El desempleo aumentó en 2025 y cerró el año en 7,5%
Es la cifra que registró al cierre del año pasado; en 2024 había terminado en 6,4%; si se proyecta a toda la población, hay 1.717.125 desocupados; respecto del trimestre previo también se incrementó
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Luego de haber mostrado leves variaciones oscilantes durante el año pasado y en un contexto complejo para parte de la actividad económica, el desempleo cerró 2025 en 7,5%, una diferencia de 1,1 punto porcentual (p.p.), respecto del 6,4% que había registrado en el último trimestre de 2024. También aumentó respecto del 6,6% que marcó en el período de tres meses previo.
El dato fue publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) en su Informe sobre Mercado de trabajo. En ese documento también se indicó que la tasa de empleo, que mide la proporción de personas ocupadas con relación a la población total, ascendió a 45%, apenas por debajo del 45,5% del trimestre anterior y del 45,7% con el que había terminado 2024.
“Las tasas de actividad y de empleo no registraron cambios significativos [en la comparación interanual”. La tasa de desocupación registró una suba de 1,1 p.p. respecto al mismo trimestre del año anterior (es decir, de 6,4% a 7,5%), lo que indica una diferencia estadísticamente significativa”, se indicó en el informe oficial.
En cuanto a la comparación intertrimestral, el Indec destacó: “Las tasas de actividad y de empleo no registraron cambios significativos mientras que la tasa de desocupación registró una suba estadísticamente significativa de 0,9 p.p. respecto al trimestre anterior, es decir, de 6,6% a 7,5%”.
Debe tenerse en cuenta que el relevamiento oficial del desempleo se realiza en 31 aglomerados urbanos, territorio en el que se registró 1 millón de desocupados en el cuarto trimestre. La tasa de desocupación está definida por las personas que no tienen ocupación, están disponibles para trabajar y buscan empleo activamente, como proporción de la población económicamente activa (PEA).
Según la cantidad de población proyectada a todo el país (47,5 millones), el número de desempleados fue de 1.717.125. Se trata de 193.515 desocupados más que tres meses atrás.
Al hacer el análisis por regiones geográficas, se observa que la mayor tasa de desempleo se registra en Gran Buenos Aires, con 8,6%. Le siguen la región Pampeana, con 7,7%; Noreste, con 5,6%; Cuyo, con 4,9%; Patagonia, con 4,8%, y Noreste, con 4,2%.
Asimismo, el Indec refiere que la desocupación en las ciudades grandes casi duplica a la registrada en las más pequeñas. “Al considerar a la totalidad de los aglomerados de 500.000 y más habitantes, la tasa [de desempleo] es de 8%, mientras que para los aglomerados de menos de 500.000 habitantes, es de 4,7%”, se precisó.
En la Argentina hay, según el relevamiento oficial, 13,5 millones de personas ocupadas, de las cuales 9,7 millones son asalariadas. De este grupo, 63,7% tiene descuento jubilatorio. En tanto, al analizar los 3,8 millones de no asalariados, se ve que 86,9% es cuentapropista; 11,7%, patrón, y 1,4%, trabajador familiar sin remuneración.
Si se pone el foco sobre la formalidad de los trabajadores, se observa que solo 56,9% de esos 13,5 millones de ocupados está formalizado, mientras que 43% está en lo que se conoce como “en negro”.
Según analistas, aún en un contexto complicado para la actividad económica, que incluye cierre de empresas, el desempleo no se dispara debido a que muchas personas se vuelcan a lo que se conoce como “trabajo de aplicaciones”, como las de servicios de remises o delivery.
En efecto, en opinión de los especialistas, se observa una persistencia de la informalidad cuentapropista. En definitiva, sostienen, puede que la gente esté saliendo del desempleo –o evite caer en él–, pero gracias al autoempleo de subsistencia.
La mirada de los analistas
El economista Jorge Colina, director del Instituto Argentino para el Desarrollo Argentino (Idesa), afirmó que, de acuerdo a los datos del Indec, la PEA total urbana aumentó en 550.000 personas de las cuales 350.000 obtuvieron empleo y 200.000 quedaron desempleadas. “El empleo asalariado privado registrado siguió cayendo. Hay aproximadamente 70.000 trabajadores menos (-1,2% del total)”, remarcó.
Además, Colina señaló que el Monotributo creció en casi 100.000 trabajadores, pero el Monotributo Social cayó en 275.000 trabajadores. “Por esta razón hay 175.000 monotributistas menos”, dijo. Y agregó: “El único empleo que creció es el cuentapropista no registrado que lo hizo en 350.000 trabajadores. Se puede decir que prácticamente la totalidad del aumento del empleo es cuentapropismo informal”.
Un análisis del Observatorio de la Deuda Social Argentina, de la UCA, elaborado por Alejo Giannecchini, licenciado en Sociología, y Ramiro Robles, doctor en Ciencias Sociales, indicó que hubo una pérdida de 200.000 puestos de trabajo asalariados registrados en el sector privado desde noviembre de 2023. “En términos absolutos, esto implica más del doble que la pérdida en el sector público (-70.000 empleos). A esto se suma un aumento de los monotributistas (+160.000), en muchos casos empleo asalariado encubierto, sin las protecciones y estabilidad asociadas al trabajo asalariado”, se subrayó.
Asimismo, Giannecchini y Robles concluyeron que, frente a la caída del empleo registrado, el aumento del desempleo no es mayor por el aumento de empleos y autoempleos de subsistencia en el sector informal. “Bajo la medición del Indec la informalidad laboral se incrementó en 1 punto con respecto a 2024 y se mantiene 1,6 puntos por encima de finales de 2023″, subrayaron.
En el análisis mencionado, se agregó que este aumento de la informalidad viene teniendo como protagonista al trabajo por cuenta propia, particularmente de baja calificación, descapitalizado y con lógicas de subsistencia. “Por lo tanto, hacia 2025 estimamos que el 45% de los ocupados argentinos urbanos tenían un puesto laboral de baja calidad, precario o inestable”, se remarcó.
En tanto, la economista Florencia Iragui, de la consultora LCG, destacó el hecho de que de los 13,5 millones de ocupados un 29,2% se encuentre sobreocupado, lo que quiere decir que trabaja más de 45 horas semanales. “Esto indica que se necesitan más horas empleadas para alcanzar cierto nivel de ingresos”, dijo.
Iragui también hizo hincapié en otra de las particularidades que surgen del informe del Indec. “Otro punto a resaltar es que 7,8% de los ocupados se encuentran subocupados [trabajan menos de 35 horas semanales], pero demandan empleo, reforzando el punto de los sobreocupados ”, puntualizó la economista.
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