
El euro sufrió la peor caída de su corta historia
Traspié: la moneda única del Viejo Continente se fijó en 0,9976 dólar en el Banco Central Europeo; sin acuerdo sobre las causas.
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FRANCFORT.- El euro cayó ayer más de una centésima por debajo de la paridad con el dólar y sufrió, así, el peor descenso desde que fue creado, en enero de 1999. Al contrario de los augurios de los especialistas de todo el mundo, que pronosticaban para la divisa un fortalecimiento creciente, la moneda única europea se fijó en 0,9976 dólar en el Banco Central Europeo, y en 0,9885 en el mercado de esta ciudad.
De acuerdo con los analistas consultados, no existen razones específicas sobre el fenómeno. Algunos, sin embargo, encontraron la causa en las versiones sobre la compra masiva de euros por parte de varios bancos centrales de países asiáticos.
Otros prefirieron centrar su análisis en las consecuencias de la reunión ministerial del Grupo de los Siete, que se desarrolló en Tokio la semana última, y en la que no se llegó a un acuerdo para hacer una declaración de apoyo general a la divisa. "Esto provocó la desconfianza de los inversores", dicen.
Poco interés
"El euro descenderá aún más, porque sufre del poco interés de los inversionistas debido a la fuerza de la economía norteamericana y a la lentitud de las reformas de la zona euro", manifestó Kit Juckes, economista de NatWest. El analista agregó: "El mercado está probando el euro a la baja para ver a qué nivel el Banco Central Europeo se preocupa verdaderamente".
La primera caída del euro por debajo de la moneda norteamericana se había registrado en los primeros días del mes último. Pero la tendencia descendente de la divisa del viejo continente comenzó, en rigor, el 22 de octubre último, circunstancia que fue apaciguada por una leve mejoría a principios del actual.
El futuro de la moneda europea estará determinado ahora por la evolución de las tasas de interés en los EE.UU. Los especialistas esperan las decisiones que tomará el Tesoro norteamericano, cuyos directivos se reunirán el miércoles próximo.
A muchos de ellos, la caída los dejó ayer sin explicaciones. "No ha habido verdaderamente un detonante -sostuvo Neil Parker, economista del Royal Bank of Scotland-. Pero la verdad es que se hundió más rápido que el Titanic".



