados. Según los economistas Carlos Melconian y Rodolfo Santángelo, entre marzo de 2014 y de 2015, el 50% de los precios al consumidor aumentaron un 20% anual; 33% subieron 47%; y el 17% restante aumentó un 31%. Esto sugiere que hay mucha tarea por delante en materia de corrección de los precios relativos.
-Cuando esto ocurra, ¿será inevitable el impacto inflacionario?
-Si los precios absolutos son inflexibles a la baja, la corrección de los precios relativos aumentará el nivel general de los precios. Esto puede o no generar inflación, definida como el aumento sistemático del nivel de precios. La experiencia de 1959 debe ser analizada con cuidado, porque el fogonazo del primer semestre fue seguido por estabilidad de precios, pero, a la luz del sinceramiento de los precios relativos, la restricción monetaria generó recesión. En cualquier caso, recomiendo criticar a quien le metió presión a la olla, no a quien la tuvo que destapar.
-Don Aníbal, muchas gracias.







