El FMI recomienda a China que sea cautelosa

El plan de Beijing para permitir que el capital fluya más libremente podría sacudir el sistema
Lingling Wei
Bob Davis
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18 de julio de 2013  

BEIJING—Mientras los líderes chinos están ultimando los detalles de un plan que permitirá que el capital fluya con mayor facilidad hacia y desde China, el Fondo Monetario Internacional advirtió que estos cambios podrían provocar un éxodo masivo de dinero del país si la reforma no se gestiona adecuadamente.

Los funcionarios afirman que están analizando lo que se conoce como la liberalización de la cuenta de capitales, para otorgarles a los chinos mayores opciones en la inversión financiera y para emplear el mercado con el fin de canalizar la inversión del exterior a proyectos en China.

Hace tiempo que los inversionistas extranjeros ruegan que se les conceda un mayor acceso a los mercados financieros de China, en parte para beneficiarse de una futura apreciación del yuan.

El FMI apunta que China necesita abrir su sector financiero, especialmente en las tasas de interés y la divisa, para seguir crecimiento a un ritmo saludable en las próximas décadas. Sin embargo, se muestra cautelosa sobre si China está preparada.

Los datos del FMI muestran que una rápida liberalización de transferencias de capital podrían provocar en varios años salidas de capital netas de China equivalentes a hasta 15% de su Producto Interno Bruto, o cerca de US$1,35 billones (millones de millones). De ese monto, los chinos enviarían hasta US$2,25 billones al exterior, mientras que los extranjeros invertirían hasta US$900.000 millones en China. Un movimiento así en un plazo relativamente corto podría sacudir el sistema.

"Las estimaciones dan por hecho que se producirá un grandísimo ajuste al estilo ‘Big Bang’", señala Markus Rodlauer, el jefe de la misión de China ante el FMI. "No recomendaríamos hacer esto en un solo paso. Recomendaríamos que se continúe con un enfoque gradual". No hay indicaciones de que Beijing planee una liberalización al estilo "Big bang". Pero no está claro cómo procederá.

Las entradas y salidas de capital en China están estrictamente controladas. La Comisión Reguladora de Valores de China recientemente casi duplicó a US$150.000 millones la suma total que los extranjeros pueden invertir en valores chinos bajo un programa especial. Los chinos pueden sacar hasta US$50.000 al año del país, principalmente para viajes y educación. Las autoridades dicen que entre otros temas están considerando expandir sustancialmente la cantidad de dinero que los chinos pueden invertir en el exterior.

El gobernador del Banco Popular de China (PBOC por sus siglas en inglés), Zhou Xiaochuan, dijo el mes pasado que China agilizará la liberalización de su cuenta de capitales, aunque anotó que el proceso será lo suficientemente flexible para que pueda volver a imponer restricciones en caso de que se produzcan grandes flujos especulativos de capital.

En mayo, un ensayo académico de un investigador del banco central indicó que el PBOC pretende hacer que el yuan sea completamente convertible para finales de 2015.

Los chinos tienen pocas opciones para invertir su dinero, y mucho menos en el exterior. Los depósitos bancarios a menudo pagan menos que la inflación y los recientes vaivenes en las bolsas locales han ahuyentado a muchos inversionistas comunes y corrientes. En su lugar, colocan su dinero en bienes raíces, lo que está contribuyendo a la formación de burbujas inmobiliarias en muchas ciudades.

El análisis del FMI señaló que liberar los flujos de capital podría relajar la presión sobre el mercado de bienes y raíces y ofrecer a los chinos mayores opciones de inversión. Pero también advirtió que el sector financiero debe estar listo para lidiar con grandes entradas de "dinero caliente".

Una forma de hacer esto es dejando que los tipos de cambio suban y bajen al ritmo de la demanda del mercado, en lugar de intentar guiar cuidadosamente el movimiento de la moneda, como hace actualmente el banco central chino. Un tipo de cambio flexible actúa como un amortiguador, explicó Rodlauer.

Otra forma es mediante el reestablecimiento de controles cambiarios, como han hecho varios países atribulados y lo que el FMI recomienda como último recurso.

Al mismo tiempo, los planes del PBOC han provocado reacciones adversas entre algunos de los economistas chinos más prominentes, quienes creen que el sistema financiero de China no está listo para el desafío. "Si hay grandes fugas de capital, el sistema financiero chino podría colapsar", argumenta el ex asesor monetario del PBOC, Yu Yongding.

He Fan, un economista de la Academia China de Ciencias Sociales, advierte que China no está preparada para los cambios en los flujos globales de capital, como una caída en las inversiones en dólares fuera de Estados Unidos que podría resultar de una reducción de la Reserva Federal de EE.UU. en sus programas de estímulo monetario. "No hay precedentes", afirmó He. "Uno necesita cerrar la puerta y limpiar su casa".

—Grace Zhu contribuyó a este artículo.

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