
El paraíso de los cazadores
La Pampa es uno de los destinos preferidos para la caza internacional; la noche en un coto cuesta US$ 250
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SANTA ROSA.- Paisajes agrestes, tranquilidad, aventura, y, por sobre todo, los trofeos más importantes del mundo. La Pampa se consolidó como uno de los destinos preferidos para la caza internacional, por la oferta de ciervos colorados, jabalíes y otra decena de especies.
Los primeros jabalíes y ciervos colorados fueron traídos a la Argentina por Pedro Luro a principios del siglo XX. Unos años después, un grupo de ejemplares se escapó y se diseminó por la zona y provincias vecinas. Hoy, la vieja estancia convirtió en la Reserva Provincial Parque Luro y en los alrededores proliferaron los campos donde practicar la caza mayor y menor. Los Cerritos-La Colorada, Poitahue, Los Molles y Pichucó son algunos de los cotos más reconocidos.
Hay quienes dicen que el paraíso de la caza está en Quehué, un pueblo del oeste pampeano situado a unos 75 kilómetros de Santa Rosa. Allí se hace la Fiesta Pampeana de la Caza Mayor y Menor, la única celebración sobre la actividad cinegética que se realiza a nivel nacional.
Todo el territorio pampeano es sinónimo de caza. Por día, la estadía en una estancia se cobra entre 150 y 250 dólares. Las tarifas diarias incluyen recepción y traslados desde el aeropuerto de Santa Rosa, el transporte terrestre, guías de caza, alojamiento completo, comidas gourmet y bebidas, y preparación de trofeos. Además, hay campos que ofrecen la posibilidad de contratar aviones y helicópteros. Los cazadores se quedan, en promedio, entre cinco y siete días. Hay opciones de instalarse en remodelados cascos de estancias y, en ciertos casos, también en modernas cabañas.
Los ciervos colorados y los jabalíes son dos de las piezas más solicitadas. Un ciervo colorado puede costar 2500 dólares y un jabalí, 400. Pero no son las únicas especies exóticas: también se ofrecen ciervos axis, carneros cuatro cuernos, ciervos dama, muflones y cabras cimarronas. Ya no es posible cazar pumas, un animal autóctono, en la mayoría de los cotos. En La Pampa por el momento sólo en un coto y criadero se puede capturar esta especie.
Los cazadores nacionales no son la mayoría. Un gran número proviene de países como Alemania, Hungría, Austria Brasil, Canadá, España, Suiza, Estados Unidos, Uruguay, Paraguay y Chile. Los turistas valoran que gran parte de los cotos de caza son emprendimientos familiares.
La captura de los ciervos y otras especies se practica en medio de médanos, cañadones y del monte caldenal, único en el mundo. Hay visitantes que dicen que el paisaje les hace recordar a la sabana africana.
Todos parecen sucumbir a la tranquilidad del campo, la aventura de la caza, los silencios del monte, los viejos salitrales, los medanales y el viento en la cara. Y, al final de una larga noche de caza, la posibilidad de disfrutar de un amanecer pampeano.





