EE.UU. reabre las exportacionesde crudo, pero abundan los desafíos

Alison Sider
Nicole Friedman
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25 de junio de 2014  

Barack Obama ha despejado el camino para las primeras exportaciones de petróleo sin refinar de Estados Unidos, que puede poner fin a una prohibición vigente desde hace cuatro décadas.

Dos empresas de Texas, Pioneer Natural Resources Co. y Enterprise Products Partners LP han obtenido permiso del Departamento de Comercio de EE.UU. para exportar legalmente el petróleo ultra ligero que aflora en abundancia de las grandes formaciones de esquisto del país. Se estima que tras un procesamiento relativamente mínimo, los envíos de crudo podrían comenzar en agosto, según un ejecutivo de la industria involucrado en el asunto. Los compradores extranjeros pueden convertir este petróleo, conocido como condensado, en gasolina, combustible de aviación y diésel.

En la actualidad, las empresas estadounidenses pueden exportar combustible refinado, como la gasolina y el diésel, pero no crudo. El nuevo enfoque del gobierno, que no ha sido anunciado públicamente, redefine el petróleo ultra ligero como combustible después de un procesamiento mínimo, y eso es lo que lo torna elegible para la exportación, aunque no se considere refinado. Las compañías confirmaron que habían recibido la autorización del gobierno. Es probable que los primeros envíos al exterior sean pequeños, pero en última instancia podrían abarcar una gran parte de los tres millones de barriles diarios de petróleo que las compañías de energía están extrayendo de los campos de esquisto, dicen expertos de la industria. The Brookings Institution, un centro de estudios de Washington, estima que hasta 700.000 barriles por día estarían disponibles para la exportación a partir del próximo año.

No obstante, la industria tiene importantes desafíos técnicos por delante. Millones de barriles de petróleo que salen de formaciones de esquisto en EE.UU. —no sólo del estado de Dakota del Norte— están repletos de gases volátiles que dificultan su transporte y procesamiento para convertirlo en combustible.

El petróleo de la formación Bakken, en Dakota del Norte, ya fue identificado como inflamable por investigadores que analizan las explosiones que siguieron a descarrilamientos de trenes en los últimos 12 meses.

Los altos niveles de gas están afectando también el crudo proveniente de la formación de esquisto de Niobrara, en el estado de Colorado, y de Eagle Ford y la cuenca Permian en Texas, según ejecutivos y expertos de energía.

Incluso las refinerías que están obteniendo grandes ganancias con el nuevo petróleo ultra ligero comienzan a quejarse sobre lo difícil que es manejarlo con sus actuales equipos. Parte de lo que se está bombeando ni siquiera es crudo, sino condensado: gas atrapado bajo tierra que se vuelve líquido en la superficie.

El gobierno federal de EE.UU. dice que 96% del crecimiento en la producción desde 2011 es de petróleo ligero y ultraligero y que el crecimiento continuará en ese sector.

El gigantesco volumen de este nuevo crudo gaseoso ha creado un exceso de suministro, lo que llevó los precios internos a US$10 o más por debajo del nivel del crudo tradicional. Las empresas energéticas creen que podrían obtener mayores precios al exportar, lo que explica parte del impulso para dejar sin efecto la prohibición sobre la exportación de crudo.

Este nuevo crudo puede funcionar como una botella abierta de champaña, afirma Sandy Fielden, analista de la consultora RBN Energy. "Si es muy liviano, se rebalsa" de la unidades de refinería, explica. Los refinadores "no pueden manejarlo con sus equipos existentes".

Valero Energy Corp. informa que dos refinerías en Texas y Oklahoma recibieron partidas de petróleo inesperadamente gaseoso y debieron desacelerar la producción para ocuparse del asunto. La empresa está invirtiendo más de US$500 millones para incorporar en varias plantas los equipos especiales que necesitan para procesar más petróleo ultra ligero.

Varias refinadoras ya están invirtiendo en mejoras para procesar más de este nuevo crudo, pero aun así el volumen podría superarlas. Otras deberán realizar el cambio costoso, afirma Matt Rogers, director de McKinsey & Co.

Hasta hace unos años, el petróleo que podían conseguir las refinerías de EE.UU. era sucio y pesado. Las compañías gastaron miles de millones de dólares en instalaciones para convertir el crudo sucio de Venezuela y Canadá en gasolina y diésel.

Eso ha cambiado a medida que las petroleras comenzaron a usar algunas de las mismas técnicas, incluida la fracturación hidráulica que produjo el auge del gas natural. La producción petrolera de EE.UU. aumentó en tres millones de barriles diarios nuevos entre 2009 y 2013 y la producción total del país llegó a 8,4 millones de barriles diarios, el mayor nivel desde 1998.

Hay motivos geológicos para que el crudo nuevo sea particularmente gaseoso y volátil. A lo largo de millones de años, el material orgánico se ha convertido en una mezcla de hidrocarburos: crudo, gas natural y otros líquidos con gas. Mientras más tiempo se cocine bajo tierra esa mezcla de combustible fósil —bajo un calor intenso y una presión tremenda—, más moléculas escapan de las rocas de las que provienen y migran a reservorios donde hay lugar para moverse, cuenta Scott Tinker, geólogo estatal de Texas.

En esos reservorios, el petróleo y el gas se separan en gas menos denso en la parte superior y más pesado más abajo. Pero la roca de esquisto es tan densa que lo que escapa de ella es mucho menos petróleo y gas. Las energéticas deben fracturar el esquisto y crear pequeñas fisuras para que el petróleo y el gas puedan fluir hacia el exterior. Esos conductos minúsculos permiten que sólo suban las moléculas más pequeñas, por lo cual lo que salen de la tierra son grandes volúmenes de gas y los líquidos más livianos. Ese gas hace que el petróleo ultra ligero de esquisto sea altamente inflamable de una forma que el crudo convencional no lo es. En el último año, los descarrilamientos de trenes con crudo ligero causaron espectaculares explosiones, incluida una que mató a 47 personas en Quebec en julio pasado.

—Christian Berthelsen y Lynn Cook contribuyeron a este artículo.

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