El Banco Central Europeo inyecta otra gigantesca dosis de liquidez

Charles Forelle
David Enrich
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1 de marzo de 2012  

LONDRES.- El Banco Central Europeo otorgó 529.500 millones de euros (US$712.810 millones) en préstamos baratos a tres años a 800 bancos, el esfuerzo más reciente de la entidad por detener una crisis financiera que está entrando en su tercer año.

Los préstamos del miércoles se suman a los 489.200 millones de euros en créditos similares que el BCE repartió a 523 bancos a fines de diciembre. La meta de la entidad es ayudar a bancos con problemas a pagar deudas que vencen y persuadirlos para que presten a gobiernos y clientes con pocos recursos. La aceptación de los préstamos de esta semana fue más o menos consistente con lo que banqueros, inversionistas y analistas habían previsto.

Los préstamos de diciembre contribuyeron a un gran impulso de la deuda española e italiana, en particular entre bonos que vencen antes de que se venzan los préstamos del BCE. Esta vez, los títulos españoles e italianos a dos años registraron alzas moderadas, lo que redujo los rendimientos.

El precio del bono de Italia a 10 años, un indicador clave de la confianza de los inversionistas en la zona euro, también se fortaleció, lo que impulsó el retorno a 5,19%, comparado con 5,31% antes de que el BCE revelara la magnitud de sus créditos.

De todos modos, la reacción del mercado en general fue tibia, una señal de que el tamaño del programa no sorprendió. La gran disponibilidad de liquidez es suficiente para aliviar los temores de que los mercados de bonos podrían quedarse sin dinero, pero no tan grande como para sugerir que habrá grandes volúmenes de efectivo que inundarán los mercados.

El BCE no revela las identidades de los bancos que pidieron prestado, con la esperanza de evitar se que le asigne cualquier estigma al programa. Cerca de dos tercios de los créditos fueron a bancos de tres países de la zona euro: dos en la llamada "periferia", probablemente España e Italia, y uno en el "corazón", tal vez Francia o Alemania.

Una serie de bancos europeos informó que participó. En España, Banco Bilbao Vizcaya Argentaria SA, que pidió prestados 11.000 millones de euros en diciembre, afirmó que recibió una cantidad similar en esta ocasión. El banco británico Lloyds Banking Group PLC tomó 11.400 millones de libras (US$18.100 millones) luego de no participar en la ronda anterior. Intesa Sanpaolo SpA, de Italia, tomó prestados 24.000 millones de euros, duplicando los 12.000 millones que recibió dos meses antes.

"Nos está dando una póliza de seguros contra cualquier problema de liquidez", señaló en una entrevista el presidente de la junta directiva de Intesa, Andrea Beltratti.

La Operación de Refinanciación a Largo Plazo (LTRO, por sus siglas en inglés) del BCE ha emergido como quizás el arma más poderosa en el arsenal europeo para combatir la crisis.

Antes de que se anunciara el año pasado, los préstamos del BCE en general tenían que ser devueltos en un año como mucho. Ahora los bancos pueden pedir prestado virtualmente cantidades ilimitadas durante tres años a una tasa de interés de 1%, bien por debajo de lo que pagarían si tomaran un crédito en otro lado.

Un fenómeno similar de carry trade, o bicibleta financiera, ayudó a los bancos de EE.UU. a salir de la crisis de 2007-2008.

La primera entrega de liquidez del BCE en diciembre eliminó en gran medida el riesgo de que un banco se desplomara de repente por quedarse sin dinero.

También redujo las probabilidades de que los bancos tuvieran que deshacerse de grandes cantidades de préstamos y otros activos para reducir sus necesidades de financiación.

Algunos bancos, en particular en España e Italia, usaron partes de esos fondos para comprar bonos con mayores retornos emitidos por sus gobiernos en un momento en que muchos inversionistas seguían nerviosos, lo que ayudó a reducir los costos de financiación de los gobiernos.

Muchos bancos, en cambio, usaron los fondos principalmente para pagar deudas que vencían o simplemente depositaron el dinero en otros bancos o en el mismo BCE, aunque ofrecieran un retorno menor. La inyección no logró satisfacer la esperanza de algunos políticos de que estimulara los préstamos de los bancos a los consumidores en economías europeas con problemas.

La pregunta ahora es si los bancos usarán la segunda dosis de liquidez del BCE para financiar nuevos préstamos e inversiones, en especial a individuos y pequeñas empresas sedientas de crédito en medio de la crisis bancaria.

Beltratti, por ejemplo, indicó que Intesa usará una parte de los 24.000 millones de euros que tomó prestados esta semana para comprar bonos del gobierno italiano con vencimientos a tres años o menos.

"Aún hay margen para una estrategia de corretaje rentable", dijo, y agregó que el banco también destinará dinero a crétidos nuevos.

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