
Duro golpe para la industria avícola
Reacción del sector ante el cierre del frigorífico de Sagemüller; dictaron la conciliación obligatoria
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PARANA.- El cierre del frigorífica de Sagemüller SA en Crespo, 40 kilómetros al este de esta capital, provocó la reacción de los empresarios avícolas de esta provincia a raíz de la situación que padecen, mientras los 179 empleados dejados cesantes el miércoles pasado procuraban entablar un diálogo para reactivar la planta. En ese sentido, mañana comenzará la conciliación obligatoria dispuesta por la Dirección de Trabajo de Entre Ríos.
La clausura, adoptada a raíz de un déficit crónico que, según los empresarios, les estaba succionando la rentabilidad de los otros rubros, llamó la atención sobre una actividad, la avícola, que había subsistido en plena crisis nacional como la mayor generadora de empleo en Entre Ríos. De hecho, en esta provincia se faenó hasta 2001 la mitad de los pollos de todo el país.
Los empresarios afirmaron a LA NACION que su frigorífico fue víctima de un cóctel explosivo: escasa rentabilidad; nulas posibilidades de financiamiento por el corte de crédito generalizado; una plantilla de 180 empleados con sueldos medianos; pagos al contado y a valor dólar para conseguir insumos y los granos que son la base de los alimentos balanceados, y cobros a 180 días en los hipermercados. En algunos casos también en bonos provinciales, que los acopiadores de cereales no aceptan.
Otros industriales avícolas dijeron ayer que están sufriendo esos mismos obstáculos y resumieron su crisis en tres causas: la falta de precio o el aumento del valor de los granos a raíz de la devaluación, principalmente el maíz, que es el insumo principal de los alimentos; los pagos a plazos excesivos (180 días) que realizan los hipermercados, y el abarrotamiento del mercado interno por las dificultades para exportar.
El presidente de la Cámara Argentina de Productores Avícolas (Capia), Héctor Motta, reiteró su denuncia de que los hipermercados cometen "abuso de poder dominante", en tanto que Augusto Motta, director de la industria Calisa, en Colonia Racedo, al este de Paraná, agregó que existe "una sobreoferta en el mercado interno", que obliga a las industrias a vender "a 1,10 peso el kilo más IVA, y algunos llegaron a ofrecerlo a 70 centavos".
El fenómeno se produce por distintas razones, entre ellas "las dificultades para competir en el mundo con la producción brasileña". Motta opinó que "la merma de faena ya existe, la producción va a disminuir, como las fuentes de empleo, y lo que está aumentando es el ingreso de pollos de Brasil, porque hacen grandes negocios con los hipermercados". La actividad había sido favorecida el año anterior por una disminución del ingreso de los pollos del socio del Mercosur, que constituyen el 98 por ciento de las importaciones de aves. Una comparación entre las importaciones de 2000 y las de 2001 muestra una merma del 40 por ciento.
En esta provincia se registra una gama amplia de actividades avícolas: produce alimentos, huevos, pollitas y pollitos bebés, faena los pollos y las gallinas, genera valor agregado con huevo líquido y en polvo, provee al mercado interno y exporta al Mercosur y a Europa, Japón y países del Africa, aunque estos últimos en volúmenes menores.
En 2001 se faenaron en el país 343.856.000 cabezas de pollo, de las cuales entre el 47 y el 50% correspondió a frigoríficos entrerrianos, según los avicultores locales, que a su vez pronosticaron que la provincia mermará su aporte a la avicultura nacional, por la clausura de la planta de Sagemüller, que se sumó al cierre del Frigorífico Avícola Basavilbaso (FABA) hace 5 meses, con más de 170 despidos cada uno.
Los argentinos consumen un promedio de 25 kilos de pollo por persona al año, y si bien durante todo 2001 su competencia directa, la carne roja, mostró una tendencia decreciente en los precios, la relación económica se mantuvo, con oscilaciones, en los 2 kilos de pollo por cada kilogramo de asado, con pocos centavos de diferencia en favor de los vacunos, según estadísticas de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación (Sagpya).
Los frigoríficos exportadores Granja Tres Arroyos, Las Camelias y Fepasa, todos de la costa del río Uruguay, más Calisa, del grupo Motta, en la costa del Paraná, son las plantas habilitadas para ingresar mercadería en la Unión Europea, y allí se concentraron las principales expectativas porque el "mal de la vaca loca" provocó una disminución en el consumo de carnes rojas, por la natural desconfianza de los consumidores.
Conciliación obligatoria
El director de Trabajo de la provincia, Manuel Orlando Rodríguez, dictó la conciliación obligatoria en el conflicto planteado en la ciudad de Crespo y determinó que el diálogo comience mañana en su despacho de Paraná.
Los 179 obreros despedidos se habían presentado anteayer a trabajar, a las 4, pero como las puertas permanecían cerradas labraron un acta ante escribano público y se retiraron sin hacer manifestaciones.
Los trabajadores consideraron que la firma violó la disposición oficial. Sin embargo, el titular del gremio de la carne, Roberto Jacob, dijo a LA NACION que mantuvo un diálogo al mediodía con el abogado de la empresa, Jorge Campos, y se mostró cauteloso sobre los próximos pasos. "La gente está tranquila, esperando ver qué ocurre el martes (por mañana), y nosotros insistimos en que la clausura es más un capricho", indicó.
Con 39 años de edad y 16 de labor en la misma firma, el gremialista Carlos Albornoz reconoció que "hasta septiembre del año pasado Sagemüller era un ejemplo en el país, la provincia y la ciudad, pagaba en término lo que decía la ley; si tenía que pagar horas extras, lo hacía".
Recordó que "un sueldo mínimo oscila alrededor de los 450 pesos" y que la planta de personal aumentó porque la faena fue creciendo en la última década. En 1999 llegaban a 60.000 pollos por día, pero fueron decayendo paulatinamente en 2001.
Esta semana faenaron 25.000 unidades el martes y 15.000 el miércoles, que se constituyó en la última jornada de labor.






