El fenómeno del traspaso de campos preocupa a los colonos de Entre Ríos

Los productores pequeños venden sus explotaciones a figuras del mundo empresarial y político
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23 de octubre de 2000  

GUALEGUAYCHU.- El paro que tres entidades organizaron la última semana mostró en Entre Ríos una cara diferente de la realidad del campo.

En un recorrido efectuado por explotaciones ubicadas en el sur de Entre Ríos, La Nación halló dos datos reveladores de la situación del agro en esta provincia: por un lado, la fuerza de la acción gremial ruralista, que disminuyó al mínimo el tránsito de camiones en las rutas, y por otro, el reclamo de los colonos respecto del traspaso de tierras de los productores a los políticos o empresarios de otros rubros, devenidos estancieros.

"Nosotros vendemos las tierras y las compra gente ligada a la política o que tiene negocios con el Estado", dijo el colono Juan Ferrari, de esta ciudad.

"Los que compran -añadió el productor- son o fueron funcionarios o legisladores, pero rara vez ponen los campos a su nombre y usan testaferros."

Las propiedades más señaladas por las personas consultadas, algunas con inversiones de última tecnología inaccesible para los chacareros enraizados, son las del ex titular de la SIDE Hugo Anzorreguy; el presidente del Banco Central, Pedro Pou; el ex ministro de Economía Roque Fernández, y las estancias de los sucesores del empresario Alfredo Yabrán, todas con pistas de aterrizaje propias.

"En Almada (al noroeste de Gualeguaychú), Alfredo Yabrán compró todo y algo parecido pasó en Colonia Elía, Urdinarrain y Villaguay", apuntó un productor de Urdinarrain, para quien "la baja de los precios y la suba del gasoil mató a los colonos chicos y muchos tuvieron que vender".

En el norte de Gualeguaychú, en la colonia El Potrero, el ex jefe de la SIDE compró poco a poco pequeñas extensiones de 130 hectáreas. Allí invirtió fortunas en cascos de estancia climatizados, un tambo con tecnología de última generación, casi único en la zona, inseminación artificial para equinos albergados en casillas con acondicionador de aire, más tres canchas de polo, luz eléctrica subterránea y numerosas comodidades y maquinarias desconocidas entre los propietarios circundantes.

Así, todos los vecinos consultados por La Nación expresaron algún grado de sospecha sobre los motivos del contraste entre el crecimiento geométrico de algunos, en general no productores, al lado de la pobreza de los trabajadores directos de la tierra. "Anzorreguy ayudó a las escuelas, la capilla y el club del barrio", reconocen en la zona.

Casi un paraíso

Aunque su nombre suene desconocido para algunos en Gualeguay, Pedro Pou posee 48.000 hectáreas en sociedad, pegadas a esa ciudad.

La estancia La Calera, destinada exclusivamente al ganado bovino, no sacó un solo animal durante el paro. Pero puertas adentro, según pudo comprobar La Nación , se observó el trabajo intenso de media docena de troperos que reunían centenares de novillos.

En esta superficie, que duplica el territorio de la Capital Federal, el trabajo extensivo, con ganado, permite de paso la subsistencia de una asombrosa riqueza natural en fauna y flora, desconocida para la mayor parte de los entrerrianos.

En un rápido recorrido, cualquiera puede sorprenderse con la zambullida de un yacaré entre los esteros, manadas de carpinchos o de nutrias, zorritos y miles de tuyangos, chajaes, patos y otras aves de las especies más diversas, en un inmenso oasis desconocido para la mayoría de los entrerrianos.

Tampoco comercializaron las estancias La Peregrina, en Ceibas; El Ombú, en Perdices, y El Farol, en Ibicuy, atribuidas por los vecinos al ex ministro de Economía Roque Fernández.

El asunto de las desigualdades en las explotaciones rurales entrerrianas no termina allí.

Para algunos, los campos están pasando desde hace 20 años "a manos de los políticos, los gremialistas y los militares", y cada paisano que aborde el tema sumará otro nombre al listado de personajes famosos de la historia argentina reciente, convertidos en estancieros aquí.

No olvidan al general Albano Harguindeguy, al financista Jorge Vallejos, al empresario de la construcción Domingo Gualtieri.

También, al ex futbolista de River Plate Ramón Díaz, que compró la estancia Los Quirquinchos, en el sur de Gualeguaychú.

Aunque los vecinos y productores le reconocen sus esfuerzos por explotar la zona con fines turísticos.

Las Razones

¿Por qué ocurre esta transferencia en Entre Ríos? El productor Juan Ferrari lo resumió así: "Los campos son más baratos y están a la misma distancia que los de Buenos Aires". Las parcelas productivas en zonas altas oscilan entre los 700 y los 1300 pesos por hectárea, y trepan a $ 1700 si están al lado de las rutas pavimentadas. Los productores creen que mediante el prometido dique al sur de Gualeguay, que cuesta 60 millones de pesos, las parcelas costarán más en los próximos años, al igual que con el avance del enlace vial de 60 km entre Victoria y Rosario.

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