Digitalizar fotocopias de apuntes, una idea original
Una firma montó centros de copiado en 13 facultades del país
1 minuto de lectura'
Javier Boustani y Pablo Gotelli, ambos de 23 años, crearon Estudio Print, la primera y única empresa que digitaliza los apuntes universitarios, evita la violación de los derechos de autor y facilita al estudiante la compra de fotocopias. Los emprendedores se conocieron en la Universidad de San Andrés y en 1999 decidieron hacerse cargo del centro de fotocopias de esa casa de estudios para ayudar a afrontar los costos de sus carreras. Ese mismo año cayeron en la cuenta de que los apuntes podían ser digitalizados y empezaron a subir la información manuscrita a las computadoras.
El año coincidió con el auge de las puntocom y los amigos fueron en busca de inversiones. Así consiguieron que los ex miembros del Banco Roberts Gonzalo Aguilar y Enrique Ruete Aguirre, y Horacio Madorno participaran de la idea.
"Habíamos llegado a fines de 1999 sin plata, aunque supimos mantener el centro de fotocopiado. Veíamos cómo se realizaban inversiones millonarias en proyectos y decidimos hacer lo mismo. Logramos que los inversores nos otorgaran 400.000 pesos que nos permitieron comprar tecnología y avanzar con el software de la compañía", comentó Javier, que cuando entregue la tesis conseguirá su título en relaciones internacionales y ciencias políticas.
Tras la llegada de la inversión se sumaron al proyecto Martín Aslamian, de 25 años, e Ignacio Grau, de 23 años. Los cuatro amigos y estudiantes se entregaron de lleno a la empresa, que hoy tiene presencia en 13 facultades del país en universidades como la de Cuyo, la Nacional de Mar del Plata y la Nacional del Nordeste . En la capital están presentes en la Universidad de San Andrés y en la Universidad de Flores. El año último Estudio Print facturó $ 550.000, y a pesar de la crisis cerrará 2002 con ingresos por $ 1.200.000.
Cómo es el negocio
La empresa ingresa en la universidad y equipa los centros de impresión que usualmente están en manos de los centros de estudiantes, que reciben un porcentaje del precio de venta de cada copia impresa (entre 5 y 8 centavos).
Según explicaron, el sistema permite poner en red todos los apuntes y brinda la posibilidad de conocer cada página que se reproduce dentro de la universidad. "Cuando la impresora saca una hoja -señaló Pablo- el software lo detecta y está todo controlado."
"El alumno se puede fijar en el sitio de la universidad el apunte que necesita, inscribirse y encargarlo. Después pasa por el centro de fotocopias y ya lo tiene preparado. O si no puede pasar directamente, y al estar todo digitalizado basta oprimir un botón para que las impresoras láser impriman en poco segundos los fajos", agregó Martín, que estudia ingeniería industrial en el ITBA. "Esto -interrumpió Ignacio- te permite que estando alejado de tu universidad puedas ordenar el apunte para que te lo mandemos."
Estudio Print es la única autorizada legalmente a reproducir los textos protegidos. Los socios consiguieron la autorización del Centro de Administración de Derechos Reprográficos de la Argentina y distribuyen los ingresos de los derechos de autor de manera exacta. Y hacen lo mismo con los textos universitarios y de los profesores.
La originalidad de la idea permitió a la firma traspasar las fronteras. Actualmente maneja con un socio los centros de cuatro instituciones de Chile, entre ellas la Universidad Finis Térrea y la Universidad Academia de Humanismo Cristiano.
"Ahora nos preparamos para desembarcar en Uruguay y Brasil, y ya estamos desarrollando centros en Perú", afirmó Pablo, que vivió un año en Chile para controlar el desarrollo de los centros en ese país.
Entre los planes a futuro de la empresa figura la consolidación de una gran red latinoamericana que contenga todo el material universitario de las diferentes instituciones.





