
El mercado, al compás del sube y baja de las tasas de interés
La volatilidad reciente del costo del dinero es el resultado del forcejeo por la liquidez entre el Tesoro y el Banco Central; los picos transitorios de tasa funcionan como un imán para el carry trade
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En macro, como en la vida, elegir tiene un costo. No se puede controlar la cantidad de dinero, sin resignar la tasa de interés. Casi ningún país usa hoy metas de agregados (por la creación secundaria de dinero), pero en Argentina la volatilidad reciente de las tasas overnight no es producto de esta política monetaria menos tradicional. Es, más bien, el resultado de un Tesoro y BCRA que forcejean con la liquidez (el primero absorbiéndola y el segundo inyectándola al sistema cada vez que compra reservas).
El ciclo quincenal de liquidez
El mecanismo se ha vuelto cíclico: el Tesoro realiza su licitación quincenal en la que imprime un sesgo contractivo, absorbiendo pesos de la plaza. El día de la liquidación (T+2), el mercado “se seca” y las tasas tocan máximos (transitorios). En las ruedas siguientes, la liquidez se recompone, principalmente por la compra de divisas del BCRA sin esterilización (en ausencia de distorsiones) y las tasas vuelven a comprimir hasta que llega la próxima subasta. Allí, se vuelve al paso 1.
Lo transitorio no es inocuo
En el agregado, la “política monetaria” combinada de Tesoro + BCRA termina siendo relativamente neutra. Lo que no es neutro es el camino, ya que el precio a pagar es la volatilidad en la tasa de interés. Por ejemplo, en enero, la base monetaria se redujo solo $0,14 billones, pero los picos transitorios de tasa funcionaron como un imán para el carry trade. Esta dinámica incentiva el desarme de posiciones en dólares para aprovechar el rendimiento en pesos. Esto explica, junto con la cuantiosa oferta de divisas vía cuenta financiera y corriente, por qué el tipo de cambio oficial retrocedió casi 5% desde la última licitación de enero.
El costo real: tasas activas y consumo en pausa
El vaivén de la tasa a un día no se trasladó a la economía real. Los adelantos en cuenta corriente, clave para el capital de trabajo pyme, promediaron 44,1% TNA en enero y 40,2% al 13/02: una zona incómoda y sostenida. Con la actividad estancada en los mismos niveles de abril, estas tasas funcionan como termómetros del porvenir: el financiamiento a empresas cayó 2% desde fin del año pasado y el crédito al consumo lleva seis meses planchado. Lo que para el mercado es carry, para la producción es un cuello de botella.





