
Después de la crisis más grave de su historia, el laboratorio Allergan busca crecer
La filial local de la compañía aumentó su plantel de ventas en un 25% para llevar su facturación a los US$ 15 millones
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Allergan, uno de los laboratorios líderes en el nivel mundial en productos para el cuidado del ojo, decidió barajar y dar de nuevo en el país. Con objeto de aumentar su facturación en un 30% con respecto al año anterior y llegar a los US$ 15 millones, la compañía norteamericana aumentó su plantel de ventas en un 25% y definió nuevas estrategias de marketing.
"La Argentina es vital para el desarrollo de Allergan durante este año, ya que es uno de los mercados farmacéuticos más importantes de América latina -dijo a La Nación David Pyott, presidente y CEO de Allergan. Para 2001, queremos alcanzar un crecimiento de al menos un 20%, y en tres años queremos duplicar el tamaño de nuestra filial."
Allergan Argentina ocupa las primeras posiciones en el mercado local: según Pyott, el tercero en colirios y líquidos para lentes de contacto, el segundo en lentes intraoculares y el primero en neurotoxinas con su producto estrella, Botox.
Botox es una toxina botulímica que tiene un uso terapéutico (por ejemplo, en casos de estrabismo) y cosmético. Su efectividad en el tratamiento de arrugas le ha ganado varias menciones en las revistas de moda más importantes del mundo.
Otros proyectos en marcha son el lanzamiento de nuevos productos y el inicio de exportaciones a Paraguay (Allergan Argentina ya vende sus productos en Uruguay).
Atrás en el tiempo
El laboratorio nació en 1950, con una farmacia en Los Angeles (California) que comercializaba un solo producto: gotas hipoalergénicas para la nariz, llamadas Allergan. Dos años después, las gotas se reformularon para tratar la conjuntivitis alérgica y fueron presentadas como las primeras gotas antihistamínicas para ojos en los Estados Unidos. La compañía comenzó a cotizar en la Bolsa de Comercio de Nueva York en 1970, se fusionó con SmithKline Beckman en 1980 y nueve años más tarde volvió a ser una entidad independiente.
Hoy, los ingresos anuales de Allergan llegan a US$1400 millones, y su capital es de 7000 millones de dólares. Sus productos llegan a más de 100 países y tiene un plantel de más de 6000 empleados.
"La clave de nuestro éxito es el esfuerzo constante de continuar pensando como una compañía chica, manteniéndonos flexibles, ligeros y ágiles -comentó Pyott. Nos gusta definirnos como una pequeña multinacional."
Pero los números no siempre dejaron satisfechos a los accionistas de Allergan. En 1992, los ingresos del laboratorio comenzaron a decaer, principalmente por el vencimiento de patentes. Cuatro años después las ventas cayeron un 3%, y entonces la compañía entró en emergencia.
"La temporada en la Bolsa fue pésima, y aumentó el peligro de que el laboratorio fuera adquirido", recordó el ejecutivo.
La dirección estratégica y operativa de Allergan quedó en manos de Pyott en enero de 1998. "Había que definir un nuevo eje estratégico -dijo el directivo.
"Entonces decidimos especializarnos por negocios y descentralizar la empresa. Por ejemplo, antes América latina se manejaba desde California, era un concepto realmente espantoso."
Ahora, la región tiene sus oficinas centrales en San Pablo (Brasil). Estados Unidos y Canadá, Europa y Asia-Pacífico también tienen las suyas.
La reestructuración incluyó el cierre de la mitad de las plantas de Allergan. La Argentina no quedó fuera del recorte, y en 1998 la filial se desprendió de Bonru Perel y salió del negocio dermatológico.
En todo el mundo, sólo quedaron las plantas de Irlanda, Estados Unidos, Brasil, China y Puerto Rico.
"Hoy tenemos la estructura perfecta -aseguró Pyott-. La idea era tener menos plantas, pero con más automatización y una mayor productividad."
Otras apuestas
El laboratorio también aumentó su fuerza de ventas en un 30% y apostó fuerte a la investigación: el número de investigadores creció un 25% y los gastos del área se duplicaron.
Hoy también hay una mayor inversión en marketing. Por ejemplo, Allergan cerró una alianza con Johnson &Johnson, la marca de lentes de contacto más vendida en la Argentina, para realizar promociones conjuntas de lentes y soluciones en todo el mundo.
"Tenemos muchas expectativas en este país, ya que aquí el consumo de lentes de contacto alcanza apenas al 2% de las personas con problemas de visión -explicó Pyott-. En los Estados Unidos, en cambio, el consumo llega al 11%, y en Europa al 7 por ciento. Todavía tenemos mucho por hacer aquí."





