
Crece el consumo de los panes orgánicos
La demanda de panificados integrales ya ha dejado de ser un negocio sólo de nicho
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En la constelación de los productos integrales, uno de los negocios más pintorescos es el de los panes orgánicos. Elaborados con cereales producidos en campos en los cuales tanto los plaguicidas como los herbicidas químicos no entran ni aun colándose en una ráfaga de brisa, la producción de panificados tiene algunas particularidades que hacen que este negocio resulte un caso de elite para los fans de las Pyme ecológicas.
Una de las empresas más destacadas del equipo es Haus Brot. Propiedad de la familia Schneider, la panificadora, que nació unos diez años atrás para abastecer la entonces diminuta demanda de los consumidores de alimentos elaborados con granos enteros, y sin residuos químicos, hoy es una cadena de nueve locales, seis de los cuales se otorgan mediante un sistema que se asemeja al de las franquicias, y tres pertenecen a la firma.
Un abanico de delicias naturales, Haus Brot es mucho más que un pool de panaderías con productos que recuerdan a los panes que hacían quienes molían el trigo, la cebada o el centeno antes de la era industrial o en los tiempos antiguos. El dato sobresaliente de la firma es la integración: producen los cereales en un establecimiento agrícola-ganadero propio ubicado en el partido de Tres Arroyos, provincia de Buenos Aires, los almacenan en silos construidos de tal manera que no necesitan ser fumigados y para que los granos preserven al máximo las propiedades nutritivas, realizan la molienda pocas horas antes de utilizarlos.
Haus Brot produce, con el clásico tono marrón claro que caracteriza a los integrales, diversos tipos de panes, grisines, fideos, masas dulces enriquecidas con pasas de uvas y demás frutas secas; vende semillas comestibles (girasol, lino, amapola) y cereales envasados. Por día muelen unos 1000 kilos de harina que se convierten en 2000 kilos de productos frescos.
La Esquina de las Flores
Una historia diferente de la de los Schneider -no completa el círculo de producción de la materia prima, elaboración y venta-, pero que resulta un ejemplo exitoso de lo que se puede lograr a partir de los granos enteros ecológicos, es el de La Esquina de las Flores.
La firma compra en el mercado cereales orgánicos, elabora sus productos y los certifica dándoles, así, valor agregado. Creación de Angela Bianculli de Rodríguez, más conocida por sus seguidores como Angelita, la empresa, que nació unos veinte años atrás en un diminuto local de la calle Córdoba, en la Capital Federal, por mes convierte unas tres toneladas de harina sin refinar en deliciosos panes y demás especialidades.
La Esquina posee una planta productora en Lanús y una panificadora en el barrio de Palermo Viejo. Vende sus productos en seis locales propios, distribuye en dietéticas e hipermercados. Dos empresas que hicieron de los granos enteros y orgánicos, un negocio de avanzada, son el resultado de personas que siguieron sus sueños. En ambos casos, el sueño de proveer alimentos beneficiosos para la salud humana y de la tierra.
Claro que aún hay mucho por hacer en el rubro. De acuerdo con la ingeniera agrónoma Laura Montenegro, directora de la certificadora Argencert, la panificación orgánica es una categoría de productos que está dando sus primeros pasos.
Conservantes
"Para que siga expandiéndose -dice-, es necesario investigar más sobre conservantes naturales, mejorar la oferta de los mismos en la Argentina y aumentar la provisión de productos tales como cáscaras de frutas naturales, frutas secas, miel, semillas, huevos, manteca y otros ingredientes orgánicos que se utilizan para elaborar diferentes tipos de panificados dulces o salados ya que la normativa nacional exige que el 95% de los alimentos que se usan para producir panificados sea orgánico."
Primera camada de panaderías ecológicas en cadena, los Schneider y Angelita son las dos estrella de una constelación que toma forma en el universo del pan, uno de los alimentos más viejos y amados del mundo.
Sofisticación
Los panes ecológicos son los más sofisticados del mercado, pero también sube la demanda de integrales a nivel masivo. Las principales empresas del rubro cuentan con líneas especializadas desde hace varios años. El segmento crece impulsado por la demanda de comestibles ricos en fibras. Fargo, por ejemplo, produce anualmente 45 millones de unidades elaboradas con harinas negras en su formulación, lo que representa la mitad del volumen de pan de molde que produce.





