
El hombre que dio forma a los sueños de Steve Jobs
Los secretos de Jonathan Ive, el diseñador de las grandes creaciones de Apple
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Jonathan Ive tenía sólo 30 años cuando se convirtió en el vicepresidente de diseño industrial de Apple, poco después de que Steve Jobs regresara a Apple para intentar rescatarla de la crisis terminal en la que se encontraba. En la biografía de Jobs, Walter Isaacson dice que el cofundador de Apple cree que ésta fue la época en la que se declaró el cáncer que terminaría por costarle la vida en 2011.
Se pasaba el día en Pixar, que estaba creciendo rápido, y luego dedicaba muchas horas a Apple. Conocí a Ive en esa época; me dio la impresión de que tenía el futuro por delante,que se quería comer el mundo. No es que haya tenido largas charlas con él ni con Jobs, pero es esa la impresión que me dio, y es muy interesante la forma en que llegué hasta ellos.
La historia es así. Unos seis meses después de que Jobs volviera a Apple, creo que eso fue entre 1996 y 1997, participé en el programa Apple Masters, creado por Steve como una herramienta de comunicación para anunciar los cambios profundos que se venían en la compañía. Cuando llegó a Apple, dijo que no había ningún producto que mereciese ser vendido por él. No se sentía identificado con las máquinas que tenía Apple: todo lo que habían hecho en su ausencia, decía, era basura.
Era una comunidad cerrada de gente en general muy prestigiosa: grandes diseñadores, cineastas, escritores, músicos; un mundo medio elitista, en un punto, pero éramos gente que mataba por Apple. Un fanatismo total, y Jobs quería aprovecharlo.
De modo que tomó a esa gente exitosa en sus propios rubros y la sumó al programa Apple Masters, todo dentro de una campaña de comunicación con el eslogan Think Different (Pensá diferente). Apareceríamos en avisos, eventos y esa clase de cosas.
Ese programa me permitió no sólo conocer a Steve Jobs, sino también meterme dentro de la compañía y tener cierta convivencia con ellos. Los veía una o dos veces por año, cuando se hacían las MacWorld. Generalmente, íbamos todos al keynote , nos sentábamos en primera fila; las dos primeras eran para los Apple Masters.
Recuerdo que en una de esas conferencias me la pasé al lado de Muhammad Ali y su hijo. Ali tenía una bolsa llena de chocolates: me daba uno a mí, le daba uno a su hijo y él se comía el siguiente; salimos con la panza destrozada. Muy gracioso, Ali. Recuerdo a otros Apple Masters: Harrison Ford, Steven Spielberg y Tom Clancy.
Tras la vuelta de Jobs, lo primero que hizo Ive fue la iMac, la máquina translúcida de colores vivos que revolucionó el mundo del diseño. Meses antes, tuve la posibilidad de ver su prototipo. Me pareció rara, pero también de un futuro absoluto. Hasta entonces, la tecnología era algo futurista y estaba encerrada en envases que eran un embole completo. Ive transfirió al aspecto de las máquinas el poder que esas máquinas tenían dentro.
Incluso, antes de eso, en 1993, había diseñado el segundo Newton, llamado MessagePad, y si uno lo mira ve ya el estilo tan especial que llevaría a Jonathan a la cumbre. Como el Newton, fue un equipo que preveía la idea del asistente digital en el bolsillo.
Anterior incluso a los Palm Pilot. Algo muy fuerte pasó cuando probé el primer iPhone, otro diseño de Johnatan. En ese momento, con ese diseño tan atractivo y diferente, sentí que la historia había cambiado: no había vuelta atrás. Y así fue. No me había pasado lo mismo con el iPod, más lindo que los otros reproductores de la época, pero en eso Apple venía atrás. El iPhone fue totalmente disruptivo.
Ive pasó buena parte de su infancia en el taller de u padre, que era orfebre. Tal vez entonces se enamoró del diseño. Estudió diseño industrial y, antes de llegar a Apple, creó toda clase de cosas, desde hornos de microondas hasta inodoros. No era feliz haciéndolo, pero le sirvió para entrar en contacto con Apple. Hizo las primeras PowerBook. Jobs no había vuelto a Apple todavía, eso era en 1991.
Cuando Ive era estudiante, había pensado en abandonar el diseño. ¡Y se iba a convertir en la figura más importante del diseño tecnológico de los últimos veinte años! Es como si Ive hubiera esquivado varias veces su destino, porque durante un año Apple intentó contratarlo. Se negó, pero en 1992 accedió. Cuando llegó Jobs, quiso irse. Su jefe lo convenció de que se quedara: Apple, le dijo, iba a hacer historia. Hizo montones de cosas para Apple además de la iMac: el iPod, el iPhone, la iPad. Y tanto valoraba Jobs su creatividad que el acceso a sus prototipos estaba vedado hasta para los más altos ejecutivos de la compañía, y lo mismo ocurría con su oficina. Entre esas paredes latía el corazón de la creatividad y la innovación de Apple.
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Charly Alberti





