
El sector del software crece en el interior con sueldos más bajos
El 30% de las compañías ya están instaladas en distintas provincias por menor costo
1 minuto de lectura'
¿De qué sector es la empresa que incorporó a 100 empleados por mes en 2010? De la industria del software. Es Globant, una firma de capital nacional que tiene como clientes a Google y a Facebook, entre otros, y que se expandió a ese ritmo el año pasado en las seis ciudades en las que está instalada. El caso, aunque paradigmático, está lejos de ser una excepción en el negocio de las soluciones informáticas, que parece tener un sólo límite: la falta de mano de obra.
Por eso, esta industria -que emplea a 60.000 personas y facturó en 2010 unos US$ 2600 millones- busca en el interior del país lo que no encuentra en la Capital y el conurbano: talento a buen precio. Afortunadamente para las empresas, esos talentos buscan lo que la capital del país no alcanza a darles: calidad de vida.
Rosario, Mendoza, Córdoba, La Plata, Tandil, Bahía Blanca y hasta Resistencia y Corrientes. "¿Y por qué no La Matanza?", desafía Jorge Ader, de Capgemini, una de las grandes empresas multinacionales del sector presentes en el país, pensando en los técnicos que prefieren vivir cerca de sus casas. El 30% de las empresas del sector ya están instaladas en las provincias.
"Cuando se saturan los recursos humanos de la Capital Federal las empresas buscan disponibilidad en algunas plazas con economía de costos. Hay una radicación intensa de empresas en el interior", confirmó Fernando Racca, presidente de la Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos (Cessi), que se jactó de que su industria "no tiene problemas de demanda".
"Tratamos de diferenciarnos en la propuesta de valor que tenemos como empresa, clima laboral, carrera y salarios. Pero sobre todo como compañía que se enfoca en I+D, lo que tenemos para ofrecer son desafíos y proyectos interesantes para la gente. Hoy los programadores que trabajan con nuevas tecnologías lo que quieren es que el trabajo sea desafiante", dijo a La Nacion Wayne Grubbs, director financiero y operativo de Global Logic, firma especializada en investigación y desarrollo que compró la local Cunika y se expandió a La Plata y Mendoza.
"En esas ciudades ya tenemos 70 profesionales, prevemos triplicar el personal en esas locaciones y estamos analizando la posible inauguración de oficinas en Córdoba, Tandil o Santa Fe", agregó Sebastián Gryngarten, Managing Director de GlobalLogic Latinoamérica.
Irse sin avisar
Además de escasa y cara, la mano de obra informática puede irse sin avisar sólo porque le interesa más otro proyecto, aunque no necesariamente pague más. "La gente se va por la localización, por dinero o por proyecto. Y eso no lo maneja la oficina de recursos humanos", afirmó Ader, de Capgemini.
Pero empresas más pequeñas también crecen. "Tenemos un centro de desarrollo y servicios en Mar del Plata con 30 personas y vamos a duplicar la dotación en dos años", dijo Cristina Martínez, gerente general de Sistemas Berjaman.
La gran mayoría de las empresas de software son pymes, el 50% tiene menos de 100 empleados, y el 23%, menos de 300. El panorama se completa con una veintena de compañías internacionales, que son las que más demandan mano de obra, tales como Atos Origin, IBM, Accenture o Capgemini.
Globant, la mayor empresa nacional con más de 2000 empleados, opera en Tandil, La Plata, Rosario y Córdoba, además de Resistencia y Capital. "Cuando creamos la empresa nos planteamos dos desafíos: primero, vamos a hacer una gran compañía y demostrar lo que somos capaces; y segundo, vamos a demostrar que se puede hacer desde el interior, porque no todo tiene que hacerse en Buenos Aires", contó Guibert Englebienne, Chief Technical Officer y uno de los cuatro fundadores de la empresa.
Los salarios promedio del sector se ubican en $ 4087 para un empleado junior; $ 5463, para un semisenior, y $ 7296, para un senior, según el Observatorio Permanente del Software y los Servicios Informáticos (Opssi), creado por la Cessi para seguir, sobre todo, este indicador.
El creciente nivel salarial y la inflación esmerilaron la competitividad del tipo de cambio. "Pero la ola de outsourcing es tan grande que aunque se pierdan contratos de menor valor tenemos la expectativa de que se puedan reemplazar contratos de mayor valor. Tenemos con qué defender esa posición: calidad de recursos humanos y el factor huso horario, porque hay mucha oferta que tiene que ser suplida dentro del huso horario de Estados Unidos", afirmó Racca.





