
El Gobierno buscará sacar provecho de la desconfianza para financiarse
En la licitación de mañana volverá a apoyarse en los bancos, pero buscará tentar a más inversores ofreciendo cobertura contra la inflación y una mayor devaluación del peso
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El Gobierno buscará aprovechar el nuevo brote de desconfianza que atraviesa al mercado para mejorar sus posibilidades de conseguir financiamiento, en un momento clave: cuando casi volvió a agotar la posibilidad de recurrir al auxilio financiero del Banco Central (BCRA) vía emisión, dado que sólo podría obtener unos $35.000 millones más hasta fin de septiembre usando la maquinita.
Mañana saldrá a buscar entre inversores al menos $265.000 millones, mediante la emisión o reapertura de cuatro letras del Tesoro y un bono en pesos. Pero tres de esos instrumentos ofrecerán cobertura contra la inflación (dos son letras ajustables por CER -Lecer- por vencer en enero o mayo del año que viene) o una mayor devaluación del tipo de cambio oficial (el bono dollar linked T2V3 por vencer a fin de julio de 2023), algo a lo que apela para tratar de mejorar su tasa de captación a la vez que intenta escapar del cortoplacismo.
“Con las Lecer (que no habían estado presentes en la primera subasta del mes) y el bono ajustable por dólar se advierte una apuesta para extender vencimientos hacia 2023, pero sin ingresar en el período electoral, ya que el tramo largo de la curva CER sugiere que las dudas de sostenibilidad persisten. Y el T2V3 se encuentra cotizando con un rendimiento del 2,6% por debajo de la devaluación, pero es de los más ‘baratos’ dadas las circunstancias”, observaron desde Delphos Investment, al repasar el menú diseñado por la Secretaría de Finanzas, ahora a cargo de Eduardo Setti.
Y, en el caso de las ajustables por inflación, ofrece una tasa que será a definir según lo que ofrezca el mercado, para testear el apetito tras la depuración que tuvo esa demanda y en un contexto de alta volatilidad.

La estrategia oficial se completa haciendo algo más tentadoras las tasas de interés “puras” en pesos, buscando repetir la receta que en la primera licitación del mes le permitió hacerse con un colchón de pesos, tras haberle cedido el BCRA un privilegio a los bancos, al asegurarle el acceso barato a una opción de venta de esos papeles “luego incluso de haber modificado la regulación de efectivo mínimo para reducir de 120 a 90 días la duración mínima de los instrumentos que se admiten para integrar encajes y tras haber integrado estos papeles a su corredor de tasas”, hizo notar Facimex Valores.
En este caso la reapertura de la Lede con que abrió ese canal para hacerse de fondeo lo hará a una tasa mínima nominal del 64% (que supone una efectiva del 80,8%), que es medio punto incluso superior a superior a la ofrecida a comienzos de mes. “Es evidente que busca seguir captando esa demanda de bancos”, observó Adrián Yarde Buller, de esa boutique financiera.
De convalidar esa tasa (o incluso algo un poco mayor) el Ministerio de Economía dejaría a la vez el camino liberado para que el BCRA pueda disponer una nueva mejora en la tasa mínima que obliga a los bancos a pagar por los plazos fijos tradicionales, la que se mantiene en el 53% nominal anual (equivalente al 4,4% mensual) desde mediados de junio pese a la aceleración inflacionaria registrada.
El último instrumento ofrecido es la letra de liquidez (Lelite) diseñada para demanda exclusiva de los Fondos Comunes de Inversión (FCI), por vencer en apenas 18 días y con el que buscaría unos $20.000 millones pagando una tasa indicativa del 51,6% anual.
Hay que recordar que el Gobierno llega a esta instancia tras haber comprimido en más de un 40% el vencimiento original que a esta altura del mes enfrentaba por unos $330.000 millones gracias a un canje lanzado del que fue protagonista central el BCRA, que venía de recomprar papeles de deuda al por mayor en junio. Eso le permitió arribar a este momento algo más desahogado, aunque lo conminó a amoldarse a las demandas del mercado, ya que el grueso de lo que vence está en manos de privados.
Será un test con vista a los $3,7 billones en papeles de deuda por vencer en lo que resta del año, de agosto en adelante, y en especial de cara al $1,1 billón que debe refinanciar sólo en septiembre.




