El nuevo dilema de los bancos europeos

Pueden acaparar los fondos que les facilita el BCE o arriesgarse y comprar deuda soberana
David Enrich
Francesco Guerrera
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27 de enero de 2012  

DAVOS, Suiza—Tras recibir casi medio billón (millón de millones) de euros en préstamos baratos del Banco Central Europeo el mes pasado, los bancos de la zona euro enfrentan un dilema: invertir el dinero en bonos soberanos lucrativos pero potencialmente riesgosos o acaparar el efectivo aunque implique una pérdida.

La situación refleja la incertidumbre en torno al sistema financiero europeo en un momento en que se siguen acumulando los nubarrones sobre la economía del continente y el futuro de su moneda común. Independientemente de si los bancos utilizan el dinero para comprar bonos o prefieren ponerlo bajo el colchón en el BCE, es poco probable que los consumidores y las empresas lleguen a ver esos fondos inyectados de vuelta a la economía en la forma de préstamos.

El BCE extendió en diciembre unos 489.000 millones de euros (US$640.880 millones) en créditos a tres años a cientos de bancos que operan en la región. El programa fue diseñado principalmente para abortar una posible crisis de efectivo.

Los bancos europeos deben refinanciar cientos de miles de millones de euros en deuda que vence este año y, ahora que sólo las instituciones más sólidas pueden acceder a los mercados de capital, algunas entidades se ven ante un problema muy grave de liquidez.

Banqueros y funcionarios gubernamentales reunidos esta semana en Davos, Suiza, para asistir al Foro Económico Mundial, concuerdan en que los créditos del BCE han eliminado esos temores, al menos por el momento. Y el banco central se dispone a ofrecer a los bancos a fines de febrero otra oportunidad para acceder a estos préstamos.

El programa del BCE provee "un significativo margen de respiro para los bancos", reconoció en una entrevista Adair Turner, quien preside la junta de la Autoridad de Servicios Financieros de Gran Bretaña.

Sin embargo, los bancos dicen que las instituciones están adoptando visiones muy diferentes sobre cómo utilizar los recursos.

Algunos los están guardando para emergencias. Al menos en ciertos casos eso significa que lo están devolviendo al BCE mediante una herramienta que alberga depósitos bancarios a un día.

Gracias a los préstamos del BCE, la banca "está inundada de liquidez, aunque debo reconocer que la mayor parte vuelve al BCE...", explicó Francisco González, presidente de Banco Bilbao Vizcaya Argentaria SA. (Ver nota relacionada).

La desventaja es que depositar el dinero en el BCE dista de ser una operación rentable. El banco central paga una escuálida tasa de interés de 0,25%, menos que el 1% que tienen que pagar los bancos para conseguir el dinero.

Sin embargo, les da la confianza de saber que sus fondos están seguros. Según expertos, esta seguridad es más valiosa en el clima actual, especialmente para las entidades de países atribulados como Italia, España y Portugal. "Lo primero es la supervivencia’ debe ser el mantra para la mayoría de los bancos en los países periféricos de Europa", escribieron los analistas de RBC Capital Markets en un informe a sus clientes.

Otros bancos e inversionistas dicen que varios prestamistas están usando los fondos para comprar grandes cantidades de bonos soberanos de países en problemas. La idea es que los bancos podrían obtener suculentas ganancias gracias a las altas tasas de interés que ofrecen estos instrumentos.

Eso podría aliviar los problemas financieros de los gobiernos y, al mismo tiempo, apuntalar los balances de los bancos al impulsar sus ganancias.

Este llamado carry trade se parece a la forma en que los bancos estadounidenses restablecieron sus niveles de capital y su rentabilidad tras la crisis financiera al aprovechar los fondos baratos provistos por la Reserva Federal y las inyecciones de capital del gobierno para comprar activos de mayor rendimiento.

La operación, no obstante, deja a las instituciones expuestas al riesgo de que caigan los precios de los bonos, en particular si se agrava la crisis europea. "Estamos observando claras señales de que este dinero no sólo se devuelve al BCE, sino que también circula en la economía", aseveró hace unos días Mario Draghi, el presidente del BCE.

Incluso si los bancos utilizan los fondos para comprar deuda soberana, eso no significa necesariamente el fin de los problemas de muchos gobiernos europeos. "Si no hay una mayor demanda de los inversionistas no bancarios, el nivel de absorción de la oferta podría ser insostenible", dijo Guy Mandy, estratega monetario europeo de Nomura.

Algunos ejecutivos indicaron que los bancos son renuentes a reconocer en público la compra de bonos gubernamentales por temor a ser acusados de querer sacar una ganancia rápida con los fondos del banco central, en lugar de otorgar préstamos para ayudar a reactivar la economía.

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