
"Cuesta encontrar recursos humanos"
Graciela Roggio dice que hay un desfase entre las universidades y las empresas
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Graciela Roggio dice que la experiencia más útil de su vida fue cuando, recién casada y con su título de maestra normal debajo del brazo, se fue a vivir al campo en el norte de la ciudad de Córdoba, en Villa María del Río Seco, "donde el diablo perdió el poncho". "Vivíamos con mi marido y mis tres hijos. Cultivábamos lo que comíamos, lechuga, tomates, todo lo sacábamos de la huerta." Varios años después, con los hijos ya crecidos, volvió a la ciudad y se licenció en análisis de sistemas y entró a trabajar en Prominente, el área de tecnología del grupo familiar.
-¿En qué momento la empresa comenzó a ser importante para el grupo?
-El despegue grande lo hicimos en 2003. Hoy generamos el 10% de la facturación total. Pero nunca nos fuimos de boca: por ejemplo, sabemos que existe China, pero hoy no estamos en condiciones de ir a China. Hoy no podríamos responder a un volumen tan grande. Empleamos a 200 personas. ¿Podemos contratar 1000 más? No.
-¿Cuál es la mayor dificultad?
-Cuesta encontrar buenos recursos humanos en la Argentina. Uno de los problemas es el idioma. Que hable inglés fluido y sea un excelente ingeniero no es fácil. Tenemos buena mano de obra, pero debemos hacer hincapié en lo que las empresas necesitan para llevar la tecnología afuera. Hay un desfase entre la preparación de las universidades y lo que las empresas necesitamos. La formación es excelente desde el punto de vista tecnológico, pero hay capacitaciones que no están. Saben muy bien lenguaje de programación, pero les falta idiomas, aprender de ética profesional, saber cómo comportarse ante un cliente. La gente de las universidades se enoja conmigo cuando digo esto. Puede que sea un tema social y no responsabilidad de las universidades, pero hay déficit de formación.
-¿La Argentina puede convertirse en un país exportador de software?
-Sí, pero no es gracias a la devaluación. Nosotros ya exportábamos con el uno a uno. Yo creo que estamos en buenas condiciones para exportar. IT no va a ser la primera industria de nuestro país, pero puede haber un crecimiento grande. Hay que insistir mucho con políticas públicas, con las universidades. La devaluación no es suficiente para tener un producto competitivo.
-¿La ley de software ayudará al desarrollo de la industria IT?
-Sí, pero no alcanza. Es importante comprender que esto no es sólo para beneficio de las empresas, sino para el país. La ley es muy importante porque va a generar más trabajo. Pero tenemos que ser estrictos y exigir condiciones de cumplimiento a las empresas que exporten. Ya nos pasó ganar un proyecto en los Estados Unidos y que en la instancia final nos bocharan por ser argentinos; porque otra empresa argentina los había dejado colgados. No cualquiera puede exportar. Hay que tener un soporte.
-¿Cuáles son los mercados con más posibilidades de crecimiento?
-En los Estados Unidos el sistema de salud esta colapsando, y podría ser un mercado interesante para ofrecer nuestras soluciones.
-¿Cómo impactaron en el negocio los aumentos por decreto?
-Nos complica muchísimo. A la gente que le aumentamos los sueldos es porque lo merece y además porque hemos podido. De 2000 a 2002 hemos hecho sacrificios, hubo despidos mínimos. Hicimos malabares para poder mantener a la gente. En el mercado tecnológico el nivel de sueldo es bueno y el último aumento por decreto no tiene sentido, nos complica porque no se puede trasladar. ¿Qué le vamos a decir a un cliente? ¿Que el costo del contrato cambió por un aumento por decreto? No, es algo que absorbemos nosotros.
-¿Cómo ve al Gobierno?
-Bien, pero veo dos problemas muy difíciles de resolver: el de la situación social y el de la educación. Cada vez son menos los chicos que estudian. Y ellos son el futuro. Por más esfuerzos que hagan las empresas, sin educación esto no camina. Lo único que podemos hacer nosotros es empujar y ayudar.





