
El mercado de hierbas naturales crece en marcas y consumidores
Tras un lento avance en las cadenas de comercialización masiva, ocupa en la actualidad entre un 15 y un 20% de las góndolas de yerba mate, té y café
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"Al trotecito, tecito, tecito llegó... tecito Cachamai", decía el jingle más recordado destinado a vender hierbas para preparar infusiones de plantas aromáticas, las clásicas tisanas, popularmente conocidas como tes medicinales, puesto que entre sus funciones figura calmar dolores, aliviar molestias o simplemente relajar.
Y aunque pasaron casi tres décadas desde la creación de este canto que se complementaba con la acompasada marcha de un pequeño, así fue como llegaron peperinas, cedrones, mentas, manzanillas, boldos, tilos, marcelas y demás colegas del rubro a ocupar un espacio destacado en los supermercados.
Se tomaron su tiempo, avanzaron despacio en la cadena de comercialización masiva, pero en la actualidad ocupan entre un 15 y un 20% de los estantes de las góndolas que reúnen yerba mate, café y té, estos últimos en una multiplicidad de versiones entre las que se destacan los "saborizados" con canela, frutilla, mango, papaya, zarzamora u otras tantas frutas.
De arraigado uso en las provincias, y en los sistemas de medicina aborigen y alternativa, las tisanas no se popularizan por azar. La revalorización académica de las propiedades terapéuticas que tiene cada planta, las ubica en un puesto menos sombrío que el que tenían hasta no hace mucho.
Hoy es moneda corriente tomar una infusión de tilo para aplacar los nervios, o una de anís para aliviar una molestia estomacal. "La venta de hierbas traspasó las fronteras de herboristerías, farmacias y dietéticas. Ingresó en las grandes cadenas de venta de alimentos donde se establecen como una nueva categoría de productos saludables", explica el doctor Arnaldo Bandoni, de la Facultad de Farmacia de la UBA.
El incremento del interés de los consumidores se ve reflejado en la actual oferta del mercado. Si bien Cachamai, la marca de la familia Grinchpun, fue una de las precursoras, seguida, entre otros, por los productos del laboratorio La Serranita -sólo por la venta de tisanas factura $ 2.600.000 anuales-, en la actualidad se integran al pool tradicional las líneas específicas lanzadas por las principales empresas productoras o envasadoras de mate, té y café.
La Virginia, por ejemplo, en 1970 debutó en el rubro con boldo y en 1974 presentó el resto de los productos: tilo, cedrón, manzanilla, poleo, menta peperina y mezcla de hierbas. La firma correntina Las Marías tampoco se quedó quieta. Agregó a su habitual producción de yerba mate y té, el paquete Taragüi Silvestre formado por siete variedades de hierbas similares a las de su competidor, La Virginia.
Nuevas marcas
El aumento de la demanda produjo la aparición de nuevas marcas. Uno de los ejemplos exitosos es el de Duendes del Prado. Empresa creada en 1994 por Alejandro Vidal Domínguez y Hernán Villanueva, conquistaron una posición sólida por las cualidades que las distinguen del resto de la oferta: son mezclas de diferentes especies aromáticas que se comercializan con nombres tales como susurro y laborioso, tan pintorescos como las imágenes de los apacibles gnomos que pueblan los coloridos envases.
De 1998 a hoy, las ventas aumentaron un 35% y en la actualidad la empresa fue adquirida por la firma Llorente, ex distribuidora de esos productos. La sociedad Domínguez-Villanueva no abandonó el rubro. Ahora producen una línea de tisanas ecológicas elaboradas a partir de materia prima orgánica. Lento, pero sostenido avance el de las perfumadas hierbas, aunque faltan datos estadísticos para cuantificar el monto del negocio, algunas pistas muestran su evolución.
Una investigación realizada durante 1998 por la empresa Total Research (TR) -desde 1994 mide esta categoría de productos en una muestra anual realizada con 1600 personas- concluye que el año último el consumo aumentó un 28 por ciento.
Observan, incluso, un gran cambio en el target socioeconómico de los compradores. Mientras cinco años atrás el grueso de la clientela de las tisanas pertenecía a niveles socio económicos medios bajos, en la actualidad ha crecido notablemente el consumo entre la gente de buen poder adquisitivo y mayor información.
A los resultados de la investigación de TR, que también aclara que las mujeres son las principales compradoras, se suma otro estudio. Según una medición realizada por NCR Information Resources, en 1998 los supermercados de Capital Federal y Gran Buenos Aires comercializaron saquitos de tisanas por $ 4.801.000 ($ 4.450.000 en 1997).
"Al trotecito, tecito... ", el burrito impuso los productos que llevaba en sus alforjas.






